Madriz curator: Antonio Ferreira

Artista, investigador y comisario, Antonio Ferreira presenta un perfil tan emergente como multidisciplinar. Interesado en las formas de comunicación y las nuevas tecnologías, su proyecto más destacado hasta el momento, “Estudio_Escritorio” se puede visitar en la sala Amadís de INJUVE hasta el 11 de noviembre. Por Irene Calvo.


29 septiembre 2017

Antonio Ferreira es uno de esos agentes culturales con un perfil multidisciplinar que abarca varios campos de la cultura. Licenciado en Bellas Artes y Máster en Investigación en Arte y Creación, actualmente es doctorando en Bellas Artes en la Universidad Complutense y becario de formación práctica en el Vicedecanato de Cultura de dicha universidad. Artista, investigador y comisario, Ferreira publicó el año pasado “Palabra, parpadeo” (Universidad Complutense), una monografía sobre las anomalías de la comunicación y los trabalenguas visuales, conceptos que también desarrolla en su actividad artística. Hemos podido ver obra de Ferreira en las Picnic Sessions del CA2M, en la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, en la muestra “Apuntes para una psiquiatría destructiva” (2017), comisariada por Alfredo Aracil, y en proyectos como Intransit (2016) o Entreacto (Galería Espacio Mínimo, 2015).

 

 

En su faceta de curator Antonio tiene una trayectoria emergente, aunque ya ha comisariado algunas muestras en la facultad de Bellas Artes de la UCM; sin embargo, su proyecto curatorial más ambicioso hasta el momento es “Estudio_Escritorio”, que ha sido seleccionado en el Programa de Creación Joven del INJUVE. “Estudio_Escritorio” se articula a través de una convocatoria abierta para que jóvenes artistas envíen capturas de los escritorios de sus ordenadores o dispositivos móviles, que resultan ser los nuevos espacios de trabajo de los artistas. La exposición se puede visitar hasta el 11 de noviembre en la Sala Amadís, el 2 y el 9 de octubre habrá unas charlas en las que especialistas hablarán sobre internet y nuevas tecnologías en la práctica artística y a partir del 16 de octubre se impartirá un taller gratuito sobre visionado y realización de piezas relacionadas con la captura de pantalla.

 

Los artistas con los que Antonio realizaría una hipotética exposición colectiva son: Anto Rodríguez, artista multidisciplinar proveniente de las artes escénicas, en sus piezas podemos encontrar performance, teatro, música, cine, textos…; Marian Garrido, quien refleja en sus obras las relaciones entre las nuevas tecnologías, la ciencia y la magia, vinculado todo ello al arte; Coco Moya, artista visual de perfil interdisciplinar, explora las relaciones entre música, arte y tecnología; Álvaro Chior reflexiona sobre los imaginarios del mundo digital y sus representaciones; y por último Christian Fernández Mirón, artista, mediador y gestor cultural, se mueve entre la performance, la música y el comisariado, indagando desde lo íntimo a lo político.

 

 

¿Cómo definirías la labor de un/a comisario/a?

 

A pesar de que empecé la carrera de Historia del Arte y de que estuve dos años de colaborador en el departamento de Historia del Arte de la Facultad de Bellas Artes, no he recibido mucha formación sobre cuestiones curatoriales. Entonces, desde una posición tangencial al asunto, me parece una figura fundamental como enlace discursivo y factor de coherencia de una muestra, ya que por un motivo casi de salud, los artistas no podemos ni debemos llegar a todo.

 

¿Qué crees que hace falta para ser comisario/a?

