MAR Y MONTAÑA: UNA PAELLA APOCALÍPTICA

Con el corto de Popy Blasco me propuse hacer un ejercicio psicológico. Imaginé que yo no era yo, o que Popy no era Poppy. Un acto de despersonalización para criticar (en el sentido más terrorífico de criticar) uno de los formatos audiovisuales más despreciables que conozco: El cortometraje. Me propuse ser despiadada e implacable…Por Diana Aller. 

 


23 julio 2013

 

 

“Si ese chico no bebe de su copa antes de que cuente tres, Víctor no me volverá a llamar nunca.”

 

Mar y Montaña” dura diez minutos. El arranque entre el absurdo y la ñoñería, se presta a interpretaciones crueles o la rendición absoluta. Dos chicas, que a la postre se llaman Pachu y Makoke, tontean con un camarero que les va a servir una paella.

 

Ellas dos, Pachu y Makoke, (interpretadas bien tirando a muy bien por Miranda Makaroff y Lucía Maldonado) son las protagonistas absolutas.

 

Son dos amigas, sin más. Dos amigas que comen juntas. Mantienen conversaciones sobre hombres, recuerdos, intereses y naderías. Con humor, con ternura, con una inusitada transparencia.

 

Yo estoy un poco harta de la falsa complicidad paternalista del cine sobre mujeres. Siempre putas o santas, a la medida falocéntrica de los directores. Cuando no, las mujeres Almodóvar, unos esperpentos siempre en tensión y sin realizar del todo: a veces nacieron en un cuerpo de hombre, a veces no se despegan de su origen pueblerino, a veces están amargadas y siempre son incomprendidas.

 

Popy ha perfilado a dos chicas. Dos chicas normales (¿Mar y Montaña?). Él decía que antagónicas, pero como he decidido obviar al propio director, me voy a olvidar de esto.

 

Son dos amigas sin más. Con sus pequeñas supercherías, sus chanzas sobre Juan Amaral (tan recurrente, tan real…), sus momentos incomprensibles… Como cuando Miranda, perdón, Makoke, se levanta al baño. Frente al espejo llora y después ríe, para terminar pintándose los labios en un maravilloso acto de afirmación femenina. Todas las mujeres gastamos este lenguaje cargado de simbolismo, de dejarse llevar y ser lo que se quiere ser antes de lo que se es de verdad.

 

Dos amigas, a ratos cómplices, y por momentos monologuistas u oyentes ausentes. De eso trata “Mar y Montaña”, de un pedacito de realidad.

 

Es una obra sin pretensiones, fresca y juvenil como un petit suisse, afrancesada, mona, y con un perenne filtro “Valencia” de instagram, que alegra el día a cualquiera.

 

No hay una resolución mágica al final para que encajen las piezas, no es un ejercicio estilístico de un director novel para lucir sus conocimientos, no hay una teoría filosófica que la sustente. Pero hay talento, y toda una lección de humildad:

 

Lo intrascendente puede ser precioso, puede someterse a narración, puede ser profundo. (Dios mío ¿es que existe algo realmente trascendente?)

 

Para hacerlo todo más cálido y más cercano, Popy presentó su cortometraje en una galería de arte hace unas semanas. Todo era naif y profesional, todo destreza artística. Y los presentes nos quedamos con muy buen sabor de boca.

 

Ya ven, me proponía ser dura y no pasar ni una. Pero con “Mar y Montaña”, cualquier juicio supura dulzura.

 

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Comentarios:

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Lauri says:

Venga Diana ¿en serio? no patinemos, el corto es malo, pero malo al extremo, las actrices son fatales, Miranda está totalmente sobreactuada, la escena del baño da la risa.
Sé que son amigos tuyos y hubiese quedado todo mucho más sincero de haber empezado esta critica diciendo eso, que con Popy te une una amistad y que no estás siendo para nada objetiva.
Un saludo.

