Monoperro y la libre creatividad

Monoperro es un artista madrileño que entiende el arte como una herramienta útil para el autoconocimiento y el equilibrio de las personas. Imparte talleres para conectar con la creatividad que creíamos perdida y ha publicado “Gran Fin”, un libro tan enigmático como revelador. Por Irene Calvo


20 mayo 2016

He intentado definir varias veces quién es Monoperro, pero nunca lo consigo. Creo que es una energía que implica a mi familia, amigos y entidades que ya no son ni humanas ni físicas. Fue algo que me ocurrió”. Así se intenta autodefinir Monoperro, un dibujante e ilustrador madrileño, cuya carrera artística es de lo más atípica: “Siempre tuve una inclinación a dibujar, me gustaba. Pero llegó un momento en que me bloqueé porque tenía un montón de creencias respecto al arte, como que yo no iba a ser capaz, que tenía que cumplir unos requisitos, estudiar… A los 33 años, tras una gran crisis, me di cuenta de que podía hacer lo que yo quisiera y lo que me gustaba era dibujar. No intenté empezar a hacerlo para hacerlo bien, sino para expresarme”.

 

Fotografía ©Kito Muñoz (@escoorpion).

Fotografía ©Kito Muñoz (@escoorpion).

 

Monoperro entiende el acto de crear, en su caso especialmente, el de dibujar, como una herramienta terapéutica: “Mi parte más racional considera que dibujo muy mal, y un comité de expertos podría certificarlo, pero yo estoy muy contento porque he conseguido una relación muy directa con el dibujo y, a través de aceptarme en el dibujo, he conseguido aceptarme a mí mismo”.

 

Monoperro ha creado una idea, el animismo urbano, que si bien está lejos de definir su estilo (también rehúsa definir su estilo), agrupa de manera práctica la temática de sus obras: “Es un anticoncepto. Fue algo que empecé a usar para explicar trabajos que hacía porque no encontraba ningún concepto que se ajustara. El animismo urbano es el mundo en el que yo vivo; mi mundo no es el mismo en el que viven otros, cada persona crea su realidad y vive en su mundo y por eso muchas veces no nos entendemos. El animismo urbano implica también un mundo común que se ha construido y que a veces no es nombrable, pero que existe, situaciones y creencias que en la vida están por defecto, pero no se les pone nombre”.

 

De la serie “#streamingegos”.

De la serie “#streamingegos”.

 

El método de trabajo de Monoperro se basa en dar rienda suelta a sus necesidades creativas, sin ningún tipo de cortapisas ni intromisiones, algo que a primera vista puede parecer sencillo, pero que conlleva una cierta responsabilidad: “Mi trabajo es conseguir que haya las menos trabas posibles para poder dibujar, yo sólo pongo los medios. Y de este procedimiento creo que salen mis mejores obras y, por lo que he visto, de otros artistas que van consiguiendo no interferir tanto en el proceso. Controlando todo también pueden salir cosas, pero son cosas que están dentro de un sistema determinado e implican mucho sufrimiento”.

 

De la serie “Tweets de Jodo”.

De la serie “Tweets de Jodo”.

 

Las mayores influencias de Monoperro, además de sus experiencias vitales, vienen dadas por la literatura: “Libros como el Tao Te King, el Bhagavad Gita, la Biblia o escritores como Jodorowsky”, pero su entorno más cercano es la fuente primaria de sus influencias, como es el caso de la artista Anak, pareja de Monoperro, con quien ha realizado varios proyectos, como “Se venden poderes” y, aunque ahora mismo no están trabajando juntos en proyectos, la convivencia hace inevitable una influencia mutua. Otra de las influencias más directas, es el hijo que tienen en común: “Tiene tres años y asistir a ese proceso de cómo algo tan pequeñito ha empezado a entrar en este mundo con cero creencias, es emocionante. Me fascina su concepto del tiempo y sus preguntas como: ‘¿mañana es hoy?’ u ‘¿hoy es ayer?’. Por eso estoy investigando sobre educación, porque es algo básico, el origen de todo”.

