Mapa suicida de Madrid

Decía Camus que “matarse es, en cierto sentido y como en el melodrama, confesar”. Confesar, efectivamente, que no somos capaces de entender la vida y que nuestra única salida es vivirla sabiendo que es absurda y vacua. Hoy, sin ánimo de incitar a nadie a morir voluntariamente, dibujamos un mapa de Madrid distinto en el que recorreremos algunas historias de suicidas, unos famosos y otros menos, que decidieron acabar con todo en calles, portales, puentes o calabozos de la ciudad. Por Ángela Cantalejo


25 febrero 2016

El suicidio, como la vida, siempre estuvo de moda. Y ha sido un motivo literario desde que los historiadores griegos dejaran por escrito esas horribles agonías de Séneca o Sócrates que las dosis ajenas de cicuta les hicieron padecer. Siglos después, cuando todos daban por verdad aquello que aparecía en las novelas, como hoy en día damos por cierto todo lo que nos devuelve la pantalla, nació el llamado “efecto Werther”: una extraña imitación que los lectores groupies de la obra de Goethe culminaban al acabar sus días motu proprio, como el joven protagonista. Oleadas de suicidios asolaron las principales capitales de Europa, hasta tal punto que las autoridades de muchas ciudades tuvieron que prohibir la novela. Imitamos hasta en la muerte.

 

Desamor, locura y muerte

 

La pobre Lorenza Cobián, una de las ilustrísimas amantes de Galdós y madre de su única hija reconocida, intentó sin éxito acabar con su desidiosa vida arrojándose a uno de los trenes que cada día salían de la Estación del Norte (actual intercambiador de Príncipe Pío). Corría el verano de 1906 y, tras su arresto –el intento de suicidio se consideraba delito– se ahorcó solo unos días después usando un pañuelo que ató a los barrotes del calabozo del Gobierno Civil de Madrid. De Lorenza, esa joven lozana de Santander, ya no se acuerda nadie.

 

“Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta”, decía en Horas de invierno, publicado en El Español en diciembre de 1836, otro de los suicidas más famosos de esta ciudad: Mariano José de Larra. Su muerte que, al igual que la de Lorenza, también dejó narrada la pluma del buen Benito, aparecía en La Estafeta Romántica solo unas décadas antes.

 

Mariano José de Larra, en la revista española El Museo Universal.

Mariano José de Larra, en la revista española El Museo Universal.

 

Larra apretó el gatillo contra su sien el 13 de febrero de 1837 en su casa de la Calle Santa Clara, minutos después de recibir la última visita de su amante, Dolores Armijo. El cadáver del escritor lo encontró su propia hija, Adela, que solo tenía seis años y, dadas las circunstancias, ningún clérigo de bien quiso enterrar cristianamente a Larra. Pero era un escritor de renombre y las presiones hicieron que finalmente encontrara sepultura en un nicho del cementerio del Norte. Cuatro años antes de que Lorenza enredara su pañuelo al cuello, el cuerpo del Fígaro era trasladado al actual cementerio de San Justo donde descansan también, entre otros, los de Espronceda, Gómez de la Serna o la reina del cuplé, Sara Montiel.

 

El siglo XIX aún nos dejó otra muerte espantosa en el centro. El 5 de junio de 1874, Larmig, acrónimo de Luis A. Ramírez Martínez y Güertero, poeta menor, dramaturgo y político destacado de ese Madrid que daba los últimos coletazos de un Romanticismo tardío antes de caer en la humillación desoladora que supuso el Desastre del 98, se quitaba la vida en su casa del barrio de Salamanca degollándose frente a un espejo debido a una decepción amorosa, según cuentan las crónicas de la época.

 

Falso suicidio

 

Mateo Morral, insigne anarquista, murió oficialmente a la salida de una posada de Torrejón de Ardoz de un disparo en el pecho que él mismo ejecutó tras ser apresado por la Guardia Civil. Unas horas antes, había dejado caer una bomba al paso de la comitiva nupcial del rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, a la altura del número 84 de la Calle Mayor y desde un balcón de una pensión en la que Mateo vigilaba escondido.

 

Atentado contra el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

Atentado contra el rey Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

 

El acontecimiento dio para llenar la literatura de algunos insignes como Pío Baroja o Valle-Inclán, que coincidían con el regicida en las tertulias literarias del Café Candelas, en la calle Alcalá, ilustre espacio para la discusión política y artística de 1906 al que, junto con el elenco de escritores modernistas, acudía también Morral y sus camaradas. Hasta ahí la historia que nos vendieron, si no fuera porque ese supuesto suicidio fue un probado asesinato según los últimos estudios de las fotografías del archivo del sumario que los forenses confirmaron hace un año: su ropa y sus heridas demuestran que no quiso quitarse la vida voluntariamente sino que fue asesinado en el momento de su captura.

 

Salto al vacío

 

Un gran muro de metacrilato recorre hoy el vacío que antes llenaban las barandillas al aire de lo alto del Viaducto de Segovia, santuario de multitud de suicidas prácticamente desde su inauguración, en 1875, hasta que las autoridades locales decidieron cercarlo en 1998, cuando las cifras hablaban de casi cuatro suicidios al mes. Lamentablemente, la cerca transparente no impidió que Susie Pop, esa rubia desmelenada de los 80 e integrante de las primigenias Nancys Rubias, saltara para encontrarse con la muerte diez años después, en 2008.

 

Poco tiempo después, en 2009, el estilista Daniel El Kum (jurado del famoso concurso Supermodelo) también moría en su casa del barrio de Argüelles al saltar desde el balcón para huir de un fuego que, según algunos indicios, él mismo pudo haber provocado.

 

Viaducto de Segovia. Foto: Luis García.

Viaducto de Segovia. Foto: Luis García.

 

Mapa macabro, pero no por ello menos real, de casos de desesperación y angustia que no supieron ver, en ese absurdo vital del que hablábamos antes, un motivo más por el que vivir. Porque, como bien apuntaba Quevedo “matarse por no morir es igualmente necio”.

13 octubre 2017 by REDACCIÓN

Movistar Likes, experiencias exclusivas para personas únicas


Descubre todo lo que tiene preparado para ti Movistar Likes.


13 septiembre 2017 by redacción

El diseño más contemporáneo en MINIHub


Jorge Penadés habla en MiniHub sobre el diseño más contemporáneo.


09 junio 2017 by GERARD VOLTÀ, YOS PIÑA NARVÁEZ (ERCHXS)

Re-volver: anarchivo-radical, delirios LSD y La Lupe


Dos personas dialogan en una sola voz expresando pensamientos, vivencias, opresiones y activismos en torno a lo queer y al VIH.



Comentarios:

Añadir comentario
paloma says:

hay que currárselo más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *