Mujeres y Compañía: libros y feminismos en pleno centro de Madrid

Nos acercamos a Mujeres y compañía, una librería especializada en feminismos y gestionada por una asociación de cuatro mujeres libreras de las de toda la vida. Por Filósofa Frívola


03 diciembre 2014

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Ellas son Ana, Sonia, Miren y Patri. Allí nos encontramos con las dos últimas en el turno de tarde y, mientras se iban alternando para atender a las clientas, contestaron a nuestras preguntas lo que abajo viene.

 

Pregunta obligada, que se hace ya seas un grupo de música o una asociación de cultivadores de huertos urbanos: ¿cómo empezó el proyecto?

Miren: Ana, Sonia y Pat proceden de un anterior proyecto, que es la Librería de Mujeres, que para nosotras era una referencia feminista en Madrid. Y después de tener unas experiencias más que desagradables, decidieron empezar con esto. Intento no sacar este tema, porque no me gusta partir de la miseria. A mí me gusta partir del proyecto guay y tal, pero para nosotras sigue significando un disgusto. Después de la decepción, Ana dijo “tenemos que montar algo”. Yo era clienta y soy amiga de Ana desde siempre. Era librera desde antes, estoy especializada en otros temas, pero siempre había querido currar con ella.

 

¿Qué modelo de negocio tenéis?

M: Queríamos que fuera una cooperativa, pero a día de hoy somos una asociación cultural. De hecho, ahora estamos arreglando un local en la acera de enfrente para montar talleres, actividades, cursos… Vimos que estaba disponible y con nuestra astucia femenina conseguimos negociarlo y lo hemos logrado. También nos hemos atrevido a editar una agenda anual. Porque más allá de intentar vivir de ser libreras, nos gusta mantener un espacio feminista de libros para mujeres. Hacer todo lo que podamos…

 

Qué guay. Es superbonito.

M: Así el día de mañana le podré explicar a mi hija que ella está comiendo patatas porque no nos podíamos permitir grandes lujos.

 

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¿Qué dificultades encontráis a la hora de sacar adelante un negocio pequeño y especializado como este?

M: La diferencia que hay entre las librerías pequeñas respecto a las grandes es que las segundas tienen más facilidades con las editoriales. Para nosotras es mucho más difícil no palmar pasta, porque a veces tenemos que adelantar el dinero, o cargar con libros que no queremos. Las distribuidoras están empezando a liquidar depósitos y el mercado del libro está ahora mismo en estado de shock… ¡uf! Tú sabes que ahora mismo hay prácticamente dos grandes grupos. Las distribuidoras se están quedando superconcentradas. Las pequeñas editoriales, que están surgiendo muchas y muy guays, se están empezando a ver constreñidas y al final su distribución no es tan efectiva. Desde que estamos aquí han muerto cuatro o cinco distribuidoras, que es un montón. Las editoriales que han caído… Los saldos que hay de repente… Y luego que hay libros básicos de feminismo que están descatalogados a día de hoy. Con el fondo feminista pasa mucho esto. Y luego te publica Planeta a Lena Dunham y te da rabia porque a la Dunham no tendría que publicarla Planeta. Este es el mundo del libro feminista…

 

Yo tengo curiosidad especial en un tema concreto y es que necesito saber qué tipo de público entra en una librería feminista. ¿Qué gente se deja caer por aquí?

Patri: ¿Tú qué te imaginas?

 

No sé. Yo me imagino a gente que se pierde y entra y dice “¿qué es este sitio?”

P: (Risas) Sí, eso pasa también. Pero principalmente vienen mujeres…

 

¡Eso sí que es una sorpresa!