 

De la serie “Ultrahogar”. Proyecto en colaboración con Anak.

De la serie “Ultrahogar”. Proyecto en colaboración con Anak.

 

Junto con Anak –y también en solitario–, Monoperro ha realizado otro tipo de obra, desde performática hasta instalación, pero en esta etapa en la que se encuentra, lo tiene muy claro: “El dibujo ha ganado”. Tanto es así que recientemente se ha publicado “Gran Fin” (Jeckill&Jill), un libro que no se puede clasificar ni como ensayo, ni como novela gráfica ni como álbum ilustrado, pero que, a la vez, lo es todo: “Gran Fin surge dentro de este trabajo de dejarme ser. A lo largo de años me fueron llegando mensajes que fui transcribiendo y guardé. Tiempo después los releí y vi que significaban algo. Para mí, este libro es un mensaje que grabé antes de nacer, para enviármelo a mí mismo, por si ocurría lo que estaba pasando, y decirme: ‘¡oye que te estás equivocando!’ Gran Fin es ese momento de crisis en el que te das cuenta de que la vida que tienes no es la vida que habías pactado con tu ser anterior a este mundo. Es algo que le pasa a mucha gente que se plantea: ‘¿por qué estoy viviendo esta vida, si no es la vida que yo quería vivir?’ El libro es un mensaje universal, pero ultra particular, porque cualquier persona que lo lea va a contactar con su yo de antes de estar en este mundo, ese yo que le está diciendo: ‘¡Oye!’”. En cuanto a los dibujos que encontramos en “Gran Fin”, Monoperro aclara que no se trata de ilustraciones: “Los dibujos son un libro paralelo, en realidad no son ilustraciones, es otra lectura más visual que complementa a los textos, como si fuesen dos libros”

 

Gran Fin”, editado por Jeckill&Jill.

Gran Fin”, editado por Jeckill&Jill.

 

Desde hace tiempo Monoperro lleva realizando una serie de talleres llamados “Conecta con tu creatividad original”, en los que explica su proceso artístico y ayuda a cualquier persona a reencontrase con su creatividad perdida ya que, según él, todo el mundo es creativo: “Cuento mi experiencia y a través de esto, hago sentir experiencias a los participantes sobre sí mismos. El objetivo es conectarse con esa fuerza creativa o productora y conseguir no interferir. Es un proceso que necesita calma. Si yo consigo que después del taller una persona haya cambiado una creencia, para mí es un cambio exponencial que va a repercutir en la sociedad”. El siguiente taller se impartirá los días 21 y 22 de mayo de 10 a 14h, más información aquí.

 

 De la serie “#streamingegos”.

De la serie “#streamingegos”.

 

Monoperro está preparando también otras sesiones, llamadas “Dibujo Mágico” que siguen el trabajo del taller “Conecta con tu creatividad original”, explica: “El dibujo nos remite a algo muy innato, todos hemos dibujado de pequeños y en cuanto alguien coge un lápiz, el tiempo no ha pasado; existe una conexión muy grande y a través del dibujo se pueden conseguir cosas muy importantes. Esto puede servir para cualquier persona con cualquier problema, es una técnica para trabajar en ti mismo, no es un taller de dibujo para aprender a dibujar”. El proyecto se presentará el próximo 31 de mayo a las 19h en Espacio Trapézio.

 

Exposición “La voluntad de Dios” de Monoperro en la Galería Liebre, 2015.

Exposición “La voluntad de Dios” de Monoperro en la Galería Liebre, 2015.

 

Sobre si piensa volver a trabajar con galerías de arte, confiesa: “Trabajar con una galería tiene que ser un proceso de amor, tengo que enamorarme. Me encantaría exponer y estoy abierto a todo, aunque ahora tengo trabajo con ‘Gran fin’ y acaba de lanzarse ‘101 magical mouvements‘ con la editorial alemana 100×10“.

 

Al preguntarle por sus planes de futuro, contesta: “Tengo otros proyectos editoriales que estoy desarrollando pero, ya sabes, no los fuerzo”, dice Monoperro sonriendo.

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