Mi colección de disparate urbano (I)

Un viaje por la pinacoteca del Madrid de pared sucia y papelajo tirao en el suelo. Por Sabina Urraca


26 enero 2016

Si hay algo que amo de la vida, son los carteles, las pintadas y las chorradas que pueblan el mundo. En ese sentido, caminar por cualquier barrio de Madrid es un viaje de infinita risa y sorpresa. La ciudad abre sus ojitos frente a nosotros, mirándonos con todo su salero y sus bucles de chulapa. A veces hace gala de una inocencia encantadora, y escribe como una niña que está aprendiendo, y pareciera que lo hace sólo para que nos divirtamos. En otras ocasiones, una pintada oscura y misteriosa puede darnos la vida y forjar el aura de la ciudad, sumergiéndonos en una especie de Ghost World cañí en el que queremos y no queremos saber qué hay detrás del mensaje, con las papilas de la emoción estimuladas hasta sus límites. La gente me pregunta: “¿Pero cómo te encuentras tantas cosas raras?”. Y yo les contesto: “Porque las busco”.

 

Prueben a pasear por Madrid como si cada rincón fuese la Capilla Sixtina. Nunca vayan sin lentillas. No bajen la mirada al suelo (a no ser que haya tesoros en las basuras, que siempre los hay). Y, lo que es más importante, no pierdan JAMÁS el sentimiento de que están viajando por territorio valioso y desconocido, de que en el muro donde ayer no había nada hoy puede haber un “TÚ Y YO A 3MSC” dirigido a USTED. Pero como hoy en día es difícil alejar la mirada de esas bellas pantallas que nos iluminan el rostro absorto y todo nos lo dan, he decidido compartir con ustedes parte de mi colección. Es el resultado de un viaje perpetuo por la ciudad que se inicia cada día cuando salgo del portal y se termina cuando entro en él. Aquí comienza el viaje por la pinacoteca del Madrid de pared sucia y papelajo tirao en el suelo. La entrada es gratis todos los días y no hay que hacer cola ni nada.

 

IMAGEN 1

 

¿Carnívoro dolido por el desdén de una amada vegana? ¿Represalias de clientes víctimas de un lote de productos ecológicos en mal estado? ¿Sectas que, con nocturnidad y alevosía, comen cuerpos de perro vivos bajo las luces del Templo de Debod? ¿O simplemente un grupo de jovencitos amantes de las patatas Yorkeso anunciando el nombre de su nuevo grupo punk? Nunca lo sabremos. Pero ahí queda ese TOFU CRIMINAL hasta que los cepillitos y el jabón del Ayuntamiento lo condenen a desaparecer. Aunque algo me dice que este mensaje contundente arrancaría una sonrisa a la Carmena.

 

IMAGEN 2

 

No hay nada que enternezca más mi alma que una falta de ortografía lanzada con valentía y orgullo. Aún derramo lágrimas recordando aquel glorioso cartel en una clínica de Plaza de España que rezaba en orgullosas letras de metro y medio: “CERFITICADOS MÉDICOS”. Realmente era un cartel que rezumaba error y horror: entre “CERFITICADOS” y “VASECTOMÍAS”, una palabra había sido tachada. ¿Quizás alguna práctica médica que no terminaba de salirles bien, tipo ABORTOS o LIGADURA DE TROMPAS? Era en tiempos de cámaras analógicas, y no tenía la inmediatez inmortalizadora de hoy en día. Perdí esa joya para mi colección. Eso me hacía revolverme en la cama, sintiendo que había perdido algo para siempre. Este maravilloso “HACTE TU BOCADILLO” me puso en paz. En momentos de inseguridad, intentando tomar las riendas de nuestra existencia y escoger el camino vital que realmente nos apetece, debemos repetirnos el mantra definitivo: “HACTE TU BOCADILLO. HÁCTELO”.

