La Liminal, recorridos urbanos con perspectiva crítica y feminista

La Liminal es un colectivo de mediación cultural que realiza recorridos urbanos y visitas a museos con una perspectiva crítica y un enfoque de género. Su propósito: cuestionarse la ciudad y las instituciones culturales. Por María Arranz


26 febrero 2016

Constant

 

Ir a ver una exposición a un museo de arte contemporáneo en el marco de una visita guiada y acabar montando un debate en el que la gente, que no se conoce de nada entre sí, opine sin ningún tipo de miedo sobre las curiosidades que le ha despertado lo que acaba de ver, parece una entelequia. Pero ojalá esto ocurriera más a menudo cuando vamos a visitar exposiciones y ojalá los museos concibieran sus recorridos de esta manera: como una herramienta para generar nuevos discursos y debate entre las personas que acuden a ellos.

 

Desde hace una semanas, Beatriz y Yolanda del colectivo La Liminal, consiguen todo esto y mucho más en las visitas que han estado realizando a la exposición “Constant. Nueva Babilonia” en el Museo Reina Sofía, una muestra compleja y cargada de contenido que ellas logran acercar al público de una forma sencilla y enriquecedora, explicando, contextualizando y generando conversación entre el grupo al que guían por las diferentes salas del museo. Cuando la visita termina, preguntan y escuchan lo que la gente tiene que decir, consiguiendo que todos los participantes se vayan a casa con la cabeza llena de preguntas y la sensación de haber entrado de lleno en el universo de Constant.

 

Beatriz y Yolanda se conocieron cuando ambas trabajaban como mediadoras culturales en el Museo Reina Sofía. Estas dos historiadoras del arte vieron que tenían muchas inquietudes en común en torno a la educación y al arte contemporáneo, así que, hablando y hablando, llegaron a la conclusión de que podían poner en marcha un proyecto juntas.

 

Hace un año que comenzaron a darle vueltas a lo que hoy es La Liminal, un colectivo que se ha propuesto convertir la ciudad y las instituciones culturales en espacios de cuestionamiento. El empujoncito final para poner en marcha su idea, se lo dio la convocatoria del proyecto SeAlquila, que el año pasado giró en torno al tema de lo público. Les pareció una buena oportunidad para presentar su propuesta, que tenía mucho que ver con eso de cuestionarse el espacio público, una esfera que se articula siempre en base a una mirada y a un discurso muy definidos.

 

El nombre del colectivo, un tanto críptico, condensa a la perfección las ideas que pretenden transmitir con su trabajo. El concepto de “liminal” procede de la antropología y hace referencia a esa fase intermedia que se da entre una realidad dada y otra posterior, es decir, es ese territorio fronterizo un tanto indefinido que se genera durante un proceso de transformación, un espacio, como ellas dicen, “flotante y abierto a todo tipo de posibilidades”. Según la antropología, los seres humanos no aceptamos demasiado bien ese principio de indeterminación y tendemos a clasificarlo todo; sin embargo, los espacios de liminalidad son zonas llenas de oportunidades. Para Beatriz y Yolanda era fundamental poder transmitir, a través del nombre del colectivo, su idea de trabajar con la ciudad desde una perspectiva crítica y de cuestionamiento, es decir, de convertir a todos esos espacios urbanos, con sus discursos legitimados, en espacios liminales donde el cuestionamiento fuera posible, de manera que se pudieran resignificar y convertirse en otra cosa.

 

naked city

 

Hay tres pilares fundamentales en el espíritu de La Liminal: el primero, su forma de entender la mediación cultural, un concepto relativamente reciente que sirve para designar a la persona que actúa como enlace entre los visitantes de un museo y los contenidos que se despliegan en éste; el segundo, el aprender a mirar aquello que nos rodea con un espíritu crítico, que sirva para cuestionarnos lo que se nos da como establecido; y en tercer lugar, el enfoque de género, que aplican a todo lo que hacen.

 

Yolanda y Beatriz parten de una idea de la mediación cultural que tiene que ver con el tipo de relación que se establece con los participantes en una visita, que debe basarse en el diálogo y en lograr involucrar a éstos en aquello sobre lo que se está hablando. Una de las cosas más interesantes que hacen desde La Liminal es preocuparse por los intereses y las historias de las personas que participan en sus visitas, que les sirven para ir abordando diferentes puntos de vista que quizá ellas no habían contemplado en un principio y que enriquecen su propio trabajo.

