Madrid Radical: curioso radar pop

Conversamos con el colectivo Madrid Radical sobre su reciente éxito veraniego en la terraza de Matadero y sobre esa labor suya, tan alegre y desprejuiciada, de mezclar a grupos y públicos dispares una vez al mes en la sala El Juglar. Por Jorge Navarro


23 octubre 2014

Madrid-Radical

 

Madrid Radical viene a sumarse al esfuerzo que mantiene viva y activa la escena independiente o ‘undreground’ madrileña y estatal. Así, y lejos de la suspicacia que puedan provocar términos tan pervertidos por algunos comerciantes de bazofia, se presentaban en los primeros tiempos de aquel blog llamado “Pop Radical”, en clara referencia al extraño y hermoso disco de Atomizador.

 

Madrid Radical (Elena, Tere y Paloma) pronto quisieron pasar de la palabra escrita a hacer manifiesto de la propia acción. Inspiradas por otras iniciativas parecidas en su entorno más cercano: La Fonoteca, Aplasta tus Gafas de Pasta o Madrid Pop Fest, deciden lanzarse, junto a Raúl Querido, a organizar pequeños conciertos mensuales en la Sala Juglar de Lavapiés, asumiendo así un compromiso, primero con ellas mismas, y segundo, con todos aquellos a los que nos gusta la música, digamos “no oficial”, y que participamos de la salud, más o menos digna (al menos en este sentido) de la que goza la ciudad gracias a propuestas como la suya, en la que prima un ambiente lúdico y heterogéneo, dónde los grupos y sus respectivos públicos, a veces dispares entre sí, se encuentran compartiendo pista y escenario.

 

Este eclecticismo en la selección puede verse como un signo de posmodernidad positiva. Rompe con cierta tendencia a polarizar las propuestas dependiendo del estilo y que, en la mayoría de los casos, no propicia más que la creación de sectarismos basados en nociones equivocadas y caducas de pureza o autenticidad. El pastiche es una característica típica de nuestro tiempo. La contaminación entre géneros, si se ensaya bien, favorece el híbrido; creando y fortaleciendo un escenario menos fragmentado en el que, más allá de tendencias, preferencias o apariencias, deberíamos poder participar de un espíritu común.

 

Bueno, chicas, contadme un poco cómo empieza vuestra historia.

Elena: Tere, Paloma y yo nos conocemos de la “uni”, y a Raúl (Querido) le conocimos por Tere. Se fija en nosotras para traer aires nuevos y nos anima a unirnos a él, que, con Azul Alcachofa, ya había organizado cosas junto a La Fonoteca.

 

Paloma: Bueno, digamos que Raúl llego a nuestras vidas un día y nos animó a unir fuerzas para darle a la música. Intentó que nos subiéramos a un escenario con nuestra banda imaginaria “Las Morsas”, pero no hubo manera y nos decantamos más por estar detrás del escenario. Y para enero del 2013 parimos un Madrid Radical hijo primogénito de Pop Radical.

 

Tere: Todo empezó primero a nivel de blog, redactar cosas de música y tal y más adelante empezamos a montar conciertos. Nos moló mucho la experiencia y decidimos hacerlo todos los meses, pero sin presión, si no salía un mes tampoco pasaba nada. Conocíamos a grupos, pero desde el primer momento tuvimos claro, y seguimos teniéndolo, que queríamos sobrepasar la barrera de los conciertos sólo para colegas.

 

Madrid Radical como Las Morsas.

Madrid Radical como Las Morsas.

 

Recuerdo la primera vez que vi el nombre de Madrid Radical. Hará poco más de una año, a propósito de un doble evento en el que traíais a la ciudad a dos de mis bandas nacionales favoritas en ese momento: El Último Vecino y Violeta Vil, y, junto  a estas, dos bandas locales operando de anfitrionas: El Pardo y Sangre, respectivamente. Al primero me fue imposible asistir, pero al segundo fui y os conocí. Creo que ya nos habíais escrito a Biznaga para tocar y, aparte de ver a las Violeta Vil, quería enterarme de qué iba el asunto.

