La ambigüedad de Yves Saint Laurent

Erotismo y fragilidad a partes iguales. Por Sandra Bódalo


29 septiembre 2014

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Entre la penumbra nocturna, un atisbo de luz nos hace entrever una figura elegantemente colocada en el barrio parisino de Le Marais. ¿Es un hombre o una mujer? No se sabe. En el primer vistazo no podemos diferenciar el sexo de ese personaje andrógino, pero su enigmática expresión, sus delicados dedos sosteniendo un cigarro y ese misterio intrínseco no nos deja apartar la mirada. Continuamos analizando la fotografía, su fino rostro y su esbelta figura nos descubre la feminidad oculta tras un impecable smoking. Un juego visual, un trampantojo en la misma calle de Aubriot.

 

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Las instantáneas de Helmut Newton —una, de su protagonista a solas y otra, con una mujer desnuda tras ella— convirtió en mito la creación de Yves Henri Donat Mathieu Laurent (1936-2008). El otoño-invierno de 1966, el diseñador argelino llevó a cabo una revolución con nombre propio: “el esmoquin”, que trastocó los códigos indumentarios del atuendo de noche. Con él, Saint Laurent propuso una relectura de esta prenda de origen masculino —se trataba de una indumentaria para fumar usada en la Inglaterra del siglo XIX, que se convirtió en traje de etiqueta durante los años veinte del siglo posterior—. Aunque lo que muchos no saben es que en la fotografía de Newton, la modelo Vibeke lleva en realidad un traje pantalón de rayas, otra de las obras del modisto que se convirtió en uno de los principales símbolos del nuevo poder de la mujer. Las mujeres infantiles, las mujeres aniñadas no eran el tipo de Yves Saint Laurent. Le gustaban las mujeres sensuales, activas, reales, modernas y con rasgos particulares.

 

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En los cuarenta años que estuvo al frente de su marca, dotó a la mujer de independencia, otorgó una visión social a la moda, creó un prêt-à-porter con identidad creativa propia y sacó la moda a la calle —o, más osado todavía, llevó la calle a la alta costura—. Y así, se acabó convirtiendo en el príncipe de esta industria y uno de los diseñadores más reconocidos del siglo XX. Su innegable éxito profesional, su gusto por el descaro y su turbulenta vida amorosa le convirtieron en leyenda, como él deseaba. Solo una persona como él, podría haber conseguido que dos directores hayan querido llevar su vida a la gran pantalla en el mismo año. En mayo, se estrenó en el festival de Cannes Saint Laurent de Bertrand Bonello y este mes, Yves Saint Laurent de Jalil Lespert. Esta última, aunque no ha contado con el beneplácito de la crítica, sí que ha conseguido la aceptación de Pierre Bergé, pareja, compañero, confidente y heredero del imperio YSL. En el film, su reencarnación carnal, Pierre Niney de La Comédie-Française, interpreta majestuosamente la timidez, la ternura y la amabilidad de Yves hasta mostrar sus desoladores desajustes emocionales y su descenso a los infiernos. Más que un biopic de un mito de la moda, el director retrata una vida llena de drogas, sexo y rock and roll. Como Pierre Bergé explicó en una entrevista en octubre de 2009, “su carácter icónico se debe también a otro factor: su gusto por el secreto, su predisposición a no hablar, a no exhibirse, a no conceder entrevistas. Eso aumentó el misterio. Él mismo se construyó como un icono. Marilyn Monroe fue una celebridad que se exhibió, Saint Laurent fue una celebridad que se oculto”.

 

Tournage YSL

 

Durante 160 minutos, el espectador consigue adentrarse en ese mundo privado que solo sus musas (como Victoire Doutreleau, Loulou de la Falaise o Betty Catroux), sus amigos o sus amantes llegaron a conocer. Un viaje salvaje y autodestructivo, que a su vez nos muestra escenas repletas de magia —como la creación del “vestido Mondrian”—, desfiles espectaculares y referencias oníricas a la industria de la moda. Un cuento dantesco que esconde fragmentos de ternura, romance y genialidad. En resumen, una cinta que huele más a opium que a haute couture, pero que nos explica la fragilidad de su protagonista. “Un día, mi nombre estará escrito en letras de fuego en los Campos Elíseos”. Quién le diría al joven Saint Laurent de sus inicios que su mayor sueño se haría realidad.

 

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* La película “Yves Saint Laurent” puede verse en los Cines Renoir Retiro, Renoir Princesa, Cines Yelmo y Cines Acteon. 

 

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