Madriz Curator: Miriam Estrada

Gestora cultural, directora de proyectos expositivos, comisaria y coordinadora de Espacio Trapézio, Miriam Estrada comparte con nosotros sus reflexiones sobre la figura del curator desde la perspectiva de la gestión cultural. Por Irene Calvo.


30 noviembre 2016

Miriam Estrada. Fotografía: Jesús Ugalde.

Miriam Estrada. Fotografía: Jesús Ugalde.


 

Miriam Estrada es gestora cultural y comisaria, formada, en parte, gracias a una trayectoria laboral centrada en la coordinación, gestión y dirección de proyectos expositivos de arte contemporáneo en instituciones como ARCO, Fundación Telefónica, Alhóndiga Bilbao, Museo Reina Sofía o el Espai d’art Contemporani de Castellón.

 

Actualmente, y desde 2012, coordina Espacio Trapézio, una sala de arte alternativa a los circuitos expositivos tradicionales, en la que Miriam ha comisariado varias exposiciones, aunque el proyecto en sí mismo ya significa una labor curatorial.

 

Estos días se encuentra preparando la próxima exposición de Espacio Trapézio, una individual del artista MawatreS que podremos ver a partir del 10 de diciembre.

 

Los cinco artistas con los que Miriam realizaría una hipotética exposición son: Álvaro Perdices, artista multidisciplinar que se sirve de diferentes técnicas para desarrollar un lenguaje personal e intimista; Laura Navarro, artista residente en Atelier Solar, se interesa por los mecanismos de lectura de las imágenes y la transmisión oral y escrita; Carlos Maciá que, aunque define su obra como “pintura”, lo cierto es que se trata de otro artista multidisciplinar que tantea diferentes campos artísticos como la el vídeo, la fotografía o la escultura; PLAY Dramaturgia, un colectivo de creación que trabaja en los ámbitos de las artes visuales y escénicas como gestores y teóricos; y Jimina Sabadú, quien abarca un amplio espectro de la creación en varias de sus facetas: como escritora, cineasta, gestora o ilustradora, entre otras.

 

Álvaro Perdices. Detalle de la instalación "NEGADA, AbiertA y desnudA", 2011.

Álvaro Perdices. Detalle de la instalación “NEGADA, AbiertA y desnudA”, 2011.


 

¿Cómo definirías la labor de un/a comisario/a?

 

El comisario es el que desarrolla el relato expositivo. Desarrolla una tesis, selecciona a los protagonistas (artista/s y obra/s) y lo aplica a la sala expositiva para que el espectador pueda comprender correctamente el contenido. Es un importante mediador entre la obra y el espectador.

 

¿Qué crees que hace falta para ser comisario/a?

 

Respetar y admirar profundamente al artista, su obra y la actividad creadora. Y aunque suene obvio, se ha de tener una fuerte formación teórica, tanto en Historia del Arte, como en el tema sobre el que verse la exposición y su relación con la actualidad que le rodea. El comisario, además de guiar el proyecto expositivo, ejerce de historiador del arte de su tiempo, esto es una tarea que creo que conlleva una gran responsabilidad. La exposición en realidad es algo efímero y lo que queda de ella es el catálogo y los textos relacionados, por lo que el contenido que el comisario vuelque en ellos, es el testigo que quedará de la exposición, de ahí la importancia.

 

Laura Navarro.

Laura Navarro. “No sufras, al fin y al cabo la culpa la tiene el cine…”


 

¿Por qué has elegido a estos/as artistas?

 

Partiendo de diferentes perspectivas, cada uno explora los límites de la creación, trasgrediendo las fronteras entre las disciplinas artísticas y los espacios habituales para el arte.
Álvaro Perdices desarrolla su lenguaje artístico a través de elementos y situaciones no propias de las artes visuales. Carlos Maciá se expande y supera los límites físicos. El colectivo PLAY Dramaturgia trabaja en la frontera donde confluyen diferentes disciplinas artísticas de acción. De Laura Navarro me gusta la interacción de su obra con el cine y cómo utiliza el humor como parte de sus planteamientos artísticos.
Jimina Sabadú creo que representa al paradigma del creador del siglo XXI. De ella mana la creatividad a discreción y en todas direcciones. Escritora, ilustradora, cineasta, agitadora cultural… su personalidad creadora da para llenar una sala expositiva sólo con su actividad cotidiana.

 

¿Cuáles son tus referentes o ideales a la hora de comisariar?

 

Estoy especializada en creación contemporánea y me interesan los artistas que reflexionan sobre aspectos de su tiempo y que ejercen de “vanguardia”. Me atrae el artista que actúa de agente utopizador de la sociedad, que reflexiona sobre aspectos de su tiempo e imagina y propone una realidad alternativa. Mis gustos se podrían resumir con una frase del maestro Ayala, “sólo tengo nostalgia de futuro”.

 

 

¿Qué diferencias hay entre dirigir un proyecto expositivo y comisariar un proyecto expositivo?

 

El comisariado en ocasiones se centra exclusivamente en el desarrollo artístico-conceptual de la exposición sin entrar en aspectos adyacentes a la propia exposición, mientras que la dirección de un proyecto te sitúa en todos los procesos del desarrollo expositivo, desde los más propiamente artísticos (contacto con el artista, propuesta expositiva, diseño del proyecto) hasta los detalles de producción técnica o administrativos. Se trata de coordinar el proyecto desde principio a fin y estar implicado en cada uno de los procesos al detalle.

 

Has co-comisariado varias exposiciones, ¿es este proceso similar a un comisariado en solitario? ¿Prefieres comisariar en solitario o junto a más curators? ¿Qué tiene de bueno cada proceso?

 

En el comisariado individual por naturaleza el discurso es más lineal, te permite establecer una relación muy íntima con las obras y la narrativa expositiva, desarrollando un discurso muy personal. En el comisariado en colaboración, la confluencia de dos (o más) personalidades curatoriales genera un tipo de relación más grupal con el proyecto y los artistas, lo cual te lleva a establecer consenso en todo. Para mí esto siempre es enriquecedor, a más agentes creativos implicados, más nutrido estará el proyecto.
 

En general me siento atraída por los proyectos complicados pues suponen un reto mayor, por lo que no se trata de comisariar colectiva o individualmente, o que la exposición la protagonice uno o diez artistas, sino que el proyecto en sí mismo suponga un reto profesional.

 

PLAY Dramaturgia. Instalación "Los 122, 202 o 222 Besos… en Madrid".

PLAY Dramaturgia. Instalación “Los 122, 202 o 222 Besos… en Madrid”.

 

¿Cuáles son las premisas bajo las cuales coordinas Espacio Trapézio? ¿Son parecidas a las de un comisariado?

 

La intención de Espacio Trapézio es la de prestar atención a aquellos trabajos artísticos que están en la grieta. Todo aquello que no tiene cabida en otro tipo de infraestructura cultural o que no encuentran espacio para ser mostrados. Este trabajo no lo hago de manera individual, todas las decisiones se toman de manera colaborativa y en consenso con un equipo curatorial formado por los artistas GILFER y monoperro, la comisaria Ana García Alarcón y Jesús Álvarez, impulsor del proyecto. Entre todos valoramos los proyectos que recibimos y aportamos propuestas. De la conjunción de estas cinco personalidades, gustos e intenciones surge la programación del espacio.

 

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