P: (Más risas). Principalmente mujeres que van buscando feminismo… Pues desde chicas muy jóvenes que quieren leer ensayo a mujeres que leen muchísimo y mucha novela y que saben que, por ejemplo, Ana tiene una trayectoria de recomendación, de acertar con la gente… Aquí conocemos a los clientes, sabemos lo que les gusta, o te dicen qué han leído, que les gusta, y eso te da una pista un poco. Aquí sobre todo viene gente buscando lo que caracteriza a la librería que es que nos leemos muchas cosas de las que entran entre las cuatro personas que estamos, vemos si esa historia puede encajar con el público y dependiendo de quién tienes delante pues recomiendas unas cosas u otras. Viene también últimamente mucho chico buscando libros para mejorar la vida sexual con su chica, para intentar entender mejor la sexualidad femenina. A ver, digo esto porque me parece curioso. No es que vengan cienes y cienes, pero como que no es anecdótico.

 

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Y hay más público… odio hablar de tíos, pero bueno, ¿hay más público masculino que venga a interesarse por lecturas feministas?

P: No. No. Eso sí que es mínimo.

 

Eso que dicen ahora de que está tan de moda los hombres que se revisan, las nuevas masculinidades…

P: No. En todo caso, siempre te vienen chicos que quieren leer desde Judith Butler en adelante. Como más lo performativo, más lo queer, porque son paraguas bajo los que se pueden cobijar muchos chicos sin absolutamente cuestionarse nada de sus privilegios ni del sistema de opresión. Es fácil, ¿no? Pasar ahí. Las etiquetas son impuestas y hay que librarse de ellas. Ya, ya, pero tu cuerpo no está atravesado por lo mismo que un cuerpo leído como mujer, trans, bollera… Pero vamos, que principalmente lo que más vienen aquí son mujeres, bolleras y trans.

 

¿Habéis tenido alguna experiencia desagradable con alguien que haya entrado y que se haya dado cuenta de lo que es esto? 

P: Sí.

 

Y ¿alguna ocasión violenta que se pueda comentar?

P: No.

 

¿Un poco incómoda?

P: Incómoda sí… Es como de… “¿y por qué tenéis solo de mujeres?” Eeeh… ¿porque estás entrando en una librería especializada? ¿Tú vas a La Casa del Libro y preguntas por qué tienen sobre todo autores? ¿A que no? “¿Y esto qué va, dirigido solo a mujeres?” En la librería estás entrando, ¿no? (risas) Está dirigido a todo el mundo, pero…

 

Entonces ¿no tenéis un campo de fuerza en la entrada que evita que entre ese tipo de clientela…?

P: (Risas) No. Ya me gustaría. Hay incluso gente que entra… bueno, hombres que entran… son pocos, ¿eh? Pero entran y se marchan con cara de disgusto. Lo más curioso que nos ha pasado en dos años que llevamos aquí es un señor que entró para vendernos pornografía.

 

Pero… Pero…

P: Literal. Llevaba una bolsa atada llena de libros de pornografía.

 

¿De la de arriba de los quioscos?

P: Sí, sí. Nos dijo “es que tengo estas revistas y pensé que os podría interesar…” (risa). Pero es lo más extraño que nos ha pasado. Ojo, un momento, que a mí la pornografía bien hecha me gusta, ¿vale? Pero que este señor traía pornografía mainstream en su hatillo, que eran revistas “guarras”, que nos podían interesar porque somos mujeres, decía.

 

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Otra pregunta que tengo muchas ganas de haceros: ¿tenéis algún tipo de libro “vetado”? Ya sabéis, la famosa “censura feminista”, ¿la ejercéis con mano de hierro? 

P: A ver, nosotras acostumbramos a que lo que hay aquí esté dentro de los diferentes feminismos, que hay muchos. Ahora, por ejemplo, hay una línea de transfeminismos, que es un paraguas bajo el que caben bastantes cosas y gente a la que le pueden disgustar, pero nosotras estamos abiertas a todos los libros que partan de una perspectiva que pretenda de alguna forma cuestionar el sistema de opresión, ¿no? Pero hay libros que se pueden llamar, por ejemplo, Historia del feminismo, y cuando tú lees ese libro, de un profesor catedrático en concreto, resulta incluso misógino, con una perspectiva bastante sesgada. Pues me da igual que lleve la palabra “feminismo” en el título porque no está contribuyendo…

 

O sea, que sí sois selectivas.

