¿Nos hemos drogado por encima de nuestras posibilidades?

Yo, que soy una enamorada de Madrid, creo que esta ciudad chupa demasiada energía, y parte de ese flujo es absorbido,  generado y revuelto por sus  habitantes, que andamos desquiciados como en una película de Almodóvar. Tenemos una urgencia de pasiones enfermiza y una extraña necesidad de interaccionar con todo y con todos. Tengo la impresión de que la cocaína ha invadido, silenciosa y traicionera, nuestra ciudad durante estos últimos años. Por: Diana Aller.


08 abril 2014

 

El problema al hablar de drogas es la doble moral que impregna nuestra cultura. Si dentro de 700 años, alguien se dedica a rastrear los hábitos de ocio y consumo en nuestra sociedad, no entendería absolutamente nada. Programas como Sálvame, manifestaciones artísticas de todo signo, y locales y horarios que desafían los biorritmos naturales… La droga, las drogas, están muy presentes en nuestra sociedad, aunque de una forma muy soterrada y si me apuran del todo hipócrita. Por supuesto, me refiero a sustancias de curso ilegal, porque el tema de psicoactivos de farmacia (antidepresivos, ansiolíticos, etc) es todavía más polémico, enrevesado y cruel. Y hay mucha telita que cortar… La cocaína, parece que se ha alzado como la estrella de la noche madrileña. No en todos los ámbitos, y por supuesto que incluso en los sectores más consumidores hay insumisos a ella.

 

He preguntado a varios “Influencers” (qué poquito me gusta este término) y esto es lo que me han respondido:

 

Discjockey, camarero, relaciones públicas, dependiente, estilista, pintor y lo que haga falta que quiere mantener su anonimato, 32 años: “Para mí el uso de la cocaína está tan normalizado que lo puedo comparar con salir de cañas y la mayoría de las veces está asociado a ese hecho, igual que hago un uso responsable de las drogas legales lo hago de las ilegales, siempre en fin de semana, compartiendo gastos y en la compañía adecuada. Está bien para empezar la noche, no emborracharse o animar una sobremesa pero más allá de eso es vicio… Y yo tengo mucho, así que alguna vez se te puede ir de las manos y liarla parda, pero no es lo habitual. En mi opinión y por lo que veo, pienso que todo el mundo hace el mismo uso más o menos, no conozco ningún enganchao, desfasao o monstruo de la droga.

 

Marta Vargas-Machuca, guionista, 40 años: “Yo creo que en Madrid, en el círculo en el que me muevo, la cocaína se ha convertido en un hábito que acompaña a las noches de ocio, de la misma manera que lo hace el alcohol, los bailecitos pertinentes en el bar/disco de moda y/o favorito, y el consecuente after. ¿Es loco? ¿Es insano? supongo que depende de la frecuencia con la que se haga, y de si se tiene (más) vida aparte de la nocturna y cómo de sana o insana sea ésta, ¿no? Es que en otros círculos que no son los míos, no sé realmente lo que consume la gente, por eso solo hablo de lo que conozco…”.

 

Topacio Fresh, galerista, 40 años: “La gente se mete de todo, ¡y mientras más tarde se lo mete, más mierda se ponen! ¡Si hay afters que duran los tres días del fin de semana! (eso me han contado)”.

 

Organizadora de eventos que quiere mantener su anonimato, 27 años: “La cocaína es el pan nuestro de cada día. La gente se droga a tope en Madrid. Sin fin. Es algo muy cotidiano.

 

Federico Tonizzo, director de producción de programas de éxito en televisión, 38 años: “Madrid es cocaína everybody, everywhere and everyday, y como consumidor social que soy desde hace 20 años, me impresiona como la primera vez que llegué a esta ciudad.”

 

Matías, escritor, 28 años: “En Madrid la cocaína es el postre de muchos almuerzos y casi todas las cenas. De hecho hay quien la llama “postre seco”. Creo que en Madrid la farlopa forma parte del menú con despreocupación, infantilismo y un peligroso humor negro.”

 

Además de agradecer enormemente estos testimonios, valoro muchísimo la naturalidad con la que muestran la cercanía de la cocaína con el ocio nocturno. Es evidente que en ciertos sectores, es muy habitual su consumo.