Miguel says:

Yo también me he quedado muerto Diana. Te sigo allá por donde escribes y pocas he estado tan en desacuerdo contigo como hoy (que tampoco pasa nada, por otro lado). Esperaba mucho, mucho mas del corto de Popy. Conociendo todo su bagaje cinematográfico esperaba algo minimanente bueno. Pero no me podía creer lo que estaba viendo. El guión muy flojo y las interpretaciones….a ratos pensé que estaban interpretando como a dos actrices malas y que al final se oiría el ¡Corten! Y saldrían los focos y demás….Y la escena del baño….No tengo parole y eso que has escrito de los ejerciciosde realización de las mujeres…En fin, esperaré al siguiente corto porque de veras pienso que Popy tiene talento.

David says:

Jajaja, venga ya.

M. says:

Un acierto de crítica, paso de pensar en amiguismos, etc., realmente esto es lo que yo he experimentado con el visionado de M&M, enhorabuena a Popy.

sabisan says:

los creditos muy bonitos, pero las actrices se merecen un razzie. malo malo, lo siento

Cris says:

Me sorprende muchísimo que tanta gente piense que esas chicas actúan bien, incluso que opinen que su actuación es natural.
Muy pocos hablan de un trabajo horroroso del operador de cámara (no diré foquista porque doy por hecho que no hubo).
Del sonido mejor no hablemos, porque parece el recogido por la cámara.
Tampoco se habla de lo molesto que llega a ser (y pobre) el trabajo del director de fotografía que, como bien dices, es un filtro de Instagram.
Pero el remate se lo lleva el guión. Ya sé que hay mucho cariño hacia Popy por parte de muchísima gente; yo, por ejemplo, sin conocerle, le tengo cariño. Pero de ahí a escribir que es una historia sin pretensiones, por ahí no paso. Es la historia más pretenciosa que he visto en años.

marta says:

Mola que el video no te sepa a poco, como pasa habitualmente con los cortos. Por el contrario, cuando acaba tienes la sensación de haber visto una trilogía rebobinada. Solo falta que se te aparezca el demonio.

Pero lo que más me ha gustado es la sátira que hacen las protagonistas (y los extras) a las antiguas películas del destape, donde la calidad interpretativa de actrices como la Cantudo o Bárbara Rey brilla por su ausencia.

Porque… es eso, ¿no?

yaiza says:

Jo qué bajón, Diana. Después de la sinceridad brutal de tu blog siempre había pensado que criticarías el corto de Popy de otra manera, cordial pero sin faltar a la verdad. Y a mí me encanta el blog de Popy, qué conste, lo sigo desde hace años. Pero el corto es muy muy decepcionante, la verdad… ¡y las actrices son terribles!

Por cierto, poner perejil a Almodóvar mientras ensalzas a Popy, viéndose a la legua cómo imita éste a aquél, me deja ojiplática.

ana says:

Este corto es malo con alevosía, la interpretación acuña un nuevo significado a lo que se entiende como ridículo o nefasto y la “critica” es un claro ejemplo de la endogamia que pulula en el mundillo…dejaros de comeros las pollas entre vosotros!

little says:

Qué precioso corto. Me recuerda mucho a Rohmer, pero a la española, pero lo mejor es que el director ha conseguido que parezca que conozco a esas dos chicas de toda la vida. Es obvio que un corto con Miranda Makaroff y dirigido por Popy Blasco, que son dos personas con muchos fans y muchos haters, iban a traer polémica, pero cuando los cortos son malos de verdad, nadie habla de ellos.

TDurden says:

En este mundo hay dos tipos de personas, las personas optimistas y las personas pesimistas. Las primeras conectarán con este cortometraje, las segundas no entenderán nada. Es imposible no rendirse a ese baile final que termina en aplausos. La vida sigue. Enhorabuena.

Faraday says:

Yo no conozco a Miranda ni a Popy y tengo la sensación de que estas críticas de estos comentarios se fundamentan en cierta rabia y cierta envidia. Una pena. La actriz morena me encanta. Su rostro es lo más increíble que he visto en una pantalla en mucho tiempo.
Me gusta mucho todo lo que ocurre y cómo ocurre, cómo hablan del camarero, la historia del de Amaral, cuando la morena pierde esa apuesta, el baile final, etc.
Sencillo y precioso.