P: Sí, pero no es ningún tipo de censura. A ver, las cuatro que hay aquí somos muy diferentes y las líneas que llevamos también lo son. Algunas cosas entran en teorías muy actuales, y están aquí aunque no todas le veamos el sentido.

 

Funcionáis por acuerdos…

P: Sí.

 

A ver, entonces ¿quién manda aquí?

P: Ninguna.

 

Pero ¿quién es más mandona? ¿Quién es más totalitaria?

P: (Silencio) Otro libro que nos ha sorprendido mucho… (risas) es el cómic de Todas putas (Dibukks). No lo tenemos. Principalmente por el prólogo de Miriam Tey, que es antifeminista. Dentro hay cosas que son valiosas, como el epílogo de Elisa G. McCausland, con quien coincidimos en el congreso Mentes Femeninas, donde hablamos de esto con ella y nos gustó oír su punto de vista. Pero no es un libro que vamos a tener de fondo. Esa es la diferencia. A mí si alguna clienta me dice que lo quiere leer, se lo pido y se lo traigo, claro. Y, por cierto, tampoco tenemos libros que justifiquen en la biología el comportamiento de hombres y mujeres.

 

Jamás encontraré La tabla rasa (Paidós) de Steven Pinker aquí… Y ¿para qué he venido?

M: (Risas) Tú sabrás. A ver, yo soy muy radical en ciertas cosas. Sonia tiene para lo infantil un criterio más radical que el nuestro, quizás. Yo soy más buenista en el sentido de…

P: Yo soy cada vez menos buenista…

M: Yo creo en el atajo de Emily Dickinson, ¿no? Si hay que llegar a un punto, hay gente que llega de una manera y gente que llega de otra. Mi trabajo es tener todas esas opciones, pero hay libros que no llevan a ese punto. Y esos no los queremos.

P: Libros como Devenir perra (Melusina), Malditas (Txalaparta), Teoría King Kong (Melusina)… pues bienvenidos todos esos libros. Y mira que a mí Teoría King Kong… Con todos esos chicos que no han leído nada de feminismo en su vida, lo primero que se leen es este libro y claro, a mi Virginie Despentes me dice que desdramaticemos la violación y que con un lápiz de labios y una minifalda… y lo que ella diga. Pero viene cualquier chico a decirme que desdramaticemos la violación y me lo quedo así mirando…

 

Habéis mencionado que Sonia lleva más el tema de libros infantiles…

P: En realidad lo llevamos las cuatro.

 

Vale. Quería hablar de esto porque creo que hay una preocupación social ahora mismo de educar en la igualdad y todo esto. ¿Vendéis libros para niños, niñas y niñes? ¿Cómo son esos libros? ¿Qué diferencia hay entre uno convencional y uno que podamos encontrar en esta librería?

M: Hay muchos criterios. Con el infantil es quizá más fácil que con la narrativa o con el ensayo. Que el personaje sea una chica, las situaciones en las que ponen a las mujeres… Por ejemplo, tenemos un libro que se llama Mi mamá es la mejor, y lo tenemos porque ha pasado un filtro, no ha pasado los cuatro. Porque en ese libro la mujer sigue haciendo las tareas de casa. Y ahí está el juego perverso, porque yo creo en el feminismo de los cuidados, pero por otro lado no quiero alimentar que ese sea el destino de una mujer. Tenemos biografías de mujeres, todas las que hay. Bueno, todas no, porque hay algunas que son infames… Varía mucho, pero en general son libros empoderadores.

P: Libros con cambio de roles hay muchos y buenos. A nosotras nos encantan los de las princesas que rompen con el estereotipo.

M: Porque las niñas siguen pidiendo libros de princesas, porque el bombardeo es constante. Entonces el truco está en contrarrestar esas expectativas.

P: Y es más difícil encontrar libros para niños, y hablo de niños con “o”, que les ayuden a construirse de otra forma, que para niñas. Para las niñas empieza a haber mucha producción, pero la cuestión es que cuesta mucho encontrar libros que ayuden a los niños a construirse con otros referentes. También cuesta encontrar a papás, mamás, a gente que esté criando a niños que quieran favorecer que ellos quieran identificarse con personajes femeninos. Necesitan que el personaje sea masculino. Mientras que a nosotras nos acostumbran a identificarnos con ese genérico masculino que es el personaje chico desde pequeñas. Hay libros que están haciendo propuestas para construir un mundo mejor, pero como el personaje principal es femenino, a las personas que se dedican a la crianza les cuesta acercárselos a los chicos.

 

Yo tengo una sobrina preadolescente y le quiero pedir a Papá Noel o a los Reyes Magos algún libro para iniciarla en el feminismo. ¿Existe literatura un poco más específica para esa edad, quizá más combativa?

P: Claro, es que once o doce es una edad compleja, porque depende mucho de la niña.

 

Yo conozco muchos libros feministas infantiles y luego están los ensayos más serios para adultas, pero veo como un hueco ahí, en esa franja de edad.

P: Sí. Claro. Aquí sí que vas a encontrar novelas que a una cría que le guste leer puede acceder a ellas. Sueños en el umbral (El Aleph) de Fátima Mernissi, Del color de la leche (Sexto Piso) de Nell Leyshon, que es otro libro que hemos encontrado recientemente muy potente. Hay libros que están tratando abusos sexuales, violaciones, pero lo hacen desde una perspectiva juvenil, o sea, libros para adolescentes, y que son superpotentes. La cabeza de Medusa (Anaya Infantil y Juvenil) es uno. Otro es Las lágrimas de caperucita (Virus Editorial)… Miren anda recomendando mucho el de Kate y sus hermanas (Montena), yo no me lo he leído. La que baila con las estrellas (Salamandra) es otro libro que, por ejemplo, yo le encuentro peros desde ciertos puntos de vista, pero bueno, el argumento es que todo el mundo estaba esperando que naciera un niño, porque era el elegido del pueblo y tal, y nace una niña. Y ¿qué pasa con ello?

 

Es curioso porque a medida que vas recomendando libros me apetece leer lo que me estás recomendando.

P: ¡Qué bien!

 

¿Os consideráis libreras de esas que ya no quedan, que recomiendan, que se vuelcan con los clientes? Yo, en las veces que he venido, desde luego, habéis acertado siempre y me parece que es una parte importante de una librería.

P: Es la base. Si hay algo que nos caracteriza y hace que nos diferenciemos de las grandes librerías o grandes almacenes, o librerías más generalistas, es que aquí puedes acertar con las recomendaciones a los clientes y es que además, es de las partes más bonitas del trabajo de librera. Nosotras preguntamos qué te has leído, qué te ha gustado, porque yo tengo que poder diferenciar lo que es mi gusto personal y luego tener un abanico amplio para poder recomendarte lo que a ti te puede gustar. Y el hecho de ser cuatro, y cuatro muy diferentes, ayuda. Porque está Ana, sesenta y pico años, que viene de un determinado feminismo, que ha leído muchísima narrativa a lo largo de su vida y conoce muy bien a las clientas que tiene desde hace mucho tiempo. Miren, que aparte de narrativa, el tema de juvenil, que lo maneja muy bien y sobre todo que va buscando esa chispa que pueda enganchar con las chavalas más jóvenes, ¿no? Sonia, que es implacable con el infantil, que se da cuenta de que igual una historia puede estar diciendo una cosa, pero como vea que en los dibujos está el papá con las pantuflas y leyendo el periódico y la mamá cocinando, aquí se ha quedado. A mí me gusta la narrativa así como más dura, historias que te ayudan a transformarte, y luego el ensayo, que es donde más fuerte pueda estar yo. De manera que resultamos muy complementarias.

 

¿Cuáles son vuestros best seller? ¿Qué es lo que más vendéis?

P: Narrativa.

 

¿Quiénes son las autoras que más lo petan actualmente?