 

Sin ningún afán maternalista, he de decir que sí que he notado el influjo de la cocaína en mis coetáneos, concretamente en sus capacidades intelectuales. Y no me refiero a casos dramáticos, de esos que se utilizan para asustar y para vender carroña desde los medios de comunicación. Hablo de varias generaciones, perfectamente insertadas en la sociedad, con cierto poder adquisitivo y de vidas dentro de los parámetros que entendemos por normalidad. Gente con intereses y aficiones, que, sin embargo, están algo “quedados” y, sobre todo, con desgana y falta de ilusión.

 

Me duele que sea algo crónico, habitual y tangible, porque tengo la impresión de que esa normalización del consumo, ha hecho que sean normales también las fatídicas consecuencias. Y si estoy a favor de la despenalización de las drogas, precisamente es porque en la compraventa de cocaína se da el epítome del capitalismo más salvaje. Las drogas, junto con el alcohol y los fármacos, es una de las formas más efectivas para el control social. Mantener una población activa (laboral y económicamente), consumista y sin horizontes es una forma perfecta de evitar rebeliones, y de perpetuar sistemas injustos y dictatoriales.

 

En Madrid, de lunes a jueves, un sector importante de la población está un poquito más desencantado cada vez. Más alelados, más egocéntricos, más perdidos. Y tengo la sensación de que es para alimentar a una bestia insaciable, eléctrica, alocada, que siempre quiere más, siempre necesita más. En Madrid, los fines de semana nunca hay suficiente.

 

No sé en qué punto el consumo de cocaína deja de ser un aderezo lúdico para convertirse en una anestesia social. No sé exactamente qué intereses hay de una parte y otra, y desconozco igualmente si todo esto que percibo es una paranoia mía, una doble o triple moral dañina, o un hecho aislado y carente de importancia.

 

Probablemente nos hemos drogado por encima de nuestras posibilidades, y ni siquiera somos capaces de verlo. Mientras tanto, Madrid, enérgica, fluye, vive, desata pasiones y encuentros; y nos la esnifamos llena de vida e ilusiones y estamos todos felizmente atacados. Y eso, la verdad, me encanta.

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Comentarios:

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@Bonmatweet says:

Es cierto que las veces que he salido por Madrid, lo que más he visto ha sido gente puesta de coca, pero en otras ciudades de muchísima marcha como Alicante, la normalización de esta y otras drogas es incluso mayor que en la capital, más que nada por la variedad, en contraposición a la hegemonía de la coca en Madrid. No creo que en Madrid haya más droga que en otros sitios de España. Incluso en otras zonas poco turísticas o de fiesta como Galicia, la cocaína que se mueve es brutal. No hay más que irse a Vigo o a La Coruña para ver lo que hay.

Mrs P says:

Llevo cuatro años en Madrid, y no vine de un pueblo, sino de una ciudad mediana-grande en la zona centro-norte de España. He viajado, he estudiado y he salido, un montón. No soy Paco Martínez Soria. Y juro que sigo impresionada por la cantidad de droga que se consume aquí. El tipo de gente con la que me muevo en Madrid y con la que me movía en mi ciudad es más o menos el mismo, gente espabilada (para nada freaks ni pringadetes…) en su mayoría mismo sector profesional y nivel social y de estudios, y ni punto de comparación.

Es raro conocer en Madrid a gente que no se meta, y de verdad que me alegro de haber venido con 25 años y no con 18 a vivir aquí, porque, realmente, creo que hubiese asumido como propia esta “normalización” de la coca (sobre todo) en mi entorno para meterme de cabeza. Y no lo he hecho. Y todo bien, ¿eh? me lo paso de lujote.

Catador de veneno says:

Buen artículo con algunas reflexiones interesantes, aunque abusa de citas que considero irresponsables y frívolas.
A Mrs P: ¿Qué son “freaks” y “pringadetes” en tu cabeza? Con tantos prejuicios y superficialidad, nunca debiste salir de Valladolid…

pepa says:

Ya era hora de que alguien no sospechoso de mojigatería escribiera un artículo así diciendo estas cosas.

Chani says:

Súper-héroes salidos de la noche Madrileña:
http://youtu.be/V5DPOND-74A

alejo alberdi says:

Yo prefiero drogas (o combinaciones de drogas) más hedónicas, de administración única, efectos duraderos y coste y pureza razonables, que la coca exige mucho trajín y parafernalia, los efectos duran poco y está más cortada que nunca (y a los últimos informes de Energy Control me remito)

TRC says:

Creo que el párrafo undécimo es lo más inteligente que has escrito en tu vida. Sobre que en madrid haya cocaína everyday… Hubiera estado mejor que lo relacionaras con el tráfico de armas.