Diana Aller says:

Las cosas sencillas suelen encerrar sabiduría. La gente profunda suele estar vacía. Lo banal suele resultar delicioso.
Gran verdad se esconde en estas sencillas palabras: “Para gustos los colores”

pepe says:

la verdad es que si, yo hablo desde la envidia mas profunda pero…. es que me gustó más el libro,por cierto faraday…como se crea un perfil falso?

Javi says:

Muy Pauline en la Playa con un toque Hamilton y Azcona. Una delicia. España no es gris.

Maria says:

A mi me encanta que cuando algo no gusta en gran proporción siempre salga alguien aludiendo al trillado “es que es envidia” venga, hombre, a estas alturas eso ya suena a topicazo.
No queramos ver lo que no hay, el corto es malo de cojones, y eso que me gusta mucho Popy (la mejor parte es la de Popy, sin duda) y Miranda también, creo que tiene luz propia y carisma, pero actuando pues no, que le vamos a hacer, la escena del baño me dejó Patty Diphusa, pero hasta hacer facepalm y todo y llegar a sentir esa extraña sensación que produce la vergüenza ajena.

Gwendolyn says:

Joder, joder,joder… Menuda master piece… Esta maravilla te coloca junto a Dreyer y Goddard en el Olimpo de los Elegidos del séptimo arte. Ritmo, diálogos interpretaciones… y lo más importante, el mensaje: la joie de vivre como fin último de nuestra existencia. La madre del cordero, se me ha hecho el potorro cola del Hacendado.
Queremos más.

Lauri says:

A mi me da la sensación de que a la gente le da un poco de miedo Popy, porque aun nadie que le rodea le ha dicho que su corto es malo.

Courel says:

No me había puesto aún a ver el que sin duda está siendo, pese a su sencillez, el cortometraje con más repercusión en medios de los últimos meses y tengo que reconocer que me ha encantado. Miranda y la otra chica están encantadoras, la imagen me encanta, todo me hace gracia y me resulta simpático.
Yo creo que mucha gente tenía ganas de ver a Popy fallar y ahora están fatal porque les ha encantado lo que ha hecho.
Un cortometraje para paladares exquisitos.

Miguel Agnes says:

Esta claro que nunca llegará a ser Bertolucci!!

Dudi says:

Supongo que habría gente esperando que Popy pasara al otro lado para sacudirle. Ese no es mi caso, ya que me gusta bastante su blog, pero es que…el corto es muy malo. Actores (incluyo a todos, incluso los de reparto) muy mal. Sonido, penoso (parece que se corta durante los silencios). La fotografía, ni fú ni fá (poner un filtro no se puede decir que sea impactante hoy en día…). En fin, que hay motivos para criticar. Y quiero pensar que esta crítica de Diana no tiene nada que ver con su amistad con Popy, sino que de verdad le ha gustado. Porque no hay nada para perder la credibilidad que has conseguido durante años como el pelotear con una obra de alguien a quien conoces. Y ya está, y ahora a otra cosa, que total, sólo son 10 minutos de nada!

Alían says:

La verdad es que este corto conafirma aquello de que el talento trasciende al conocimiento, el chico que ha hecho esto desde luego no tiene talento para ello, pero sí para escribir sobre sus mcdonalds, sus cositas y las pelis de otros, eso no se lo quita nadie.

La Scene says:

( ͡° ͜ʖ ͡°)

Shirley says:

Disfruto muchísimo con su blog, pero el corto deja mucho que desear. Es horrible.

Meteosat says:

Wau, es rematadamente malo. Cómo se te ve el plumero con los amigos…

Juan says:

Pues ni soy amigo de Poppy ni le debo dinero, y a mí me ha parecido un corto bastante interesante.

Eso sí, me resulta cuando menos curioso que, con todo lo que Poppy reniega últimamente de Almodóvar, el corto (empezando por los créditos introductorios, siguiendo por cada línea de diálogo), rezume Almodóvar por cada poro.

Es un corto absolutamente gay; quizás sea eso.

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