P: Aaaaah. Es que ahí está por un lado las autoras que ya se venden solas porque tienen una trayectoria larguísima y reconocidísima y luego están las autoras por las que nosotras apostamos. Hay un público para premios Nobel o mujeres muy reconocidas en España y tal y luego están nombres como Anna R. Ximenos o Isabel Alba que nosotras las queremos difundir porque nos parecen muy buenas, o Nell Leyshon, que tiene mucho reconocimiento en su país, pero en el nuestro todavía no.

 

En lo que vendéis ¿estáis notando que esté de moda el feminismo? Ya sabéis, ¿no? Lo estamos viendo mucho en las revistas generalistas, incluso en las pasarelas… ¿Se nota? ¿Habéis notado algún…?

M: No.

P: No. (Risas amargas). Aquí vienen mujeres que ideológicamente ya están acá, jóvenes que están en ello, pero así público más mainstream, no. No hemos notado un crecimiento. Esta es una librería demasiado marcada para eso, yo creo.

 

¿Os sentís identificadas con las libreras de Portlandia

P: Ahora mismo no sé de lo que estás hablando, pero seguro que Miren sí.

 

Yo la primera vez que viene a esta librería y supe de su existencia, dije, dios, esto es Women and women first.

M: Ah, sí Portlandia. Claro, sé cuál es, pero no la he visto.

 

¡Venga ya! ¿En serio? 

P: Es que el mundo del libro te deja muy poco tiempo para ver series…

 

Bueno, a ver, para terminar ya de una vez, tenemos ganas de gastar y no queremos irnos con las manos vacías de Mujeres y Compañía, ¿Qué nos llevamos?

P: Del color de la leche.

M: Depende de lo que te apetezca leer.

 

No seáis tan profesionales, por favor. Cinco libros, ya está. Decidme cinco libros. 

P: Del color de la leche.

M: Pero ¿quieres decir de narrativa o…?

 

De lo que sea. De cosas de esas que tienen tapas y hojas dentro.

P: Pero Del color de la leche, sí, por unanimidad. Y Assata Shakur, Una autobiografía (Capitán Swing).

 

Qué gran mujer.

P: La palabra como arma (La Malatesta) de Emma Goldman. Los géneros de la violencia (Egales), un ensayo que hay que leerse. La verdadera historia de Matías Bran (Montesinos), de Isabel Alba. Interior azul (Fondo de cultura económica) de Anna R. Ximenos. Un cuarto propio conectado (Fórcola Ediciones), de Remedios Zafra

M: Amigas con hijos (Blackie Books), de Monica Drake.

P: ¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa? (Thule Ediciones).

 

¿Es una pregunta?

P: Es un libro infantil que me gusta mucho por la vuelta de tuerca que viene al final…

 

Y ¿cómics?

P: Un montón.

M: Hoy en día de lo mejorcito que se está haciendo es en los cómics. Historias inconfesables (La Cúpula), por ejemplo.

P: Hoy es el último día del resto de tu vida (La Cúpula), La mujer rebelde (La Cúpula).

M: Aquel verano (La Cúpula), que es una joya.

P: Bueno, y Ana Belén Rivero, Somos pobres en euros pero ricos en pelos de Coño (autoedición). También tenemos cómics de algún autor, u no autora, como Píldoras azules (Astiberri), porque tiene perspectiva feminista.

 

viva el feminismo

 

Mujeres y compañía se encuentra en la calle Unión, 4. Metro Ópera. Abren de lunes a viernes

de 10:00 a 15:00 y de 17:00 a 20:30. Sábados de 10:00 a 15:00.

En Twitter son @LibreFeminista

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Comentarios:

Añadir comentario
Pat says:

¿He mencionado ya “Del color de la leche?” ;))))
gracias por esta entrevista maravillosa, guapísima!
Un besazo!!!!

H.A says:

Qué apetecibles todas las recomendaciones y qué necesario este espacio. Por ahi nos pasaremos!! Enhorabuena y suerte con el proyecto!

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