 

Fuera del marco quedan, desde luego, las visitas tradicionales basadas, en su mayoría, en transmitir al público un saber enciclopédico y, en gran medida, incuestionable. Para ellas, la clave de la mediación está en tener la capacidad de darle la palabra al otro y en ser capaces de buscar miradas que involucren a la otra persona. “El éxito de una visita debería ser conseguir que, al final, todos estemos hablando y debatiendo, enriqueciendo de esta manera el discurso que se está produciendo. Pensamos en la mediación como esa pieza intermedia entre lo que cada uno trae consigo y la mirada que nosotras aplicamos”. También les atrae mucho el concepto de “mediación cultural expandida“, es decir, aquella que sale de la institución museo y se planta en la calle para trabajar contenidos culturales en espacios que no son los habituales. Para ellas, el futuro de la mediación pasa, sin duda, por actuar más allá de las paredes del museo.

 

entretejiendo la ciudad

 

Sus visitas suceden tanto dentro como fuera de estas instituciones. Por un lado, están los recorridos urbanos, con los que abordan la historia de la ciudad desde perspectivas inusuales, y por otro, las visitas a museos, en las que guían al público sin perder nunca de vista las cuestiones que éste les va planteando durante el recorrido por las salas. Hasta ahora, además de la visita a la expo de Constant en el Reina Sofía, han llevado a cabo un recorrido urbano por el barrio de Pacífico en el que, a través de diferentes construcciones monumentales, reflexionaban sobre quiénes son esas figuras a las que se les dedican monumentos, y donde también abordaban la historia del origen del barrio desde la perspectiva del trabajo femenino, los cuidados y la educación de los hijos.

 

Y es que, dentro de sus preocupaciones principales, está la crítica al sistema que configura la ciudad: el del capitalismo neoliberal. “Nos interesa revisar discursos; lo esencial es la ciudad y la forma en que nuestros cuerpos se inscriben en ella y cómo se configura nuestra identidad a partir de los relatos establecidos”. Les gusta trabajar en zonas alejadas del centro, explorar los barrios y sus historias, y reflexionar críticamente sobre el urbanismo con una visión feminista.

 

Cuando ellas hablan de abordar críticamente la forma en que están configuradas las ciudades en las que vivimos, a veces resulta tan fácil como fijarnos en cómo se produce nuestra vida cotidiana. Actualmente, las ciudades son espacios determinados claramente por la división entre lo público y lo privado. “El espacio público se ha convertido en un mero espacio de tránsito, y eso en Madrid se ve de forma muy clara: nos quedamos sin plazas, sin bancos, sin árboles… Vamos corriendo a todas partes y ya no paseamos, porque la propia ciudad no invita a que lo hagamos”. Además, cada vez quedan menos espacios de ocio que no estén mediados por el dinero, lo que viene a significar que no hay alternativa de ocio si no dispones de una economía, y la forma en que la gente se relaciona con sus barrios ha cambiado radicalmente. “Se trata de una estrategia de desempoderamiento que hace que cada vez estemos más aislados. Si vives en un barrio en el que conoces a tus vecinos, se tejen estrategias de supervivencia y de apoyo solidario que, ahora mismo, apenas existen porque la impersonalidad inducida de las ciudades las ha aniquilado, algo que resulta muy conveniente para el sistema”.

 

En lo referente a la perspectiva de género, desde La Liminal la entienden como una forma de mirar el espacio fijándose en todo aquello que no contempla temas como la socialización, la seguridad o los cuidados de otras personas. ¿Dónde están los espacios de encuentro en las ciudades? ¿Y los espacios del cuidado? Además, nada en el ámbito urbano está concebido pensando en lo diferente: en las personas mayores, en la gente con diversidad funcional o en las personas que van con niños por la calle, por citar sólo algunos ejemplos.

 

En su labor como mediadoras, el enfoque de género también está plenamente integrado. “Ser mediadora conlleva una forma de trabajar que hace necesaria la escucha, el cuidado del otro y la necesidad de romper con las jerarquías, por lo que para nosotras es una tarea que, de base, ya tiene una perspectiva feminista. Romper con esa dinámica jerárquica que hasta ahora reinaba en todas las visitas a los museos, dialogar, escuchar, aprender del otro y ayudar a que se empodere, todas estas cosas representan esos modos de lo femenino que han sido expulsados del discurso oficial, que siempre ha legitimado lo jerárquico, y que nosotras identificamos con lo patriarcal”.

 

Pacifico

 

De cara al mes de marzo, están preparando un nuevo recorrido urbano centrado en las cigarreras de la Tabacalera de Lavapiés y cómo su figura contribuyó a la forma en que se configuró el barrio. Comenzarán a partir del 12 de marzo. Para enterarte de todas sus actividades y seguir de cerca todas las iniciativas que llevan a cabo desde La Liminal, puedes consultar su web y su Facebook.

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