La letra con sangre entra

El festival “Hostia Un Libro” combina microedición con lucha libre y celebrará su primera edición este sábado. Hablamos con dos de sus organizadores para saber cómo se gestó esta delirante idea. Por María Arranz


18 junio 2014

HUL cartel

 

Entre las miles de combinaciones surrealistas que pueden idearse a la hora de montar un festival de edición independiente, la de mezclar literatura con lucha libre podría parecer una de las más delirantes… ¿O quizá no tanto? Al fin y al cabo, la pequeña edición tiene que partirse el lomo cada día para sacar adelante publicaciones que, de otra forma, jamás verían la luz, y luchar cuerpo a cuerpo con las grandes editoriales por hacerse un hueco en el mercado librero de este país.

 

Y por eso, héroes del ring y del papel convivirán en armonía este sábado en el Campo de la Cebada en la que será la primera edición del festival Hostia Un Libro. Quedamos a tomar algo de buena mañana en el Café Molar (donde tendrán lugar las mesas redondas de presentación del festival el próximo jueves 19) con dos de las cabezas pensantes que han tramado este tinglado: Pedro Toro y Alberto Haj-Saleh.

 

Ellos hablan de microeditoriales con la idea de ser lo más inclusivos posible: en Hostia Un Libro habrá editoriales independientes, sí, pero también fanzineros, cartoneras que se dedican a hacer libros-objeto, pequeñas librerías… y así hasta 70 participantes que llenarán con sus stands el solar del Campo de la Cebada. “Nos interesa toda esa gente que está fuera de los grandes monstruos editoriales, gente que ha decidido apostar su tiempo, sus ingresos y sus energías en montarse un proyecto editorial, sea del tamaño que sea. Es más bien una cuestión ideológica: personas con nombre y apellidos que quieren editar algo y, como saben que nadie lo va a hacer, se lanzan a hacerlo ellos mismos” –explican.

 

En la edición hay todo un acto de militancia –afirma Alberto. Las pequeñas editoriales sólo publican lo que realmente quieren publicar, son gente enamorada de su catálogo, y esta militancia yo creo que el lector la aprecia”. Lo que es cierto es que, de alguna manera, las editoriales más pequeñas han logrado algo que las grandes no podrán permitirse jamás, que es tener una identidad propia y lograr que los lectores compren sus novedades por el mero hecho de ser parte de su catálogo, porque existe realmente una labor de selección que no se basa únicamente en criterios comerciales.

 

La pregunta recurrente que les toca responder en todas las entrevistas viene cuando llegamos al factor lucha libre. ¿Por qué esta combinación tan insólita? “Pues porque, aunque en un primer momento sí que puede parecer algo muy disparatado, por un lado nos daba una idea escénica muy interesante que era la de jugar con la combinación de un cuadrilátero de lucha libre y otro cuadrilátero de editores. Por otro lado, siempre ha habido cierta tradición de relacionar los deportes de contacto con la literatura, esa parte un poco bohemia y romántica de lo poetas boxeadores…” –nos cuenta Pedro. “Aparte, el wrestling es puro drama: hay buenos y hay malos, hay presentación, nudo y desenlace, hay personajes y hay tramas. Es puro teatro. ¿Qué diferencia hay entre el que va con una pancarta apoyando a Byron y el que estaba en el corral de comedias en el siglo XVII tirándole tomates al malo de La verdad sospechosa?” –apunta Alberto. “Y claro, también hay una especie de poética implícita en la idea de la pequeña edición como lucha, como confrontación contra los elementos, algo que a los editores les ha gustado mucho. Muchos nos decían de broma que por qué no invitábamos a los editores de Mondadori o de Planeta para batirse con ellos en el ring. De hecho, hemos tenido que aclararles a varios editores que NO iban a subirse a pelear”.

 

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Pedro y Alberto son sólo el 50% de Hostia Un Libro. En la organización del festival les ayudan también el escritor Francisco Serrano y Elisabeth Falomir quien, además de editora y traductora, es también luchadora de wrestling Triple W bajo el nombre de Ginger Fury. Así que parece que esto de mezclar literatura y tortazos tiene raíces profundas entre los propios organizadores…

 

La idea del festival surgió (como la mayoría de cosas buenas en este país) tomando unas cervezas. Pedro, que ya había participado en la organización del GRAF, comentó que era una pena que no hubiera un festival similar en Madrid pero dedicado a las pequeñas editoriales. Y alguien, en plan de coña, propuso que Elisabeth, además de participar como editora también se podría dedicar a dar guantazos. De ahí a proponer que ese hipotético festival debería llamarse Hostia Un Libro, sólo hubo un paso (y quizá alguna que otra cerveza), y así, lo que empezó como una broma, un par de meses después acabó convirtiéndose en una realidad.

 

Con un espíritu totalmente D.I.Y., que comparten con muchos de los editores y con la propia Triple W (que ofrece todos sus espectáculos de manera altruista con el fin de difundir la lucha libre), y con la experiencia de otros eventos de autoedición como el propio GRAF, Tenderete en Valencia o el Gutter Fest en Barcelona, se lanzaron a la aventura y lograron sacar adelante esta loca idea. “La reacción de las editoriales ha sido positiva en el acto, han recibido la propuesta con los brazos abiertos” –comenta Alberto. “Algo que también tuvimos en mente desde el primer momento fue el mantener una política activa por el barrio, y ahí es donde entra la gente del Campo de la Cebada” –apunta Pedro. Así que un lunes cualquiera, se plantaron en la asamblea como cualquier otro vecino y les propusieron la idea del festival. Después de las risas iniciales, aceptaron encantados.

 

Dos meses de intenso trabajo y mucha implicación por parte de todos los participantes, han hecho posible que este fin de semana podamos disfrutar de un encuentro de microedición en toda regla, en el que además de los stands de los editores y fanzineros, habrá talleres para niños, charlas y mesas redondas sobre autoedición, peleas de gallos literarios y, por supuesto, combates de lucha libre. La cosa promete, y mucho.

 

 

* La presentación del festival será el próximo jueves 19 en el Café Molar a las 20h, a la que seguirá un fiestorro músico-literario en la Sala Juglar, con las actuaciones de Williamfolkners, Edgar Allan Power y Hortera y Cassette. El festival en sí tendrá lugar el sábado 21 en el Campo de La Cebada de 12h a 21h. Y dicen que hará sol.

 

hul fiesta

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