 

Paloma: A partir de ese concierto Raúl Querido toma su camino y nosotras el nuestro. Andaba con otros proyectos aparte y todo no era compatible.

 

Elena: Un camino donde ya fuimos nosotras mismas del todo y nos enfrentamos a los conciertos de pleno. Ese concierto fue un antes y un después, por lo menos a mi entender. Pillamos a EUV, que estaba a tope en ese momento, en pleno hype, y nos agobiada mucho todo el rollo de la pasta, todo el tema de managment siempre nos ha traído de cabeza, porque partimos de unas condiciones limitadas y no podemos ofrecer cachés.

 

Al principio lo que más me llamo la atención, sobre todo en el primer caso, fue lo aparentemente distintas que eran las propuestas que pretendíais juntar. Luego, conforme iban sucediéndose los eventos que organizabais, he comprobado que este es uno de los rasgos definitorios del proyecto, esa manera nada dogmática de mezclar propuestas musicales y públicos, en principio, muy distintos. 

 

Elena: Yo me fío de los gustos de Tere y Paloma. Hay que respetar y escuchar. Saber que no te mola, pero puede funcionar. Hay gente que viene y se gasta sus 5-7 euros en ello y eso hay que agradecérselo. Tere y Paloma puede que se parezcan más en gustos.

 

Paloma: sí, piensa que somos tres cabezas para dos orejas (risas). A cada una nos mola un estilo diferente. Ya en la facultad nos tocaba acompañarnos a conciertos unas a otras. Así fuimos conociendo estilos y grupos que, de lo contrario, no hubiésemos prestado atención (risas). Bueno, Elena siempre fue la más díscola. Cuando me dijo que le gustaban Manos de Topo pensé que nuestra amistad estaba en riesgo (risas).

 

Tere: Pero luego se mete en el pogo de Sudor muy a gusto, eh (risas)

 

Obliga a encontrarse con gente que igual no es tan diferente en el fondo, aunque en las formas sí lo sea.

 

Elena: Si, antes había más tribus. Yo recuerdo a mi tío, que vivió la Movida, cuando venía a mí casa con ojos morados por ser pijo y pegarse con los rockers (risas).

 

Paloma: Probablemente Madrid Radical en otra época podría ser un buen nido de peleas. Yo resumiría todo esto en las ganas de saber descubrir la música y de pasártelo bien en DIRECTO. Porque los directos siempre se viven más que cuando escuchas en tu casa algo, que es un proceso de escuchar la música mucho más intimo. Mola ver como la peña sale de su círculo habitual y descubre algo que, si no fuese porque vienen en el cartel con el grupo de su amigo, jamás escucharía.

 

Tere: El otro día lo hablamos, el público no era para nada el habitual y nos pareció estupendo. Descubrir es la leche, jolin. De hecho, nosotras preferimos descubrir grupos nuevos en vez de repetir otros que ya hayan tocado, aunque nos gusten mucho.

 

cartel

 

Eso de apoyar a las bandas de más reciente aparición es otro rasgo característico vuestro que transmite mucha frescura. Promotora nueva, bandas nuevas, ¿no?

 

Paloma: Nos gusta mucho apoyar a las bandas más prematuras, por las que nadie o casi nadie apuesta porque están empezando o tocan mal… Yo que sé…cargarnos ese tópico del “sólo tocas si tienes disco grabado” o cosas así. Además luego mola ver cómo, bandas que han pasado por Madrid Radical cuando poca gente sabía de ellas, han ido creciendo y tocan por media España y parte del extranjero.

 

Elena: Creamos un vínculo recíproco con ellas, porque nosotras también somos novatas en esto.

