La telepatía de Lidia Damunt

Lidia Damunt presenta este sábado en la sala Moby Dick su último trabajo, “Telepatía”, un disco  de raíces punks, riot grrrl y country. Por Andrea Galaxina.


22 febrero 2017

Han pasado cuatro años sin que Lidia Damunt nos deleitase con sus composiciones (en 2014 publicó Gramola, un disco de versiones) pero por suerte esa larga espera ha merecido la pena. A finales del año pasado publicaba Telepatía (Tormina Records) un nuevo disco en el que retoma el espíritu de sus primeros álbumes: directo, veloz y trepidante. Como de costumbre viene cargado con un buen puñado de himnos en los que se encuentran el punk, el riot grrrl y el country.

 

Lidia recorrerá el país presentando el disco. El concierto que abre este «tour telepático» será en Madrid el día 25 de febrero en la sala Moby Dick, con Sierra como teloneros de lujo.

 

Con motivo de su gira y de la edición del álbum en vinilo –de este menester se ha encargado el sello Austrohúngaro–, entrevisto a Lidia, con quien he charlado sobre Telepatía, sus himnos, feminismo, ciclismo y muchas otras cosas.

 

Hola, Lidia ¿qué tal estás? Hace ya unos meses que publicaste Telepatía ¿cómo sientes que ha sido la acogida del disco?

 

Creo que está teniendo muy buena acogida, me alegro.

 

Desde 2012 no publicabas ningún disco con temas propios, ¿cómo ha sido el proceso de gestación de Telepatía?

 

Pues exceptuando “Como la miel” que es de 2012 y “Mi guitarra” que la hice en 2014, el resto de canciones las empecé a hacer en Skällinge. Aquí hay muchas colinas y cuestas y bajadas así que nada más mudarme me dediqué sobre todo a la bici. Salía todos los días, aunque hiciera frío. Se me empezaron a ocurrir canciones mientras rodaba por la carretera. Meditaba. Decidí que tendría que dejar Arre! Arre! porque sentía que era más feliz bajando una cuesta en bici que tocando en un grupo de rock. Y así llegó Telepatía. Reencontrándome con la guitarra después de correr con la bici, y cogiéndola como si fuera un instrumento nuevo.

 

Lo que me llama más la atención del disco es que, a diferencia de tus otros álbumes que tenían canciones más oníricas e introspectivas, aquí hay canciones muy directas. Por ejemplo, en “La Caja” dices: Es que no somos islas, es que somos un sistema. Y yo no puedo evitar pensar en tu canción de Vigila el fuego “Somos islas mágicas”, ¿qué ha ocurrido para que dejemos de ser islas mágicas y seamos un sistema?

 

“Somos islas mágicas” es una canción que habla un poco de esa sensación que se tiene por ejemplo cuando te enamoras de alguien y de repente todo parece nuevo, las palabras, la calle, el aire, y estás ahí pero a la vez estás lejos, y es como si acabaras de nacer. En esa canción, la idea es que esa capacidad de ser una “isla mágica” la llevamos siempre dentro, te enamores o no. Esa imagen de las islas la he utilizado bastante en mis canciones. Y en “La Caja”, quería hacer hincapié en esto de que somos un sistema, que en realidad siempre lo he pensado, y quería expresarme utilizando la imaginería de siempre, las islas. Para mí, es una forma de situar la canción un poco en el contexto “Lidia Damunt”, a la vez que hablo de patriarcado, el sistema, abolir la prostitución, que son palabras nuevas dentro de este contexto.

 

Siguiendo con “La Caja”, es una canción muy impactante precisamente porque te posicionas claramente como abolicionista. Este es un debate con muchas aristas dentro del feminismo y que despierta muchas suspicacias, ¿has recibido alguna reacción sobre esto?

 

Siempre he sentido que mi posición al respecto era la abolicionista y, como a veces hablando con la gente no consigo comunicarme tan bien como quisiera, decidí expresarlo como mejor sé hacerlo: con una canción. De momento nadie ha contactado conmigo para expresarme su desacuerdo.