 

Cuando trabajo de comisario lo primero que tengo claro es que quiero tratar a los artistas como a mí me gustaría que me tratara un comisario cuando soy artista: es decir, soy muy pesado e intento estar encima en aspectos tanto administrativos como afectivos, y he de decir que aunque sea un trabajo muy meticuloso y duro, las respuestas que he tenido siempre han sido muy buenas. En concreto con artistas que no conozco en persona (como son la mayoría de “Estudio_Escritorio”) e incluso que no residen en el estado español, el feedback por su parte ha sido estupendo y la fluidez en las comunicaciones también. Puede parecer algo secundario, pero si a los otros requisitos que se les debe suponer a lxs comisarixs (actitud multitarea, un discurso original…) les falla la retroalimentación con el artista, creo que en cualquier momento el proceso de trabajo y por ende, el resultado final, puede debilitarse.

 

Marian Garrido. “Stalking Marian”. Instalación, 2014.


 

¿Por qué has elegido a estos/as artistas?

 

Anto Rodríguez me dejó con la boca abierta en las Picnic Sessions de este año. Partes de su concierto “Lo Otro” me resultan muy cercanas por la intención de mezclar música y discurso con vivencias personales. Me encantaría compartir espacio con él en un programa dedicado a la conferencia performativa.
De Marian Garrido destaco la coherencia y originalidad del discurso, la temática digital-aberrante y la frescura estética, ya que es algo que intento buscar en mi trabajo y creo que ella consigue de manera brillante.
Coco Moya es como mi hermana cerebral y siempre estoy dispuesto a colaborar con ella. Me transmite mucho amor y sutileza en sus procesos. Hemos trabajado juntos en exposiciones y conceptos como “Ready-fake” y colaboraciones musicales.
Los displays de Álvaro Chior me parecen muy efectivos, muy atractivos, con lo que sus piezas me transmiten mucho desde el primer momento y empatizo con sus intereses.
Christian Fernández-Mirón me parece el mejor ejemplo de artista híbrido (mediador, creador, músico, profesor…) y una persona encantadora. Sus proyectos son muy precisos e inciden en temas pertinentes e imaginativos, además suele activar patrones colaborativos que a mí se me suelen escapar y por eso intento aprender de él.

 

¿Cuáles son tus referentes o ideales a la hora de comisariar?
 

No sé muy bien por qué extraña razón siempre me ha fascinado el arte conceptual de los 60-70. En concreto he mitificado “January 5-31” (o January show), curada por Seth Siegelaub en 1969, donde resulta que la verdadera exposición era un catálogo, y esto tiene que ver con “Estudio_Escritorio” imagino, ya que empezó en 2013 en formato librito de artista. También me fascina la forma de autocomisariarse de Broodthaers, pero vayamos a algo más reciente… Llevo unos meses enamorado del proyecto Internet Moon Gallery (coordinado por Manuel Minch), donde, cada luna llena, un nuevo artista interviene en un entorno gráfico 360 y me parece de lo más fresco que hay por aquí últimamente. Con todo esto, para mí ha sido genial incluir a IMG dentro de “Estudio_Escritorio”, porque me permitía introducir su proyecto curatorial dentro de otro proyecto curatorial, poniendo en escena un juego que me parecía muy oportuno para la muestra.
Otro proyecto que me encanta, y que me recomendó Carles Àngel Saurí, es “Body Holes” de newscenario, cuyo concepto y comisariado corre a cargo de Paul Barsch y Tilman Hornig. Se trata de mostrar piezas artísticas en agujeros corporales, porque “si el cuerpo fuera un museo, tendría siete galerías” (“If the body were a museum, there would be seven galleries”).
Por último, en el marco más cercano, me gustaría destacar las propuestas curatoriales de Alfredo Aracil (“Apuntes para una psiquiatría destructiva”) y María Montero Sierra (“En los cantos nos diluimos”) este año en la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, ya que me parecen iniciativas muy arriesgadas y creo que han hecho un gran trabajo. También me gustó mucho “Escenografías de poder: del estado de excepción a los espacios de excepción”, de Maite Borjabad en Inéditos 2017.

 

Coco moya. “Una habitación propia”. Instalación en el baño de la Sala de Arte Joven
de la Comunidad de Madrid. Exposición Casa Abierta. Cajón de madera, tablet, whatsapp y trípode. 2016.