Kore says:

mucha droga en Madrid? No sabeis lo que es Valencia.

contaminacción says:

Los gobiernos se han encargado de soltar droga en las calles sin información ninguna (ya desde hace años) y mientras tanto, la juventud se droga y el estado se fortalece. La droga no es mala, lo malo es el abuso y el mal uso.

alejo alberdi says:

A menudo se equipara la prevalencia del uso de alcohol con la de otras drogas, algo incomprensible. De la penúltima encuesta escolar del PNSD (2011), en adolescentes de 14 a 18 años. Por cada consumidor actual -últimos treinta días- de

Cannabis: 3 de alcohol
Cocaína: 42 de alcohol
Éxtasis: 63 de alcohol
Alucinógenos: 63 de alcohol
Anfetaminas: 70 de alcohol
Heroína: 126 de alcohol

Snob Irresponsable says:

Gallego de nacimiento. Madrileño de adopción. Me lo paso teta esnifando. Algún nevadito también.

Sandy says:

Eso sucede cuando un país o ciudad está de luto. Si les vino la crisis entonces también les viene la coca. La gente empieza a consumirla por desesperación, falta de fe, angustia, no future.
Cuiden a los niños y adolescentes para que no la consuman. Eso si sería fatídico.

Saul says:

Esto es así desde finales de los 80, cuando se paso de la heroína a la cocaína. Soy madrileño y tengo mi edad, no viene de unos años para acá, esta implícito en el aire canalla de la ciudad 😉
Si Madrid no acaba contigo, enhorabuena has pasado al siguiente nivel.

ADrian valladolid says:

Catador de venenos has dado en puto Clavo con Mrs P… Los prejuicios estan a la orden del dia… sinceramente cuando lo leia estaba pensando lo mismo…. esta tia es de Valladolid ajajjaaja No creo que la mayoria sean asi, por supuesto que no…. pero…. es un pero pequeño…

Anna says:

Me encantó tu artículo, es muy cierto lo que dices, y pienso lo mismo que tus entrevistados… es algo que me sigue sorprendiendo mucho desde que vivo en esa cuidad tan frenética, tan marchosa, tan traviesa y que amo de una forma tan incondicional que casi me conmuevo al leer tus palabras. Madrid.

Jimbo says:

Una desgracia la verdad. Yo he tardado mucho en darme cuenta de lo crápula que se ha convertido la noche con la coca. La gente está atacada si, pero un atacado paranoico y vacio. Un “cheap thrill” es lo que es la zarpa… Y la gente deja de disfrutar si no la hay… Lo cual, por definición significa que es viciosa, aunque uno mismo se crea que no es vicioso.

Leftover says:

Lo de Madrid es muy sencillo, pero creo que hace falta venir de fuera para verlo con claridad. Yo en concreto provengo del norte, donde también se consume con alegría pero donde efectivamente hay otras opciones.

Madrid es un páramo. Un lugar que no da descanso a la vista ni al resto del los sentidos y cuyo único respiro habitual es la confraternización -nocturna o no- pero siempre etílica -al principio-, y cocainómana con el tiempo.

Porque Madrid no tiene Mar, ni un Monte como Dios manda. Aquí no se puede ir a la playa a airearse, ni a hacerse una ruta bonita y no masificada, ni visitar una aldea tranquila y solitaria. Madrid es una ciudad fea -probablemente la capital más fea de Europa-, inhóspita, con un clima infernal que no permite que crezca nada. UNa ciudad maleducada, inhóspita, orgusolla de su idiocia. Eso es Madrid.

Y para eviatar la evidencia nada mejor que pillar un pollo.

@netbettybetty says:

yo cada vez veo más gente que esnifa para trabajar y están desencantados con sus vidas…
está muy bien que se sepa todo esto, pero ¿hay solución?
mejor así, tendremos más dinero en las pensiones para repartir porque esta juventud no durará mucho al ritmo que van

Patillitas says:

Menuda colección de modernuzos yonkis que estáis hechos….madre mía. Madrileño de nacimiento y no he probado esta mierda nunca, ni creo que lo haga, y lo mejor de todo es que en mis círculos de amistades varios…. NADIE LO HACE!!!! Parece que a la mayoría el venir de fuera os supera y tenéis que compensar con esta mierda.
Menos mal que la selección natural existe 😀

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