La revolución de los platos

2015 está siendo un año clave para los platos en Madrid. La nueva cocina y la electrónica de vanguardia pretenden adueñarse de la ciudad para instalar a la capital en el siglo XXI de una vez. Ambas revoluciones cuentan con suficientes buenas razones para cambiar los viejos clichés. Hacemos una radiografía de lugares, eventos, nombres y conciertos clave para comprender una revolución cocinada a base de bpm’s ibéricos. Bienvenido a la era digital. Por David Arias


24 julio 2015

La revolución culinaria le saca cierta ventaja a la electrónica, donde se empieza a divisar algo nuevo, revolucionario y… lejano. Está sustentada por una generación crecida en los 90, que suele renegar de su época, pero que está muy influenciada por sus sonidos. Son irreverentes y tienen ganas de jubilar la Movida madrileña. Desean experimentar nuevos sonidos más internacionales y sofisticados. Todo un soplo de aire fresco que empieza a tambalear las tablas de la ciudad. La electrónica es la nueva forma de expresión.

 

Los platos van sustituyendo a las guitarras en una nueva generación adicta al DIY y sin miedo a nada. Los medios para generar música se han abaratado y muchos artistas empiezan a proliferar en una escena inexistente y dispersa pero que tiene visos de comenzar a moverse. Tiene mérito si contextualizamos la situación de la noche en Madrid y su acoso por parte de la administración: renta antigua, IVA disparado, control férreo de horarios y aforos… Esta situación supone menos lugares y menos oportunidades para ese enjambre de nuevos productores, técnicos de sonido, DJs y músicos que buscan ganarse la vida en Madrid.

 

A pesar de la dificultad añadida, alguno de ellos tiene la fortuna de curtirse en los locales fetiche de la electrónica capitalina. Cuando cae la noche, más allá de las raves – que merecen un artículo aparte–, los mejores clubes abren sus puertas a la transgresión y a la música sintética. Muchos nostálgicos advierten de la decadencia de ese tipo de noche, en comparación con los tiempos estelares de mitos autóctonos como Óscar Mulero o Cristian Varela.

 

Nature.

Nature.

 

Entre aquella época y la nuestra han transcurrido más de 20 años, durante los cuales, muchas salas han seguido apostando por la electrónica, otras han desaparecido absorbidas por tiempos truculentos. Uno de esos templos aún en pie es el Club Nature y su techno de muchos quilates. Por su cabina han pasado mitos como 2manydjs o Tim Baker. Su fiesta de los jueves en el Independance es todo un homenaje a aquellas salas como la propia Nature o la mítica Goa que llenaron Madrid de talento electrónico. El Club Nature cumplió 20 años en junio, en una fiesta donde estaban representados ciertos iconos de la música electrónica madrileña, como David Kano (ex-Cycle), o bandas como Fukaine, Wild Beats o Celica XX. Goa persiste en Fabrik.

 

Cycle es un superviviente de la hornada electro de principios de siglo. Su “Confussion!” puso las pilas a toda la ciudad y su éxito traspasó fronteras llegando a petarlo en Europa. Han vuelto a trabajar para uno de los sellos clave en la ciudad, Subterfuge, tras seis años. El resultado es su último álbum, “Dance all over”, donde tratan de evolucionar su característico sonido electropop.

 

cycle

 

Durante los últimos años se han consolidado varias propuestas para pasar una noche rodeado de buena electrónica: desde la brillante madurez del Siroco a sus 25 años, la creatividad del Berlín, la apuesta por el drum n’ bass del Twist Club con diez años de veteranía hasta la explosividad del Independance, La Riviera y el Fabrik o el gusto artesanal de La Palma.

 

En el Mondo siempre nos encontramos con una de las sesiones más sibaritas de la ciudad, con una programación muy cuidada. En su pista podemos encontrarnos en menos de una semana con un DJ set de Four Tet, una sesión de Gui Boratto o una fiesta dominada por Cora Novoa. Cora es un ejemplo del cambio de paradigma de la noche en Madrid. De salir asqueada hace unos años en dirección Berlín, donde su éxito la elevó por encima de la mesa del mítico Berghain berlinés, a regresar para tratar de ser profeta en su tierra tras recorrer México, Francia o Rusia. Su techno refinado ya es asiduo de las principales pistas de la ciudad, que llevan varios años rendidas a la clase de esta gallega de mundo.

 

Otras salas, como Fabrik, pueblan la ciudad de carteles fascinantes, con nombres como Laurent Garnier, Carl Cox o Sven Vath. A pesar de la edad media de sus asistentes y de sus polémicas fiestas universitarias, la sala madrileña es toda una institución en Madrid. De sus entrañas ha brotado un huracán de raíces árabes que ha conquistado media Europa con su hard techno reservado a quienes buscan emociones fuertes.

 

 

Se trata de Fátima Hajji, una de las residentes de Fabrik con más repercusión. Su estética y su música sin tapujos con reminiscencias árabes sobresalen con facilidad. Su Techno racial lleva desde 1998 haciendo ruido. Recientemente, la hemos visto en El Álamo, un festival madrileño de electrónica donde fue uno de los focos de atención compartiendo escenario con Varela, Bem Sims, Dave Clark o The Prophet. Adicta a las cazadoras de Adidas, donde se siente más a gusto pinchando es frente al mar. Quizás allí, se pueda encontrar con los malagueños Les Castizos, unos expertos en animar cualquier evento, incluso un velatorio. Lo pudimos comprobar en ese 4every1 donde coincidieron con Fátima y donde dejaron su sello gamberro. En abril estuvieron en Kapital para dejar claro que la diversión no entiende de etiquetas. Sus shows horteras hicieron las delicias de los asistentes y nos recordaron a otro fenómeno electrónico casi más relacionado con la fiesta que con la música, como son los Zombie Kids.