 

Eres artista multidisciplinar, investigador y comisario. ¿Crees que las generaciones más jóvenes son cada vez más multidisciplinares en contraposición a la especialización de generaciones pasadas?

 

Pues sí, la verdad. Aunque podríamos hablar postfordianamente un buen rato del tema, podemos resumirlo en la democratización tecnológica y el uso de internet, claro. Me considero bastante poco hábil en muchas técnicas, pero en la época del tutorial y el multitasking casi todo es posible (en el ámbito occidental, se entiende). La teoría y la práctica se han solapado en las labores del prosumidor artístico y de alguna manera eso se percibe en la hibridación de profesiones de esta gran empresa de lo simbólico que es el Arte 24/7. De hecho, los efectos psíquicos y corporales de estas hiperdisciplinas hiperexpresivas están vinculadas a mi materia de estudio, normalmente asociadas a afecciones o tics de comportamiento.

 

En Estudio_Escritorio reflexionas sobre la evolución del estudio del artista desde el lugar físico, al lugar digital. ¿Este cambio también afecta a la relación de los curators con los artistas? ¿Se dejarán de visitar estudios para visitar webs?

 

Bueno, en mi caso personal, directamente no tengo estudio y, entre otras cosas, dejé de pintar óleo porque luego tenía que dormir en el mismo espacio en el que trabajaba, ¡y eso no era muy recomendable! Aunque muchos conocidos tienen estudio compartido y las sinergias que se crean son muy ricas, apenas he visitado talleres de artista con una intención profesional sino afectiva, en cambio, visito a diario sus webs o redes sociales. Esto se puede deber a la idiosincrasia de una generación y también a un aspecto de precariedad y reducción del espacio de trabajo; creo que ambas se yuxtaponen y retroalimentan.
Y en cuanto a la primera cuestión, esta relación entre lo físico y lo virtual afecta de manera positiva a las comunicaciones entre los distintos agentes del arte, ya que posibilita una fluidez e incluso una inmediatez que me parece muy importante.

 

 

Como comisario emergente ¿a qué retos te enfrentas? ¿Y de qué ventajas disfrutas?

 

No sé cuándo volveré a comisariar próximamente, pero me enfrento a lo que creo que todxs nos enfrentamos: a alcanzar cierta profesionalización. Mi reto más cercano es continuar con mi investigación académica y cerrar las conferencias y talleres de “Estudio_Escritorio”, además de preparar dos proyectos para la Colmena y Mustang Art Gallery.
Y en el segundo aspecto, disfruto precisamente de DISFRUTAR lo que hago, no de una manera meramente vocacional ni romántica, sino procesual y epistemológica. Creo que hay una ventaja de doble filo en esto de comisariar que sobre todo he vivido recientemente: ya de por sí soy muy perfeccionista (maniático) produciendo y montando mis piezas, pero cuando tienes a unos 45 artistas más en la muestra y les es imposible involucrarse en el montaje, la responsabilidad que se siente, tanto para bien como para mal, se multiplica y puede llegar a generar situaciones de estrés importante.

 

Christian Fernández Mirón. Del proyecto de improvisación musical “Conducciones”. 2008-2010.

17 octubre 2017 by NICOLA MARIANI

10 preguntas a… Guillermo Mora


El artista explora las relaciones de la pintura con la espera, el cambio y lo que el ojo no ve, a la vez que juega con los límites del lenguaje pictórico.


04 octubre 2017 by IRENE CALVO

Expos imprescindibles del mes de octubre


Instalaciones, colectivas, grandes maestros, retrospectivas… Estas son las expos que no te puedes perder en octubre.


27 septiembre 2017 by NEREA UBIETO

Los collages pictóricos de Martinho Costa


El artista portugués estrena el nueva espacio de la galería Silvestre en el barrio de Lavapiés con su última serie de pinturas.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *