La ciencia de América Valenzuela

América habla de ciencia en los microespacios de Radio Nacional de España Ciencia al Cubo, y escribe en la revista Quo. Dejemos una ventana abierta a la ciencia, que también es cultura. Por Sergio C. Fanjul. Fotos de Pablo Albacete


05 Marzo 2013

 

Lo cierto es que no se ve mucho hablar de ciencia en las páginas de esta revista. Por aquí entrevistamos a músicos, actores, escritores, modelos, dj’s, diseñadores, o cómicos. Las gentes del mundo de la cultura, como suele decirse. Pero es que la ciencia también es cultura. Estáis leyendo esto en un ordenador o en un iPhone, Internet es el avance tecnológico que hoy en día vertebra eso que llamamos realidad. Los últimos logros de la medicina, los materiales más novedosos para fabricar bañadores, bambas guays o hacer alta cocina, o las drogas más vanguardistas también salen de laboratorios. Sin embargo, quizás no mostremos el interés suficiente en lo que hay detrás de estas y muchas otras cosas: la ciencia. Así que me dije: voy a entrevistar a América Valenzuela, periodista científica, que es joven, moderna, le gusta el punk rock, y podría pasar por una lectora de Madriz. Podría ser uno de vosotros. Solo que América habla de ciencia en los microespacios de Radio Nacional de España Ciencia al Cubo, y escribe en la revista Quo. Con su voz radiofónica me habló de tortugas punkis, freelancismo, robots inteligentes y fuga de cerebros. De cosas que jamás hubierais creído. Me habló sobre cómo dar eficientemente la vuelta a una tortilla de patatas.

 

Empecemos por lo más importante. ¿Es verdad que en segundo de Químicas ya se pueden fabricar tripis?

 

Jajaja, recuerdo que la forma de sintetizar la aspirina era igual a la de la heroína. No sé si tripis, pero si te interesa algo más fuerte… Desde segundo de carrera, básicamente, podemos dominar el mundo.

 

¿Por qué estudiaste Químicas, entonces?

 

Pues yo quería hacer Veterinaria, pero no me llegó la nota. Luego rellené mal los papeles y acabé por error en Ingeniería Informática… Así que probé: estuve seis meses y no entendía absolutamente nada. Y me dije: siguiente opción Ciencias Químicas. De rebote total. Pero estoy muy contenta de haber hecho Químicas porque entiendes mucho mejor como funciona todo, desde lo más grande, el Universo, hasta las cosas más pequeñas, en el ámbito de los átomos. Estoy contenta de que el destino me haya llevado a eso.

 

La pregunta del millón: ¿y de ahí al periodismo?

 

Antes de acabar la carrera empecé a hacer prácticas en un laboratorio de enología en la universidad. Los vinos, qué divertido, me dije, con lo de moda que están. Pero me pareció lo más aburrido del mundo: estaba sola en un laboratorio haciendo ensayos sistemáticos, nada que ver con las prácticas divertidas cuando éramos 300 alumnos en un laboratorio charlando y demás. Me veía muy perdida, no sabía por dónde tirar. Probé a hacer un curso de aguas residuales (yo hice Química Agrícola porque me gustaba lo verde y el medio ambiente)… Al final me hice socia de la Sociedad Española de Nutrición (que también me interesaba, para ser periodista hay que tener una curiosidad muy amplia) y ahí surgió la posibilidad de escribir piezas sobre alimentos e investigaciones que se están haciendo en diversos laboratorios de la Universidad Autónoma de Madrid para el suplemento de salud de La Razón. Empecé a escribir sobre las virtudes de las fresas, el pomelo o el romero y cosas así. Descubrí que me gustaba más transmitir lo que iba aprendiendo de forma amena que estar en un laboratorio. Así que hice el máster de periodismo de El Mundo. Allí aprendí las herramientas para ejercer la profesión.

 

Comparado con el mundo del periodismo cultural o de moda, con sus saraos, o con la acción trepidante del periodismo político o económico, el periodismo científico puede parecer poco glamouroso… Con tanta calculadora y bata blanca…

 

¿Glamouroso? Yo creo que ningún periodismo es glamouroso, estamos todos siempre pateando las calles y persiguiendo a las fuentes. Pero nos lo pasamos muy bien, porque la parte de divulgación, conocer por dentro los centros donde se hace ciencia es muy divertido: los aparatos, los yacimientos… Y también tenemos nuestros saraos: hacemos unas reuniones cerveceras que se llaman Beer for Science, en las que nos reunimos a beber y nos conocemos todos, periodistas, científicos, divulgadores, aficionados.

 

 

¿Crees que la ciencia interesa a la gente de pie?

 

Bueno, según las encuestas de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) la ciencia interesa cada día más.

 

Bueno, yo creo que eso es un poco optimista.

 

Puede que no sea optimista, pero yo creo que hay que trasmitir optimismo. La ciencia sí interesa, yo en las charlas, los cursos y los eventos en los que he participado he notado muchísimo interés y afluencia de gente sobre todo joven. Tal como está el tema de difícil en la investigación, mucha gente se está interesando en la divulgación. Hay gente que se abre un blog y cuenta lo que quiere, y hay gente que lo hace muy bien, son los que destacan.

 

Si le preguntas en una encuesta a la gente si le interesa la ciencia o que opinan de los científicos, siempre dirán que muy bien, que todo OK. Pero luego, de ahí a estar enterados, hay un trecho. Me parece que la ciencia no se considera parte de la cultura. Y eso que vivimos pendientes del ordenador y del iPhone, que son avances científicos.

 

Hoy en día la cultura sin ciencia ya no es cultura, como dice el José Pardina, director de Muy Interesante. No debe de haber separación, está todo mezclado, todo forma parte de lo mismo, sobre todo ahora… Tener cultura científica es imprescindible para desenvolvernos en la vida. Es fundamental para entender cómo funciona el mundo que nos rodea, para saber qué pasa contigo, cómo influyen los avances en tu vida cotidiana o tu salud. Y para defenderte de timos y falsas creencias como la homeopatía, el reiki o las flores de Bach.

 

Así que la superstición, en el s. XXI, no está vencida…

 

Sobre eso siempre hay que insistir y subrayar. Yo tengo amigas que creen muchísimo en la astrología, en cómo la posición de los planetas influyen en tu vida diaria, etc. Hay gente muy flipada que puede terminar teniendo problemas, como aquellos que no siguen tratamientos para sus dolencias porque están tomando homeopatía. Eso es un peligro. El tema de la homeopatía pone de relieve la falta de dedicación de algunos médicos con los pacientes, el tomarse su tiempo para escucharles, investigar un poco sobre su vida personal… Un trato más cercano que va desapareciendo y que es necesario, sobre todo en grandes centros de salud. También hace falta cultura científica, la gente no puede seguir creyendo en la magia a estas alturas.

 

Otra pregunta del millón, a ver qué tal… ¿Qué te parece Eduard Punset?

 

A los periodistas de ciencia siempre nos preguntan por él. Punset me cae bien, me gusta, las entrevistas que hace a gente de primera línea son muy buenas. A veces coquetea un poco con la pseudociencia, con el esoterismo, y entiendo que esto levante ampollas entre los escépticos. Hay que tener cuidado, puede causar confusión, porque él genera corrientes de opinión importantes entre la audiencia.

 

Practicas el ismo más establecido de nuestra época. No el comunismo, ni el posmodernismo, ni el jipismo, sino el freelancismo. ¿Cómo lo llevas?

 

Es un fastidio, hay mucha tensión porque necesitas tener muchos pagadores  y no depender solo de uno. Las empresas cierran sus suplementos científicos, que caen cuando hay recortes. Los medios no deberían apostar por tenernos a su servicio y desecharnos cuando quieran. Deberían apostar por las firmas, mantenernos y cuidarnos. Eso daría calidad al asunto.

 

Pero currar en casa mola…

 

Al principio lo llevaba mal porque hasta hace tres años había estado siempre en redacciones y de pronto verte en casa es un poco raro. Primero piensas que es temporal, pero vas viendo que el mercado se está transformando y los medios prefieren tirar de freelancers, con los que no tengan ningún vínculo más allá del necesario. Entonces tienes que darle la vuelta y jugar con eso a tu favor. Yo en casa ya lo tengo muy bien montado, tengo unos horarios programados.

 

¿Trabajas en pijama?

 

Según. Como decía El Mundo Today, existe la ducha del freelance, que es la de las 12 de la mañana. Yo hago estupendas tortillas de patata en descansos de trabajo, me relaja mucho, aprovecho para reflexionar sobre los asuntos mientras pelo patatas. Tengo unos platos de La Loja del Gato Preto, con gatitos, que son fenomenales para darle la vuelta a la tortilla.

 

A mí darle la vuelta a la tortilla siempre me ha producido mucho respeto. Y no es ninguna metáfora rara.

 

Pues hay unas tapas fenomenales en los chinos que sirven para darle la vuelta, mi madre las usa, y son fantásticas.