 

Al hilo de la anterior pregunta, Hello Cuca siempre ha sido un grupo político, tanto en su modo de hacer como en cosas como que os definieseis como feministas en un momento en el que en el pop independiente –casi– nadie lo hacía, ¿te ha afectado la situación sociopolítica que vive el mundo a la hora de componer Telepatía?¿Cómo ves este despertar político y feminista que estamos viendo en algunos artistas y grupos de la escena indie?

 

Por supuesto, la situación sociopolítica tan deprimente que hay ahora mismo hace que muchos artistas y bandas tengan más ganas de posicionarse. En mi caso, quizás sí me ha empujado en algunos momentos a ser más directa. Ser madre también me ha influido, claro. Supongo que “La Caja” responde un poco a esa necesidad.

 

Me gusta mucho la imagen de bollera kinki que presentas en “Bolleras como tú”, que es una imaginería que no existe en el pop en español y es gratificante que por fin haya una canción que hable abiertamente de ser bollera sin dulcificaciones o eufemismos. ¿Crees que llegará a desbancar a “Mujer contra mujer” como himno lesbiano?

 

Jajaja, no lo sé. Yo de pequeña los escuchaba y en algún reportaje sobre Mecano, leí que esa canción al principio, cuando aún era solo una maqueta, la letra decía: “Quién detiene una bola de pelo rodando por el suelo”, en lugar de “quién detiene palomas al vuelo…”. Esa imagen de la bola de pelo se me quedó grabada y, desde entonces, si escuchaba la canción solo veía esa bola de pelo rodando e intentaba imaginar a dos gatos persas enfrascados en
una pelea rodando por el suelo. Pero sí, espero que “Bolleras como tú” la desbanque, en la vida hay que apuntar alto. Aunque ya me han llegado comentarios, hay gente lesbiana a la que le parece que “bollera” es una palabra fea… ¡vaya! Y yo que cuando hice la canción pensé que “bollera” es una palabra tan bonita como pizza, donut o brillantina.
¿Has pensado alguna vez en que podrías convertirte es un icono del pop LGTB+?¿Si te invitasen a tocar en una carroza del orgullo irías?

 

Yo me apunto a un bombardeo. Lo que no sé es si se escucharía mi guitarra acústica con todo el jaleo que habría por allí, pero si quieren puedo intentar hacer play-back.

 

En el disco han colaborado contigo Teresa de Single, que canta en “Quién puede arreglar”, y Hugo de Sierra, a los teclados en varias canciones y que además va a telonearte en el concierto del 25. ¿Cómo han surgido ambas colaboraciones?

 

A Hugo le escribí un par de semanas antes de ir a grabar, pidiéndole que me echara una mano con arreglos para “Bolleras como tú” y con “Quién puede arreglar”. Pensé que él podría aportar cosas muy chulas y no me equivoqué. Lo de Teresa fue una de esas cosas en plan mágicas. Este disco lo llevaba muy preparado para grabarlo a toda mecha. Había ensayado mucho en casa, y probablemente fui a Madrid con la voz un poquito cansada. El caso es que al segundo día de grabar, por la tarde, cuando sólo me quedaba el estribillo de “Quién puede arreglar”, perdí los agudos, y no podía grabar el estribillo. Fue horrible, al día siguiente ya estaba completamente afónica y a punto de eliminar esa canción del repertorio… Cuando se me ocurrió preguntar a Teresa. Siempre he sido fan número uno de Single y me encanta su voz. Me daba mucho palo por si me decía que no, o que si pero sin ganas, y no, no. Llegó al estudio, escuchó un momento la canción y se puso a cantar. A veces cuando leo eso de “clase y elegancia”, pienso que suena tonto, pero a veces es que las palabras suenan tontas hasta que realmente tienes delante a alguien así: ¡clase y elegancia!

 

Como ya nos has contado –y como hemos podido comprobar quienes te seguimos en redes sociales– eres ciclista y además le dedicas una canción de amor a la bici, “Rueda conmigo”, cuéntame un poco de esa afición. ¿Cuáles son tus ciclistas preferidos? ¿Sigues las carreras por la tele? ¿Qué opinas de Lance Armstrong?

 

Me gusta Indurain, me veo muchos vídeos de carreras suyas (empiezo con los oldies, que es lo que más me gusta). Lo criticaban mucho por no ser agresivo ni súper competidor, ni dar mucho espectáculo. Pero el caso es que es un ganador. Me parece como muy estético. Ahí sentado en la bici sin mover ni un pelo. Es como en Hello Cuca, que por un lado estaba yo dando vueltas por ahí con la guitarra en plan molino, y por otro Mabel con el bajo sin mover un pelo de la cabeza. Pues es ese otro estilo, muy cool. Yo igual sería más tipo Ocaña, cabezón, impulsivo y siempre cayéndose cuesta abajo. Armstrong, pues sí, claro, es una figura interesante también… Dentro de esta mitología del ciclismo es como el súper villano, eso también da juego. Yo lo que no entiendo es cómo no dejan que todos se dopen, si total el dopaje es parte de los inicios del Tour de Francia, y se buscaban las rutas más rompepiernas a sabiendas de que la gente se hinchaba a droga. Suelo mirar carreras en diferido, por youtube o rtve.es y de los actuales me gusta Nairo Quintana y Contador. No me gusta Peter Sagan.

 

¿Hay alguna canción de Telepatía de la que te sientas orgullosa o que te guste especialmente?

 

“La Caja” me hace especial gracia, por ser un tipo de canción que no había hecho antes y, además, fue la última que compuse, ya al final, igual un par de semanas antes de ir a grabar, me entró la urgencia de escribir eso y lo hice. Se puede decir que me quedé a gusto.

El artwork del disco, que ha hecho la fantástica Elena Éper, es fascinante, un punto extra de Telepatía. ¿Hasta qué punto crees que el arte de los discos es importante para entenderlos en su totalidad?¿En tus discos concibes el trabajo gráfico como parte del concepto de los mismos o lo ves como un complemento independiente a las canciones?

 

Supongo que hasta ahora siempre ha sido más como un complemento. En el caso de Telepatía, le encargué la portada a Elena Èper bastante tiempo antes de acabar las canciones del disco. La idea era que cogería inspiración de las canciones, incluyendo elementos de las letras en la portada, así que ella iba dibujando cosas conforme yo enviaba nuevas letras. Hice cambios en el repertorio, así que había elementos que entraban en la portada, luego salían, en fin. Yo no veía nada de todo esto, claro, solo cuando vi el resultado final. Esa sensación de terminar una canción y enviar la letra para que algo de aquello quedara reflejado en la portada, pues es como de trabajo en equipo y en cierto modo parecía como si el artwork fuera creciendo en paralelo a las canciones.

 

Tus últimos dos discos los has publicado en tu propio sello, Tormina Records, sin embargo, no eres nueva en esto de los sellos: Hello Cuca ya os editabais en vuestro sello, Rompepistas. No obstante, el panorama ha cambiado mucho desde entonces, ¿qué diferencias ves a ese respecto entre la experiencia con Rompepistas y ahora con Tormina?

 

No lo sé, son dos cosas muy diferentes. Con Hello Cuca yo no me ocupaba en absoluto de los temas de sello discográfico, de hecho no tengo ningún recuerdo de saber ni cuántos vinilos editábamos. Con Tormina Records mi planteamiento es subir las cosas a digital y hacer CD’s sobre todo, porque es el formato más barato para enviar por correo, y como vivo fuera de España, eso es lo más importante para mí.

 

Formaste parte de la banda riot grrrl sueca Arre! Arre!, pero como nos has contado, ya no estás en el grupo ¿cómo ha sido la experiencia con Arre! Arre!? ¿Has visto muchas diferencias entre la escena sueca y la española?

 

Hemos tocado bastante y el disco gustó mucho. Hubo momentos divertidos para mí, pero siempre arrastraba una insatisfacción constante conmigo cuando tocábamos. Yo pensaba que era parte del rock´n´roll esa insatisfacción, y seguía intentando, pero al final lo vi claro y abandoné. Fue precisamente después de tocar en Madrid esas dos veces en verano. Sentí que ahí realmente estaba, pero en conciertos de Arre! Arre! era como si viera una peli pasar
delante de mí.

Bueno, Suecia es un país pequeño. La música tiene una vertiente muy comercial, y otra muy, muy underground. A veces pienso que faltan más grupos como entre medio. En España me parece que la escena es más heterogénea, hay más mezcla. No es tan fácil tocar en salas en Suecia, es todo bastante costoso. Tampoco la gente sale tanto entre semana como en España, con lo cual es normal que no haya tanta actividad. Al final los grupos que quieren dedicarse a la música hacen más giras fuera de Suecia que en el propio país. Y quizás desde fuera se piensa que la escena musical en Suecia es muy grande y eso, y en cierto modo sí que lo es, pero a nivel internacional y en cuanto a música pop comercial y DJ’s etc. Es decir, exportan mucha música, pero quizás en el propio territorio no es que haya tanta escena. O sea, se apoya mucho a la música, en plan industria y exportación, no como a nivel de salas, conciertos pequeños etc.

 

Después de vivir en Malmö ahora vives en un pueblo pequeño. ¿Qué tal ha sido el cambio?

 

Por motivos familiares nos mudamos temporalmente a Skällinge, un pequeño pueblo en medio del campo y llevamos aquí un año y medio. El cambio fue muy radical, claro. El instrumental que cierra el disco, “Hellinge”, es una referencia a este sitio, pero he cambiado ”Skä” por ”Hell” al principio de la palabra porque Skällinge en sueco se pronuncia como ”hellinge” y yo me refiero a este lugar, medio en broma, como infierno. Me he sentido bastante aislada viviendo en un sitio así, y sin ninguna duda eso fue lo que me hizo lanzarme a la desesperada a hacer canciones. En este lugar hay dos guarderías, una escuela, una pequeña tienda de ultramarinos, una iglesia, un buzón para echar las cartas y 800 habitantes que van cada mañana a trabajar a la ciudad más cercana y vuelven a casa por la noche.

 

Tocas el sábado en Moby Dick presentando el disco. Tocaste en Madrid un par de veces este verano, después de bastante tiempo sin tocar en España. ¿Cómo fue el reencuentro con el público después de tanto tiempo?

 

Estuvo bien, disfruté los dos conciertos. En el de Maravillas hice mucho talk-show, fue mi reencuentro con Madrid, con la Mahou, con Sierra, era el dia del orgullo gay… Hasta el mejor amigo de la protagonista de “Cambiábamos la historia” estaba entre el público y se acercó a preguntarme por la canción.

 

En estos dos conciertos veraniegos tocaste tú sola, ¿en Moby Dick repetirás formato one-woman-band o nos tienes preparada alguna sorpresa?

 

Haré mi formato one-woman-band, y aprovechando que están Sierra por ahí, seguro que habrá sorpresitas, por supuesto.

 

Madrid es la primera fecha de presentación de Telepatía, ¿hay alguna fecha más en el horizonte que nos puedas adelantar para apuntarla en el calendario?

 

Además de la presentación en Madrid, las siguientes fechas son:

10 marzo Barcelona en la sala Be Good
11 marzo Pamplona en Txintxarri bar
17 marzo Murcia La Yesería
18 marzo Zaragoza + Beach Beach en La Lata de Bombillas.

 

Madriz es una revista sobre Madrid, cuéntanos alguna cosa que te guste hacer cuando vienes por aquí, algún lugar que siempre visitas, etc.

 

Pues últimamente siempre voy a Madrid con el tiempo justo. Así que cuando llego a casa y me pongo a pensar en la ciudad, recuerdo mucho las cosas que veo a través de la ventana del taxi. Ir en taxi por Madrid es como una atracción turística en sí misma. Sorteando motos, otros coches, veinte mil cambios de carril, peatones… se siente una al filo de la muerte, más viva que nunca. Gracias Madrid, sabes lo que me gusta.

 

Para terminar la entrevista no puedo resistirme a preguntarte esto: ¿Volverá Hello Cuca? El año que viene se cumplen 20 años de Amor y Cohetes, vuestro primer EP, ¿habrá reunión para celebrar el aniversario?

 

Pues es complicado, ya que Mabel está en Madrid, Alfonso en Murcia y yo en Suecia. Pero la última vez que nos vimos nos pusimos de acuerdo, habrá reunión cuando nos hagan una oferta que no podamos rechazar, jajaja.

 

Puedes escuchar Telepatía en Spotify y comprarlo en la tienda de Tormina Records.

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Comentarios:

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Telepater says:

Qué maravilla de entrevista <3

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