Los Hijos: “El hecho de que no sea mainstream no quiere decir que esté infravalorado”

EN MARZO TOCA SESIÓN DE DOCUMENTALES EN MADRID. LA ASOCIACIÓN DOCMA ORGANIZA POR TERCER AÑO CONSECUTIVO EL 3XDOC, UN EVENTO PARA ACERCAR ESTE GÉNERO AL PÚBLICO. EL COLECTIVO LOS HIJOS ESTÁ INVITADO A LA CITA. Por: María Aller.


12 marzo 2014

 

Todo artista plasma en su obra los temas que le interesan para ofrecer su propia versión al público. Javier Fernández, Natalia Sancho y Luis López entretejen varios géneros y sus proyectos beben de muchas fuentes: mucho trabajo de investigación audiovisual y cine experimental bajo el registro documental con reminiscencias al vídeo arte. Ellos forman desde 2008 Los Hijos, un colectivo que indaga en el séptimo arte hasta llevarlo a los extremos. La precaria situación no les rebasará y lograrán seguir con sus producciones. El 3XDOC ayudará a divulgar aún más su creación.

 

No sois los típicos estudiantes de cine. Mis compañeros de la facultad (son de vuestra generación y de audiovisuales) soñaban con ser los nuevos Amenábar. Vosotros habéis optado por otras vías diferentes, y más difíciles…

La gente evoluciona. Cuando entramos nosotros en la facultad hace en torno a 15 años no nos hubiera disgustado la idea de ser un nuevo Amenábar. El haber sido incluidos en eso que se llama los “márgenes”, la “periferia”, el “underground” del cine no obedece a un plan maestro para distinguirnos. Surge de manera más casual, apoyados en las facilidades que permiten las nuevas tecnologías, el contar con cámaras y equipos de edición que ofrecen calidad sin un coste excesivo. Y por supuesto, del disfrute de encontrarte sin ataduras, sin rendir cuentas ante una productora, sin necesidad de conseguir un número determinado de espectadores, sin necesidad de justificar una subvención. En la medida en que podemos hacer lo que nos parezca, lo más natural, por nuestra forma de ser, era experimentar formalmente, violentar géneros o estructuras narrativas. En otro ámbito no hubiéramos podido. Y no es necesariamente una vía más difícil. Levantar una producción de cine más convencional, más narrativo, es un trabajo arduo y costoso que puede llevar años y muchas ilusiones por delante. Además, es obvio que no todos pueden ser como Amenábar.

 

Vuestro proceso lleva bastante preparación, aunque de primeras no se vea, ¿cuáles son vuestras fuentes de inspiración?

A veces sí se ve. Los Materiales, nuestro primer largometraje, incorpora de alguna manera ese proceso de preparación en la peli. En todo caso, respecto a nuestra inspiración y nuestro trabajo suele empezar por una pregunta de carácter formal. A partir de ahí, recurrimos también a temas que nos interesan como la historia de España, la construcción de mitos y discursos oficiales sobre un lugar, la dificultad de la representación, la adaptación de textos escritos, cinefilia, etc. De la unión de estas inquietudes con la necesidad de afrontar un reto formal surgen los proyectos. En cuanto a referentes, como somos tres, hay muchos. Por citar ejemplos compartidos por todos, serían Apitchatpong Wereshetakhul, Gus Van Sant, James Benning, Straub/Huillet, Pedro Costa, Albert Serra, Raya Martin, Bela Tarr. En el mundo del arte: Sharon Lockhart, Sam Taylor-Wood, Thomas Struth, Candida Hofer, Douglas Gordon. En todo caso, también solemos ver cine narrativo y/o comercial o investigaciones por YouTube. No se trata solamente de aislarse en referencias estrictamente artísticas o intelectuales.

 

 

Al ser tres, ¿tardáis mucho en llevar a cabo vuestras producciones o, por el contrario, lo hacéis todo en menos tiempo?

Pues un poco de ambas. Al principio, fuimos muy prolíficos porque disponíamos de mucho más tiempo. Ser tres favorecía sin duda la producción. Ahora, al estar todos mucho más liados con trabajos o proyectos personales  nuestro ritmo se está ralentizando mucho. Al menos el ritmo creativo porque el otro, del que nunca se habla, el administrativo, el de la distribución, ese nunca se detiene y para ese, sin duda es muy beneficioso el hecho de que seamos tres.

 

¿Creéis que el documental está infravalorado?

El hecho de que algo no sea mainstream no quiere decir que esté infravalorado. El documental lleva años gozando de muy buena recepción en el público y en la crítica. El ejemplo más reciente podríamos encontrarlo en The Act of Killing.

 

Ahora hay más cine experimental, pero el cine en general está sufriendo los palos de la crisis muy duramente. ¿Cómo vivís esta situación?

Como podemos, a veces con innegable pesimismo. Lo que sí que es cierto es que en lo pocos años que llevamos trabajando hemos sufrido el varapalo y el desmantelamiento progresivo de todo el tejido cultural. Hemos tenido la suerte de disfrutar de los últimos coletazos de ciertos festivales, muestras esenciales y del privilegio de ser la última edición en DVD de una revista que ni siquiera existe ya. Nuestros proyectos siempre han sido financiados con inversión personal y con el reintegro del dinero conseguido gracias a premios o de fees por proyección que hemos ido cobrando de aquí y de allá. Ahora bien, cada vez es más difícil monetizar lo que hacemos, conseguir un honorario digno por pase o proyección… Han desaparecido casi todas las becas artísticas o de carácter privado a las que solíamos presentarnos. Cada vez hay menos puertas y vías de financiación a las que optar.

 

Los encuentros de creadores son un buen modo de acercar la gente al documental. ¿Qué más haríais vosotros?

Este tipo de encuentros entre realizadores de distintos países, con experiencias, contextos y prácticas muy distintas son del mismo modo que los festivales de cine: una plataforma y evento local que ayuda a visibilizar obras que no llegarían de otro modo. Es importante que estas citas se mantengan para que se cree un público fidelizado, inquieto, curioso y participativo. Sin embargo, son esfuerzos condenados a grupos muy reducidos. El público mayoritario sigue asociando documental a reportajes periodísticos y de naturaleza. La ausencia de cualquier tipo de apoyo desde las televisiones públicas así como la nula presencia de una pedagogía sobre el audiovisual en la educación secundaria impide la aparición de un núcleo de espectadores que puedan demandar este tipo de cine. En este asunto, como en tantos otros, seguimos a la cola de Europa.

 

 

¿Cómo reflejaría un proyecto de Los Hijos la situación de la crisis en España?

Pues lo cierto es que desde la llegada de la crisis hemos trabajado en obras que nos permitan relacionarnos con el presente y con las raíces (sociales e históricas) que nos han llevado hasta este colapso institucional, moral y democrático. Enero 2012 o la apoteosis de Isabel La Católica ya hablaba de una manera de entender la Historia de España (y sus obsesiones y fobias) desde una instancia tan aparentemente neutra como el autobús turístico de Madrid. Karaoke España es otra mirada en clave de farsa de los estereotipos con los que las instituciones españolas intentan atraer inversores internacionales. Y nuestro film Árboles conecta la experiencia del abandono inmobiliario en las urbanizaciones fantasma de la península con antiguos relatos orales de la intentona colonizadora de Guinea Ecuatorial: otro sueño delirante, excesivo y desmedido.

 

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