 

 

Uy, me lo apunto. Aparte de darle la vuelta a la tortilla, debe ser difícil separar el tiempo de dormir del de ponerte a trabajar, sin salir de casa, de la cama al escritorio…

 

Yo para espabilarme me pongo la radio, Rne o la Ser, y ya te despiertas, porque notas que ya ha despegado todo y se ha impuesto el ritmo frenético de las noticias, las tertulias y demás. Luego yo reviso mi lista de periodistas y políticos en Twitter y veo que ya está todo el mundo cacareando, hiperactivo… Y me digo, venga, al tajo. Por cierto, ahora me gusta mucho estar en casa porque tengo una tortuga temporalmente a mi cuidado, se llama Tortuguildo. No sabía que las tortugas measen tanto.

 

Bueno, volvamos al asunto: parece que existe cierta unanimidad en que invertir en ciencia favorece el crecimiento y es un remedio a la crisis, pero solo se suceden los recortes. ¿Cómo se come esto?

 

Sí, según los datos que manejo, los países que más han invertido en ciencia, en I+D, son los que mejor han combatido la crisis. Pero, por lo visto, hay también algunos estudios que desmontan esta afirmación… Yo no lo veo así: es de cajón que hay que invertir, los que tienen los inventos son los que están mejor posicionados.

 

La fuga de cerebros, dicen, está haciendo una sangría en la comunidad científica española. Hasta Yola Berrocal ha tenido que emigrar. ¿Has sido testigo de algún caso?

 

Conozco gente que ya pone la vista primero fuera: leo la tesis y busco en el extranjero. Normalmente, los científicos se quieren mover al país donde se hace la mejor ciencia en su área concreta. Pero también hay gente que quiere volver a su país. Hay científicos a los que se les ofrecieron becas para desarrollar su investigación en España y ahora, tras unos años, todo eso se ha caído. Y se han quedado en bragas. Ese es uno de los dramas.

 

Los recortes en inversión tampoco ayudan, supongo.

 

Un amigo me decía hace poco que se están notando mucho los recortes. A la hora de hacer experimentos tienen que reinventarlos, idear formas más baratas de llegar a los mismos objetivos. Eso, y el material cada vez más escaso, baja mucho la calidad de la ciencia que se hace. Tienen que reparar los ordenadores hasta límites absurdos para que sigan funcionando. Y lo peor es la gente que se está quedando en la calle con cuarenta y muchos años, con familia y poca capacidad de moverse a otro lugar.

 

Luego hay ciudadanos que no entienden que se invierta en ciencia básica, esa que, a priori, no tiene aplicación inmediata, aunque puede que sí a la larga. Me refiero al CERN de Ginebra o a la exploración espacial. Que eso es tirar el dinero para nada.

 

Con la espectacularidad del CERN y el interés que despertó el bosón de Higgs, la llamada “higgsteria”, que fue trending topic, creo que, al menos en este caso, la gente está encantada. Pero sí que hay cierta incomprensión con esto de la investigación más fundamental. Pero tratamos de explicarle a la gente que sin ciencia básica no va a haber avances que repercutan positivamente en su forma de vida. Es imprescindible. En cuanto a la exploración espacial resulta muy estimulante, nos hace soñar, y ese afán explorador que tiene el ser humano lo satisface muy bien. Aunque sea una cosa más sentimental.

 

¿Con qué informaciones disfrutas más?

 

Las curiosidades me gustan mucho, escribiéndolas, enterándome de la ciencia que hay detrás, y compartiéndola en la red. Por ejemplo, en el blog de Quo tratamos muchas curiosidades: la tortuga con cresta punki por unas algas que le crecían en la cabeza, o un tiburón cíclope albino, o la búsqueda de nombres para las lunas de Plutón…. Y también disfruto especialmente lo que hago por la radio porque locutar me pone de muy bien humor, y me lo creo mucho.

 

Por cierto, en una portada de Quo, pudimos verte muy bien acompañada, en la cama con… un pequeño robotín muy rico.

 

Sí, hicimos un reportaje sobre robots emocionales, conocimos uno español, pequeñín, tamaño aspiradora. Este robot ya está en venta y su intelecto va ir a creciendo en red: los más frikis del asunto pueden ir programando en Linux y subiendo a la red mejoras en el robot. Él se conecta a la nube y va adquiriendo nueva información: te sorprende con un nuevo chiste, o te habla en un idioma que tú no le has enseñado, porque va recogiendo información que le enseñan otros usuarios. Es muy interesante. Estos robots son un poco el futuro, serán nuestros compañeros. Hay una línea de investigación en este sentido muy potente. Además son muy monos, en el MIT de Massachusetts hay uno que se parece a un gremlin. El gremlin bueno, claro.

 

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