 

IMAGEN 3

 

CONVERSACIÓN ENTRE LOS DUEÑOS DE LOSS SAUCE (Antiguo bar Los Sauces):

 

-Con la ventolera se ha caído la ese.

-Pues vuelve a colocarla.

-Me tomo 15 chatos de vino y la coloco, ¿vale?

-Vale.

 

IMAGEN 4

 

Esta frase mutilada, que en su momento debió de ser un homenaje a Extremoduro, ha quedado convertida en merecida reivindicación a todas esas parejas que empiezan a salir y se ponen encantadoramente vacaburras en cuestión de meses. Porque el amor, cuando es del bueno, lleva a la felicidad, el relax y las lasañas de seis capas.

 

IMAGEN 5

 

Los empresarios de la cadena de hostelería que más se prodiga en la zona del Palacio Real se reúnen por las noches, agotados, para entregarse a largas jornadas de reflexión. Piensan nuevas estrategias para reavivar el turismo. Se miran a las caras sombrías, sin saber cómo dar aire fresco a los platos de la carta esta temporada. Uno de ellos, un becario calvo y tímido que esa noche ha aceptado al fin su primera raya de farlopa, siente las palabras derramándose por su boca. Propone un cambio en la nomenclatura de la fideuá, y nota su corazón latir muy fuerte, sintiendo que comienza una revolución. Los empresarios mueren de envidia, limpiándose las sienes sudorosas con la corbata. Chispa de juventud, ingenio, frescura… todo eso que ellos perdieron hace tiempo está contenido en la idea del becario. Apuntan en sus cuadernos el nuevo palabro, rechinando los dientes. El presidente de la cadena lo subraya y lo siente definitivo. Mira al becario, lo felicita y le pone otra raya.

 

IMAGEN 6 

Mea aquí, rompe esto, escupe aquí, vomita allí, mata así… Por un vandalismo madrileño organizado.

 

IMAGEN 7

 

Hombre atractivo de mediana edad, amante de la ópera y el cocido, busca media naranja para sacar de la miseria negocio multidisciplinar y lo que surja.

 

IMAGEN 8 

Entra en juego un nuevo obstáculo a la hora de conseguir un empleo: las edades al azar.

 

IMAGEN 9

 

Sus padres, entregados feligreses del Opus Dei, intentaron reprimir esa cadencia en el hablar, esa fuerza que lo hacía dar vueltas y vueltas en el salón cada vez que sonaba Mika en televisión. Pero, por más que lo intentaron, no pudieron extraerle su esencia, lo que le hacía ser ese niño delicado que adoraba ir a poner flores a los cementerios y ver los músculos que se marcaban en el pecho de los hombres del cortejo cuando hacían fuerza para cargar el ataúd. Fingió para sus padres, reprimió sus ademanes. Cuando murieron, cogió un bote de Típex y, con manos temblorosas, escribió sobre la puerta del taller de su padre lo que siempre se negó a perder, la sombra que le acompañaba siempre y que no le permitía dejar de ser quién era. Después, con la cabeza bien alta, se fue a los *baños de Moncloa.

 

IMAGEN 10

 

El hotel de Puerta de Toledo nos grita. Dionisos y Afrodita han unido sus fuerzas para soplar sus alientos divinos sobre el edificio. Periódicamente, las tres últimas letras de su cartel se funden una y otra vez para reivindicar lo que claman sus entrañas. Un denso humo que huele a carne frita en feromonas nace en los pasillos. y sale a pasear por la ciudad. Un borracho que dormita en la marquesina del bus, se despierta súbitamente, asaltado por una nube de humo, y murmura: “Que te follo, Madrid”. HOT es como la señal de Batman proyectándose sobre Gotham. Es un llamado que nos quiere corriendo desnudos por las calles. Nos quiere magreándonos en los jardines de la iglesia de San Francisco el Grande. Nos quiere calentitos y felices.

 

 

* Los baños del intercambiador de Moncloa son un conocido lugar de cruising.

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Comentarios:

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Natalia M. says:

Qué bueno. Gracias.

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