Madriz Curator: Violeta Janeiro

Violeta Janeiro Alfageme entiende el comisariado como una práctica expansiva donde poder prestar atención a los procesos abiertos y colaborativos que dan lugar a espacios de improvisación. Por Irene Calvo.


26 marzo 2019

Cuando le planteamos a Violeta Janeiro Alfageme el reto de escoger a algunos artistas con los que realizaría una hipotética exposición, la comisaria terminó proponiendo seis nombres de artistas con los que aún no ha trabajado pero le encantaría hacerlo pronto. Ellos son:Antonio de la Rosa, artista multidisciplinar que cuestiona temas socialmente clasificados como tabúes; Isidoro Valcárcel Medina, uno de los grandes representantes del arte conceptual español desde una perspectiva política y crítica; María Salgado, quien trabaja con el lenguaje en todas sus variantes, escrito, hablado, escuchado  y recordado; Matías Daporta, coreógrafo de formación, desarrolla su práctica en el campo de las artes vivas; Elvira Amor, trabaja fundamentalmente con pintura y abstracción en un diálogo con el espacio; y, por último, Cristina Garrido, que investiga y analiza el arte y sus mercados a través de su obra multidisciplinar.

 
 

¿Cómo definirías la labor de un/a comisario/a?
Creo que es interesante combinar y probar diferente roles dentro de lo que entendemos por comisariado. Practicar esta profesión de una manera expansiva, más que limitarla a una función concreta para profundizar y desarrollar su indefinición. Así entiendo también la práctica artística. De entre todas la formas de comisariar, la que más me interesa es la de trabajar con procesos abiertos, cuestionando siempre el formato de exposición como dispositivo que nos ofrece una estructura de soporte capaz de generar pensamiento crítico. Me interesa pensar las exposiciones acompañadas de un programa público para seguir “problematizando” el trabajo realizado y no dar nada por sentado. Disfruto mucho haciendo individuales a artistas también porque el intercambio es directo y te abres mucho al proceso de otra persona. Como comisaria estoy siempre dispuesta a que ocurran cosas que se escapan de mi control o que no me convencen. Creo que es parte del comisariado repensar constantemente las ideas previas o preconcebidas en torno al tema o temas que se están trabajando. Creo también que es importante dar espacio para que surja lo imprevisible, esperar y ver. Esto es lo que a mí me “engancha” de este trabajo.

 
Antonio de la Rosa

Isidoro Valcárcel Medina. Constitución 1812, 2012

 

¿Qué crees que hace falta para ser comisario/a?
Capacidad de escucha, análisis, ser muy curiosa y tratar de crear interferencias o pensar la práctica artística desde otros campos y disciplinas para que se produzca el intercambio que enriquece el discurso. Creo que procrastinar, perder el tiempo, la deriva, y cultivar otros intereses completamente ajenos al campo del arte ayudan a desarrollar un pensamiento original. 

¿Por qué has elegido a estos artistas?
Por la resistencia y opacidad de su trabajo. 

En tu trabajo profundizas en las prácticas colaborativas e indagas en proyectos artísticos alternativos, sin embargo has trabajado en grandes engranajes del arte como el Museo Guggenheim de Nueva York o en el Pabellón Español de la Bienal de Venecia. Según tu experiencia, ¿cuáles son las principales diferencias entre estos grandes proyectos y los alternativos?
Pasar por el Guggenheim o Venecia te ayuda a comprender cuales son los engranajes del sistema para plantear o pensar alternativas desde dentro y fuera de estas estructuras, y ser consciente del sistema donde te mueves.

María Salgado. Lírica / 3, 2017

Matías Daporta

En «Lecture on Collaborative Art» hablabas del arte colaborativo como un acto de resistencia pero también de que es, a menudo, fagocitado por el sistema. ¿Cómo se desarrolla el papel del curator en este tipo de prácticas participativas?
Me interesan las prácticas colaborativas por cómo se trabaja con el objeto artístico, desmaterializándolo en proceso para invertir su relación con el/los artista/s y público/s, con proyectos que no tendrían por qué definirse en algún resultado concreto, más allá que el de crear un marco para la investigación y experimentación artística y/o relacionarse con terceros. El problema está cuando el mercado se hace consciente del “capital simbólico” que generan estas prácticas y surge la “economía del conocimiento” y de las “industrias creativas”, como si el arte tuviese la obligación o el deber de resolver problemas sociales y ocupar individuos. Quizá esto que digo no sea una competencia directa del Arte. Guy Debord decía que la participación es importante porque rehumaniza a una sociedad adormilada y fragmentada por la instrumentalización de la producción capitalista, pero tendríamos que tener mucho cuidado en no instrumentalizar esa participación.

Colaboras con diversos medios como crítica y en varios de tus trabajos se aprecia interés por la comunicación como acto en sí, bien entre artistas, entre artistas y público u obras y público. ¿Debe ser el comisario un comunicador o, más bien, un propiciador de la comunicación? ¿Ambas?

Creo que lo interesante del arte es que comunica desde una sensibilidad descodificada, es decir desde la capacidad de sentir y pensar más allá del verbo, provocando el intercambio y la reflexión con imágenes, estímulos, sensaciones que se escapan a la manera en la que tenemos a ordenar el discurso… Luego viene el ejercicio de verbalizarlo para compartirlo transmitirlo, pensarlo con otros… Como decía antes hay muchos tipos de exposiciones y por lo tanto de comisariados, no es lo mismo hacer una exposición histórica en torno a un tema, un artista fallecido o una colección, en las que tienes que organizar una información, un discurso, unas intenciones… o hacer una exposición para poner en cuestión ciertos temas para los que ni el comisario ni artistas tienen la respuesta. Dicho esto, me gustaría añadir que como comisaria independiente trabajando en espacios autogestionados, muchas veces acabo haciendo labores de comunicación para prensa, redes sociales, mailing, diseño, etc. 

Elvira Amor. Sin título, 2017

Cristina Garrido. De la serie Aerial photography does not create space but registers surfaces
2016-2018


Violeta Janeiro Alfageme (Vigo, 1982) es comisaria independiente e investigadora. Trabajó en el Museo Guggenheim de Nueva York como Curatorial fellow; fue gestora cultural en el Consulado de España en Shanghai con la AECID y ha sido Asistente de Comisariado en el Pabellón Español de la 57º Bienal de Venecia. Actualmente desarrolla su tesis de doctorado en la Universidad de Santiago de Compostela. Como comisaria ha trabajado en instituciones, galerías y espacios expositivos independientes. Algunos de sus proyectos  más recientes son: Creación y pueblo (Centre del Carme, Valencia, 2018); Movimiento Continuo (Hangar Centro de investigación artística, Lisboa, 2017); Ejercicios en torno al concepto de posverdad (Salón, Madrid, 2017); Algunas Formas de Amistad (galería The Goma, Madrid, 2016), Una verdad sospechosa (Feria Estampa, 2018); Llanto Cósmico con Patricia Domínguez (Twin Gallery, Madrid, 2018); o Hablar Piedras (Espositivo, Madrid, 2019).

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