La dura realidad en World Press Photo

El prestigioso concurso de fotografía de prensa lleva las obras ganadoras al Círculo de Bellas Artes. Una exposición que nunca decepciona. por lara alcz. miranda


26 septiembre 2013

Fotografía de Ebrahim Noroozi

 

Es domingo, en mi camino hacia el Círculo de Bellas Artes, me cruzo en la calle Alcalá con una marea blanca, reclamando una sanidad pública real. Las aceras repletas de policía nacional por si a las batas blancas les diera por rebelarse. Embuída en este clima de protesta me adentro en la exposición World Press Photo 13, un retrato anual de la situación mundial desde la óptica fotoperiodística. El gran premio de esta edición se lo lleva Paul Hansen con su fotografía del 20 de noviembre en Gaza, donde retrata la marcha hacia el entierro de dos niños que murieron a causa de la ofensiva que Israel lanzó el 14 de noviembre contra el territorio palestino.

 

La entrada a la exposición cuenta con una gran cámara que abre la puerta a la sala donde los visitantes pueden hacerse una foto y llevarse un recuerdo. Esquivando este ritual, voy directa a la muestra del interior.

 

La sala abarrotada de gente, hablando alto, haciendo un recorrido visual caótico por la sala. (¿en qué momento se me ocurre visitar la exposición en domingo? Nunca más-pienso-.) Niños, padres, madres, abuelos, jóvenes, público muy dispar, que dispara el entusiasmo ante el sopor mental de la población ante la situación de guerra mundial. Fotógrafos que deciden acudir a la cita con su cámara, con su mayor objetivo puesto, colgando de su cuello, fuera de la bolsa, a modo de carta de presentación innecesaria. Otros visitantes más discretos deciden ir de paisano, acercarse a las historias y centrar su atención tanto en los textos como en las imágenes. Los impactos visuales son constantes, golpe tras golpe, las fotografías te golpean con relatos como el de las mujeres de Somalia retratadas por Jan Grarup, que arriesgan su vida por jugar un partido de baloncesto, después de que el gobierno aprobase una ley que se lo impide y cuyo castigo es la pena de muerte.

 

Las obras se presentan en varias categorías: vida cotidiana, naturaleza, deportes, retratos: observed portraits, staged portraits; noticias de actualidad, sucesos contemporáneos y acontecimientos generales.

 

Dentro de estas categorías, imágenes fascinantes, impactantes y con una gran carga emocional, sea cual sea la temática que aborden. Los sentimientos afloran con cada una de las fotografías, una sensación imposible de frenar cuando contamos con la certeza de que esa instantánea es totalmente real. Historias que no son construídas desde la ficción, sino que son tomadas del natural, del momento preciso, de la vida y situación de sus protagonistas.

 

VIDA COTIDIANA

La vida cotidiana de Mirella transcurre ante el objetivo de Fausto Podavini. Ella vive en Roma con su marido Luigi, que desde los 65 años sufre de Alzheimer. Por seis años, Mirella cuida de Luigi, le asea, le da de comer, le acuesta, y le abraza. Los días van pasando y los recuerdos que se aferran en ella, pasan y se esfuman por la cabeza de su compañero de vida, que poco a poco fue olvidando para qué servía un tenedor o cuándo era de día y cuándo de noche, permaneciendo despierto durante noches enteras. Estos cambios en Luigi, afectaron drásticamente en su mujer, especialmente cuando cinco años después de su diagnóstico, él dejó de reconocer a Mirella.

Podavini retrata la vida de esta pareja en blanco y negro a lo largo de once fotografías cargadas de mensajes y metáforas sobre el olvido, donde existen dos papeles: el del que olvida, y el de la que memoriza cada minuto, hasta que Luigi fallece en 2011, dejando su recuerdo por siempre en Mirella y su familia.

 

Sin moverse de Italia, otro fotógrafo, Paolo Patrizi se acerca a otra realidad social. Mientras Podavini se queda en el interior del hogar, Patrizi salta a la calle, lanzándose a retratar una verdad pública aunque escondida que se plasma en doce fotos, aunque en la exposición sólo se pueden ver dos. En este proyecto el público es testigo de cómo viven las prostitutas de Benín (Nigeria) que llegan a Italia con la esperanza de conseguir dinero para su familia y lograr sacarlas de la pobreza, en su mayoría engañadas por redes de trata de personas que les prometen un trabajo legal en el país de recepción. Otras, escogen trabajar como prostitutas hasta que recauden dinero suficiente y poder regresar de vuelta a su país. Sin embargo, lo primero que han de hacer para empezar a ganar beneficios es saldar su deuda con las personas que las han introducido en Italia. Estas deudas son tan elevadas que tardan años en pagarlas, y una vez logran algunas de ellas saldarla no consiguen otro empleo fuera de la industria del sexo.

Ejercen su actividad en las carreteras, en diferentes puntos del país, intentando organizarse entre ellas y sobreviviendo día y noche, a la espera de clientes, que finalmente son los que marcan sus horarios y ritmo de vida.

Duermen en colchones tendidos en el suelo, entre los árboles que rodean las zonas donde trabajan. Algunas improvisan verdaderas habitaciones al aire libre, con espejo y sombrillas que las protejan del sol. Arquitecturas en medio de paisajes acotados por el asfalto que buscan la independencia y el refugio lejos de la actividad laboral, para la que normalmente emplean esterillas que ellas mismas encuentran y colocan, escogiendo el lugar donde llevar a los clientes.

 

SUCESOS CONTEMPORÁNEOS

Micah Albert, fotógrafo estadounidense nos acerca a Kenia. En el vertedero de Dandora una mujer lee un libro sobre un montón de bolsas. Sonriente, toma la siguiente página de su lectura. La imagen amable de la trabajadora contrasta con el desolador entorno, gris, cubierto de deshechos, malas hierbas y basura, donde a lo lejos podemos percibir la ciudad que se encuentra a unos ocho kilómetros de este punto.

Este vertedero debería haber cerrado quince años después de su apertura en 1975. Fue en 2001 cuando se declaró que había llegado a su límite, sin embargo el gobierno continúa usándolo y depositando basuras allí mientras que la población que habita en las zonas cercanas experimenta severos problemas de salud como elevados niveles de plomo en sangre, y un gran número de afectados por enfermedades renales y cáncer.

 

 

STAGED PORTRAITS

Dentro de esta categoría una de las propuestas más visuales y estéticamente más potentes está la del iraní Ebrahim Noroozi, que dedicó su serie a mujeres de Khorramabad en la ceremonia de Chechel Manbar, una de las más importantes para la comunidad chiita que conmemora la batalla de Karbala donde murió asesinado el nieto del profeta Mahoma, Hussein. Una de las costumbres más curiosas durante esta fecha es la de las mujeres que cubren su cabeza y hombros con barro en señal de luto. Además, la tradición dicta que han de cubrir totalmente su cabeza, cabello y rostro como muestra de respeto, luto y herencia. Dentro de esta máxima, las mujeres deciden qué colores llevar en su velo y qué telas emplear, siendo este el recurso del que parte Noroozi para componer los doce retratos. Intensos, cromáticos y minimalistas, que se graban en la retina con una sola pasada de vista.

 

OBSERVED PORTRAITS

 

Fotografía de Ilona Szwarc

 

Ilona Szwarc se lleva la palma dentro de su sección, con una imagen que encuadra un viaje en el tiempo. En primer plano, Boston, donde una niña de pelo rubio y mirada fantasmal con un vestido blanco, tiene en sus brazos una muñeca American Girl. A la vez que la sostiene y la acepta como un componente más de su entorno, pone su mano sobre su cara, como si intentase hundir sus dedos en los ojos de la muñeca, rechazando su imagen e intentando conectar con el segundo plano de la composición. El plano del pasado y la herencia, donde rodeados por un gran marco dorado sus antepasados hacen acto de presencia en el día de su boda. Una fotografía que dentro de una apariencia totalmente naif, codifica un mensaje osciladamente complejo para el ojo contemporáneo, al que pone en jaque iconográfico e histórico por medio de la infancia.

 

Y por supuesto, son muchos más los conflictos y tensiones a las que la muestra nos expone instantánea tras instantánea, pero imposibles de abarcar en líneas generales. Para trazar un itinerario de viaje a través de historias reales a lo largo de todo el mundo no dejen de acudir a la exposición. Además se puede visitar en un horario especial, de lunes a domingo desde las once de la mañana hasta las nueve de la noche. World Press Photo es siempre una apuesta segura.

13 agosto 2018 by IGNACIO TEJEDOR

Más que una galería, más que una escuela


Programa de estudios de Espositivo.


07 agosto 2018 by IRENE CALVO, ANGELA LOSA

En el estudio de Micol Talso


La autora de la cartelería de Veranos de la Villa habla sobre su trabajo.


25 julio 2018 by NICOLA MARIANI

Pensar en gestos


Marlon de Azambuja desarrolla desde varias disciplinas su práctica artística, basada en un lenguaje gestual que pone de manifiesto la estrecha relación entre arte y vida.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *