La vida a través de la webcam

Internet ha conseguido que pasemos buena parte de nuestras vidas delante de una pantalla revisando mails y fisgoneando toda red social que se nos ponga delante. Sobre tal sobreexposición habla la película “Todos tus secretos”, de Manuel Bartual. Por: María Aller.


13 febrero 2014

 

El pasado 23 de enero se inauguraba el Madrid Creative Commons Film Festival en La Casa Encendida. Ésta era la cinta encargada de abrir el festival, el primer largometraje de este editor y diseñador gráfico afincado en Madrid. Tras una larga estela de cortos, esta historia de diez amigos es la primera incursión del director en el largometraje,  una producción dentro del proyecto #littlesecretfilm.

 

El argumento examina las relaciones de hoy en día por medio de estos treintañeros que poco a poco desvelarán temas privados y confidencias, todo vía webcam. El 15 de febrero se proyectará en la Cineteca de Madrid. Vayan y husmeen a sus anchas. Mientras esperan, lean lo que cuenta el director.

 

¿Tenías en mente este proyecto desde hace tiempo?

Tenía una idea básica, la de contar una historia utilizando un diseño de pantalla inspirado en el mosaico que generan los circuitos de cámaras de seguridad, algo que siempre me emboba cuando lo veo en cualquier comercio. Podría pasarme horas viendo a la gente moviéndose dentro de esas pantallitas. Cuando me propusieron participar en el proyecto del que forma parte “Todos tus secretos” recordé esta idea y decidí utilizarla, ya que disponíamos de poco tiempo para el rodaje y este formato justificaba de manera natural grabar utilizando planos secuencia. Bien planteados son un tipo de planos que te permiten grabar mucho material en poco tiempo. A todo esto le sumé otra idea más, la de que en todo momento estaríamos siguiendo la vida de los protagonistas desde el punto de vista de sus webcams. Con todo esto como punto de partida fui construyendo la historia que hemos acabado contando, y estoy muy contento con el resultado porque fondo y forma han acabado encajando. El formato de la película no es caprichoso, sino que es la propia historia la que ha dado sentido al modo en que está contada.

 

 

¿Esta trama se debe a algún deseo interno de conocer los secretos de tus allegados? ¿Han sido ellos los musos para esta historia?

No, más bien al contrario. Uno de los temas de la película es precisamente que para mantener ciertos vínculos sociales hay que aceptar que nadie es completamente bueno ni malo, empezando por nosotros mismos. Que los secretos existen y los comentarios a nuestras espaldas también, y todo esto está bien donde está, lejos de nuestro alcance, porque si tuviéramos acceso a ello, probablemente nos costaría mantener todos esos vínculos. La hipocresía es una cosa muy mal vista pero al final es algo que cualquiera acaba utilizando todos los días, en mayor o menor medida, en función de con quién esté relacionándose en cada momento. Quizá sea una visión algo misantrópica del mundo, pero si miras a tu alrededor podrás encontrar un buen número de ejemplos a diario.

 

La película habla de la fragilidad que poseemos las personas para esconder nuestros secretos actualmente, y lo plasmas con una naturalidad apabullante

Hace tiempo me contaba una amiga que una noche recibió una llamada de su abuela, muy emocionada porque en ese momento la estaba viendo a ella, a su nieta, en televisión. Mi amiga le comentó que lo que estaba viendo no sucedía en directo, que era algo que había grabado el día anterior, pero su abuela le contestó que eso no era posible porque mientras hablaba con ella estaba allí, delante de sus ojos, dentro de la tele. Es una anécdota que he tenido muy presente mientras escribía la película porque pienso que para la generación que abarcaría en la actualidad de los 30 a los 50 años de edad, internet es lo que para la generación de la abuela de mi amiga fue la televisión. Algo con lo que convivimos día a día, algo que ha cambiado y modificado nuestras rutinas pero algo que, a pesar de todo, no terminamos de entender demasiado bien cómo funciona. Yo alucino con la cantidad y el tipo de cosas que contamos y mostramos de forma más o menos pública en internet, sin pensar demasiado en quién puede tener acceso a todo ello. Sin duda vivimos en la época soñada por cualquier voyeur.

 

También en el argumento salen a relucir temas que están boga a día de hoy: paro, precariedad, emigración… Aunque esto es inevitable tratarlo para que la gente comprenda a este grupo, ¿no?

Sí, decidí situar la historia en un contexto actual y completamente reconocible, de modo que esos temas acabaron filtrándose de forma natural en la historia. No es una película sobre el paro, la precariedad laboral o la emigración, pero son detalles que están incluidos en el escenario que hemos planteado. Me parecía una buena manera de ayudar a que el espectador se sienta más cercano a la historia que quería contar, a que los personajes le parecieran más reales. Y como digo no tuvimos que forzar nada, porque es el entorno en el que estas personas se manejarían si en vez de personajes de una película fueran personas reales.

 

Anécdotas durante la grabación ha debido haber unas cuantas…

Fue un rodaje muy breve, apenas seis días de grabación, de modo que tampoco tengo una gran colección de anécdotas que contar. Quizá la que más nervios y risas suscitó fue que en determinados momentos los actores no podían mover nada de la escenografía, ya que aunque en la película parecería un plano secuencia, en rodaje esa secuencia estaba dividida en varias más pequeñas. El problema, claro, es que si algo se movía y teníamos que hacer varias tomas, luego el puzzle no encajaría en montaje. Esto te lo cuento ahora muy relajado, pero viví momentos de auténtico pánico durante el rodaje. Dani Pérez Prada me dijo que la película debería titularse “Bartual y la quietud”. ¡Hubo mucho cachondeo con esto a mi costa!

 

Dado el formato que tiene, algún inconveniente que otro por desgracia os encontraríais.

Realmente no muchos, y precisamente por su formato tan peculiar es por lo que procuramos llevar todo bien atado al rodaje para luego encontrarnos con pocas sorpresas durante la fase de montaje. Cuando decidí el diseño de pantalla grabé una prueba de varios minutos para comprobar si el formato funcionaba, y ya de paso valorar así todas sus posibilidades y las necesidades del rodaje. Algunas escenas tuvimos que grabarlas con cronómetro en mano, con unos tiempos definidos por escenas que habíamos grabado previamente ya que luego, tras el montaje, sucederían de manera simultánea en pantalla. El único problema vino dado por lo que comentaba antes, escenografía moviéndose cuando no tocaba entre corte y corte y cosas por el estilo, pero todo esto lo solucionó Alejandro Pérez Blanco. Si tras ver la película alguien se pregunta por qué hay un crédito de efectos visuales a su nombre, aquí tiene la respuesta: en “Todos tus secretos” no hay explosiones, rayos láser ni platillos volantes, pero sí seis o siete escenas con mis efectos especiales favoritos, aquellos que el ojo no detecta.

 

 

Esta producción se ha hecho bajo el modelo #littlesecretfilm, ¿cómo ves este modo de hacer cine?

Me parece un buen estímulo para que cualquiera que tenga una historia que contar se anime a rodarla ya que fomenta los rodajes rápidos, aquellos para los que no necesitas reunir a un equipo numeroso ni hipotecar tu vida para llevarlos a cabo. Sí que me parece que no es un modelo que sirva para contar cualquier historia, probablemente las mejores películas que dé #littlesecretfilm son y serán aquellas que estén pensadas para convertir en ventajas sus limitaciones. En este sentido hay ejemplos modélicos, como “Manic Pixie Dream Girl” de Pablo Maqueda o “Uranes” de Chema García Ibarra, estrenadas ambas el año pasado y dos de mis películas favoritas de 2013. En el caso de “Todos tus secretos” acabamos saltándonos algunos puntos del manifiesto en beneficio del resultado de la película, pero esto me parece algo natural y hasta necesario. Acaba pasando con cualquier movimiento cinematográfico. Tanto el Dogma 95 como el mumblecore americano sería buenos ejemplos: con el tiempo fueron mutando y dando salida a películas alejadas de la propuesta original de cada movimiento. A mí, si el resultado resulta satisfactorio, me da completamente igual lo que la película se haya alejado del manifiesto al que pertenece. Aplaudo con más ganas a quien consigue contarme una buena historia que al que cumple con los deberes.

 

El punto que más me llama la atención es el de la absoluta clandestinidad, nada de comunicación hasta el día del estreno. ¿No te daban ganas de pregonarlo a los cuatro vientos?

Mientras estábamos inmersos en la preproducción de la película pensé que me iba a costar no hacerlo, pero a medida avanzábamos fui teniendo claro que cuanto menos supiera el espectador de la película antes de verla, más la acabaría disfrutando. En cierto modo envidio a quien vaya a ver “Todos tus secretos” sin saber nada o prácticamente nada del argumento.

 

El domingo pasado en la gala de los Goya, Enrique González Macho dijo que hacer una película ahora mismo es un acto heroico, ¿qué crees que debe cambiar dentro de la industria? Y no vale decir que bajen el IVA, que esa ya nos la sabemos.

No sé qué decir. Yo soy un recién llegado a esto y hasta ahora he sacado adelante mis piezas audiovisuales desde los márgenes, trabajando con equipos reducidos y presupuestos de andar por casa. Desde mi perspectiva veo en España un cine hecho con pocos medios que resulta verdaderamente estimulante, sobre todo el que consigue que te olvides de lo poco con lo que se ha hecho gracias a lo mucho que te ha dado a cambio. Y esto es algo que cada vez pasa más a menudo. Estaría bien que existiera un circuito al margen del puramente comercial, que uno supiera que puede sacar adelante una película de forma modesta y luego va a contar con un número de salas en las que proyectar su trabajo. Pero es complicado. Creo que público hay, pero a veces resulta difícil llegar a él. Aunque siempre nos quedará internet.

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Comentarios:

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Jim says:

Fui a verla el día del estreno en el CCMad, me pareció totalmente recomendable, una propuesta diferente y muy interesante.

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