 

Los Zombie Kids llevan más de un lustro fabricando alguna de las mejores fiestas de la ciudad, cambiando el concepto de la electrónica madrileña, transformándola en algo festivo e irreverente. A su alrededor han crecido otros artistas como IKKI, que han logrado establecerse y ser referencia en el competitivo mundo de la noche madrileña.

 

 

Por otro lado, la electrónica no se encuentra únicamente en los locales de moda. Empieza a fraguarse todo un ecosistema multicultural de artistas que ven en ella su voz ante el mundo. Crean nuevos sonidos al tiempo que solicitan un cambio cultural y social en la ciudad. Son una nueva generación musical que viene para arrasar con lo que pillen por delante.

 

El más destacado de ellos es John Grvy, un músico autóctono con alma Soul y espíritu de MC. John es un apasionado del R&B y representa ese cambio de generación, ese grupo de jóvenes que ha escuchado otro tipo de música y expectativas vitales. John ha estudiado dos carreras, entre ellas Periodismo. Marca tendencias desde su Trip Hop y su impoluta estética de artista comprometido con su música. Hablamos con él hace unos meses y nos comentaba lo injusto de este país con el talento joven. El suyo no tiene fronteras y se ha embarcado en su gira veraniega 199X, donde presentará su interesante trabajo en lugares como el Vida Festival o el BBK, y el pasado 26 de junio, en el Fusion Festival alemán. Le hemos tenido en Madrid, en el Stage Fest, junto a otra interesante promesa, los Teenage Dj’s. Su manera de sentir la música tan personal le llevará a hacer mucho ruido en la capital.

 

 

Por toda la ciudad la nueva electrónica en castellano nos rodea. Muchos vienen desde fuera de Madrid para mostrar su saber hacer aquí. El pasado 19 de junio pudimos encontrarnos en el Ochoymedio con uno de sus estandartes rodeado de amigos como Travel Agent o Tremenda Trementina. El catalán Joe Crepúsculo dejó constancia de su divertida creatividad. Su techno pop surreal es una delicia para los osados buscadores de nuevos sonidos raros. Su brillante trabajo también ha inspirado a una banda indie como Encanto para pulir, “Suena brillante”.

 

 

Uno de los nombres más evidentes del panorama de música electrónica nacional es John Talabot, un barcelonés que apostó por una electrónica sutil y diferente, lo cual le ha acercado a Madrid en más de una ocasión. La última, el 19 de junio en el Mulafest, donde fue cabeza de cartel. Comenzó como residente en el Lolita de la Razz para ir apostando por la producción y lograr en 2012 un amplio reconocimiento a su trabajo “Fin”. No es parte de la escena madrileña, pero sí un referente y un modelo de éxito a nivel nacional.

 

Un modelo que también explota una chilena ciudadana del mundo, aunque muy afincada en Madrid. Javiera Mena es un volcán de electropop bailable con letras poéticas y reflexivas. Sus luminosos y coreografiados shows la sitúan por delante del resto en cuanto a puesta en escena. Ella viene de la escena chilena, mucho más consolidada que la madrileña, y conoce las claves de la noche. Lo que le ha llevado de viaje por todo el país para presentar su último álbum, “Otra Era”, su trabajo más cuidado hasta la fecha. La pudimos ver en el Ochoymedio rodeada de luces, lásers y bellas bailarinas españolas hace un par de meses.

 

 

La electrónica en Madrid destaca por su variedad de géneros y estilos. El hype de este año, Ride, se dio a conocer en el Make Noise de Converse, un festival madrileño donde cada año te encuentras con lo que vas a escuchar en el futuro. Ride busca expresar emociones con su música en lugar de ofrecer diversión. Los madrileños coquetean con el trip hop y con el post punk para firmar una lujosa electrónica alejada de las pistas, más introspectiva.

 

El tema de llenar pistas lo controla muy bien EME DJ, una artista gallega que llegó a Madrid para poner buena música a multitud de eventos y noches madrileñas. Su estilo es una amalgama de temas clásicos, house o synthpop. Acaba de firmar con Sony para lanzar “Ready for summer” junto a Klein, tras varios años de éxitos y reconocimientos a la mejor DJ nacional en Rockdeluxe o Go Mag.

 

 

Estos nombres no son más que la punta del iceberg de una hornada de música en castellano que confluye en Madrid y que tiene un largo camino que recorrer. Algo que ha sabido detectar la Red Bull Music Academy. El pasado mes de febrero instaló en Madrid su campamento base durante cuatro días. Entre los 25 participantes pudimos encontrarnos con figuras internacionales como Marco Passarini, Black Madonna o Matrixxxman, pero también con nuevos talentos nacionales como la granadina Bel Bee Bee, Pau Roca o el chico de Badalona, Sau Soler. Los tres tienen bpm’s suficientes como para reinar en Madrid o en cualquier otro lugar. Que suceda en nuestra ciudad dependerá también de las medidas políticas y económicas que tome la administración.

 

Eso nos advirtieron en el último Madrid Music Days celebrado a finales de marzo en la COAM. El ciclo de música electrónica divulgativa atrajo a multitud de expertos en la repercusión de la música en la ciudad. Todos tenían claro que el sector tiene un gran potencial productivo muy desaprovechado. La advertencia era clara: poner freno a la música no solo repercute a nivel cultural, sino también a nivel económico. Veremos si los cambios que tanto anhelamos llegan y cocinan ese exquisito caldo de cultivo que existe en la ciudad. Si no es así, ese talento hará las maletas o desaparecerá en la neblina de la falta de oportunidades. Por el contrario, si logramos que explote, la ciudad podría entrar en una segunda Movida, esta vez sustentada en música o propuestas más abiertas al mundo.

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