 

El estilo de trabajo de Madrid Radical desprende pasión y amateurismo bien entendido, como se confeccionaban los fanzines antiguos: con inocencia y fervor por la música con la que se relacionaban. Esa ética fan está presente en cada paso del colectivo, desde el mismo nombre del blog hasta la cartelería (realizada muchas veces por miembros de los grupos programados) pasando por esa graciosa costumbre de preparar aperitivos para todos los asistentes. Lo que diferencia a Madrid Radical de otras propuestas similares es “el encanto”, esa voluntad clara de permanecer como algo no oficial, algo íntimo, pero nada elitista, y que las hace irresistibles a ojos de punkis, popis, garajeros o tecnos…

 

Elena: Para nosotras es como invitarte a escuchar música a nuestra casa. El Juglar es como nuestro salón. Somos entusiastas y fans de la gente que hace las cosas por amor y porque les gusta la música. Piensa que nosotras no ganamos pasta. Lo hacemos porque sin música no somos nada. Queremos gente feliz en el concierto, que aunque no sea el grupo que más le guste sea una noche para recordar.

 

Paloma: Desde luego que a cada banda que invitamos le dedicamos esmero y devoción.

 

Tere: Queremos que todo el mundo se sienta como en casa.

 

limboos

 

Por El juglar han pasado ya multitud de bandas: Algora, Le Parody, Calma en los Mercados, Hazte Lapón, Gúdar, Tiempo Libre, Dubita Canova, CVEEC, Roldán, Alquitrán, Islas Marshall, Alborotador Gomasio, Sudor, Teacher Teacher, The Limboos, Persons, Sogorda y Surfea, Narcoléptica, Juventud Juché, El Último Vecino, El Pardo, Violeta Vil, Sangre, Supergrupo 2, Las Infantas, Tropicalia Negra, Challenger!, Biznaga, Portadores del Tinga Tinga, Extinción de los Insectos, Nueva Autoridad Democrática, Rollercoaster Kill, Los Claveles, Los Wilds, Pan y Toros, The Government, Dúo Divergente, Puzzles y Dragones, Raw Paw, Las Venas y Coraje …. Cada una de su padre y de su madre, pero siempre en el mismo escenario.

 

Elena: Nos tratan bien, está céntrico y suena de puta madre.  También tiene un aforo razonable. Cien es un número de personas que puedes controlar, conocer y para el que puedes preparar comida.

 

Paloma: Además los conciertos se mueven casi siempre en los mismos bares. Rock Palace, Siroco o salas malasañeras. Queríamos salir un poco de esos círculos. ¡Ah! y Elena vive cerca, joder. Nos viene genial para dejar la comida y sobarla si nos la pillamos (risas).

 

Este verano recibisteis vuestra recompensa tras un año de trabajo non stop. Disteis un gran paso, saliendo de vuestro hábitat natural, para enfrentaros a la gestión de un proyecto de mayor envergadura ¿Qué tal el cambio de algo pequeñito como es la sala Juglar a la bestialidad de explanada del Matadero?

 

Paloma: Daba vértigo. Nos daba miedo perder nuestra esencia. Tuvimos que hacer cambios como legalizarnos y salir de las catacumbas, pasar por hacienda y fichar como asociación cultural.

 

Elena: Hubo muchos sentimientos encontrados. En un principio yo me cagué y dije que se iba a desvirtuar, que iban a pensar que éramos unas vendidas, pero luego llegaron Sonsoles y Vanesa, tan majas ellas, y nos camelaron (risas). Les dijimos que lo hacíamos todo “muy de andar por casa”, pero nos animaron mucho a hacerlo. Fue una meta y la conseguimos, fue precioso. Ojalá puedan seguir haciendo cultura guay en el Matadero. Tere lo vio todo mucho más claro desde el principio.

 

Tere: Sí, primero dudamos, sobre todo, porque íbamos a cobrar pasta, y eso no va con nuestra filosofía. Por otro lado, aunque tuviéramos que cambiar algunas cosas, me gustaba la idea. Era una manera de llegar a más público y, sobre todo, dar esa oportunidad a grupos que habíamos programado en El Juglar. Sonsoles, Vanesa y los chicos de la grupal nos hicieron sentir muy cómodas, fueron muy importantes, y al final la pasta la invertimos en esos videos tan majos que nos grabó Nerea y compañía.

 

Paloma: Y por primera vez pudimos pagar a las bandas con un presupuesto bien majo. Pensamos que para el dinero del Ayuntamiento invertido en música, ¡qué mejor manera que canalizarlo en bandas que se lo curran un montón!

 

Elena: premiamos a varios grupos que nos apoyaron y entraban dentro de la legalidad del Matadero. En realidad piensas que ese dinero será parte de un disco, de una furgo o de un local de ensayo y sigues enamorada de la música por eso, y luego, personalmente, a mí ver a los mismos señores volver finde tras finde me tocaba el corazón (risas).

 

Tere: Sí, los abuelos nos llegaron al alma, pillando sitio desde las 7 de la tarde (risas).

 

alborotador

 

También ha sido una buena plataforma para que os conozca mucha más gente. ¿Lo notáis con respecto a la expectación/asistencia a los conciertos de los jueves? ¿Creéis que existe un punto de inflexión “posmatadero”? ¿Sois agitadoras culturales o algo así?

 

Elena: Yo soy muy escéptica. El mensaje llega a más gente, está claro, pero también hubo gente que se interesó por si le caía algo de dinero y, cuando vio que seguíamos en El Juglar haciendo lo mismo, se volvió a desvincular.

 

Paloma: Es cierto que hemos crecido en “me gustas” en Facebook y seguidores en Twitter y que más gente nos conoce, aunque sea de oídas, pero pienso como Elena. Matadero estuvo muy bien, pero tampoco se nos ha subido a la cabeza… No nos creemos mejores por haber pasado por allí, y tampoco nos creemos que tengamos más amigos, aunque a simple vista parezca que florecen por todos lados. Aquello era gratis y, a la hora de pagar la entrada en El Juglar, vemos que la gente que se interesa sigue siendo gente que estuvo desde el principio.

 

Tere: Para mí sí que hay un punto positivo, y es que hubo grupos nuevos que nos conocieron y se interesaron por lo que hacíamos.

 

Elena: Más que ganar nosotras, ganaron las bandas que tocaron. Ellos fueron los verdaderos protagonistas e hicieron de aquellas noches algo mágico. Creo que descubrimos grupos a gente y ahora esa gente irá a sus conciertos, eso me alegra.

 

Igual os ofrecen más cosas grandes ahora que habéis demostrado que sabéis manejar la situación.

 

Elena: Nos han ofrecido montar en otras salas y hemos dicho que no. Mira, a nosotras nos hace feliz montar Madrid Radical.

 

Tere: Y queremos seguir en El Juglar.

 

Paloma: Sí… somos chicas de costumbres.

 

Ahora, después de un verano de éxito y trabajo duro, habéis vuelto al Juglar, vuestra casa. El curso no ha arrancado nada mal. Hasta ahora han pasado por allí: Atomizador, Jygüer, Monotonus, Milk It y Phantom Crest, estos dos últimos en colaboración con los toledanos Monasterio de Cultura. ¿Qué es lo próximo?

 

Elena: Pues el 13 de noviembre tenemos a Tigres Leones y Waldorf Histeria y ya en enero el 2º Aniversario Madrid Radical.

 

Paloma: Sí, el mes pasado hicimos una fusión con Monasterio de Cultura y también tenemos entre manos devolver la tocada allí, en la ciudad imperial. Así que entre noviembre y Monasterio Radical segunda parte tenemos ya para acabar el año agustito.

 

Tere: El otro cumple también moló a tope, pero nos flipamos programando cuatro grupos (risas). Este año serán menos, pero caerá en sábado.

 

tigres leones

 

“Off the record”: me han soplado el cartel del aniversario y sólo puedo decir que, cómo todo lo que han estado haciendo hasta ahora, promete ser un coctel variado y explosivo. Permaneced atentos a todo cuanto hagan estas chicas tan inquietas, que se han convertido, en cuestión de dos años, en uno de los principales revulsivos de la verdadera independencia musical madrileña.

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