Obreras del cómic

Hablamos sobre cómics, feminismo y algunos otros temas con cinco de las autoras que participan en la antología “Enjambre”. Por: María Arranz.


31 marzo 2014

 

El pasado 21 de marzo salía a la venta “Enjambre”, una antología de historietas y relatos cortos firmados por una selección de autoras del cómic y la ilustración, editado por Norma Editorial y coordinado por Susanna Martín. Estas obreras del cómic se han unido para crear un proyecto editorial de lo más interesante con un importante componente reivindicativo: el de entender el cómic como un espacio de resistencia.

 

El próximo jueves 3 de abril lo estarán presentando en Madrid, así que hemos aprovechado la ocasión para entrevistar a cinco de las autoras participantes en “Enjambre” que residen en la capital. Las abejas obreras que responden a nuestras preguntas son María Castrejón, Miriam Muñoz, Carla Berrocal, Ana Galvañ y Elisa McCausland.

 

¿Cómo surgió la idea de crear “Enjambre” y por qué es una antología en la que sólo participan mujeres?

María Castrejón: No sé cómo surgió exactamente, ya que fue una idea de Álex Fernández, editor de Norma, y solo él sabe por qué decidió embarcarse en este proyecto. Supongo que pretendía llenar un vacío o hacer un muestrario de autoras (un mal día lo tiene cualquiera…). Susanna Martín y yo habíamos quedado con él en una terraza muy agradable de El Raval para hablar de nuestro proyecto conjunto, la novela gráfica Annemarie, que saldrá al mercado a finales de 2014, y nos soltó esta bomba. Su idea era que el proyecto fuera coordinado sólo por autoras. Yo acompañé a Susanna durante unos breves instantes, pero no hay nadie mejor que ella para coordinar esta antología, como ha quedado demostrado.

 

¿Qué criterio se siguió para seleccionar a las autoras participantes?

María Castrejón: El criterio fue el de Susanna Martín y, aunque no a todas las que se les propuso aceptaron, creo que finalmente ha quedado un álbum muy interesante por su diversidad tanto temática como gráfica. Conociendo a Susanna, puedo afirmar que su criterio fue la calidad y la diversidad, a pesar del miedo que existe por parte de muchas autoras a colaborar en una antología “de mujeres”. Creo que este es un tema muy interesante sobre el que aún queda mucho por hablar.

 

Miriam Muñoz: Susanna buscó entre las autoras que le gustaban y después algunas de estas autoras le recomendaron a otras que ella desconocía. Fue muy decisiva una reunión espontánea de algunas autoras en el Salón del Cómic de Barcelona en 2013 a raíz de la formación de la AAC (Asociación de Autoras de Cómic). En ese encuentro surgió el nombre “Enjambre” y la necesidad de agruparnos para hacernos oír, y entonces fue cuando esas autoras se sumaron al proyecto.

 

¿Por qué elegisteis este nombre que evoca el mundo de las abejas?

Miriam Muñoz: En esa misma reunión de Barcelona estuvimos dándole vueltas al nombre. Nos pareció que teníamos similitudes con las abejas obreras, trabajando incansables y agrupándonos para esta antología. Fue un momento de empoderamiento, en el que decidimos reivindicar nuestro hueco en el mundo del cómic.

 

¿De qué hablan las historias de “Enjambre”? ¿Hay un hilo conductor o teníais libertad total a la hora de crearlas?

Miriam Muñoz: Ha habido total libertad creativa, lo cual resulta muy coherente con el proyecto. Mi historia trata sobre el hastío vital del presente (que se suele notar en especial los domingos), y sobre como todo tiempo pasado fue mejor.

 

Carla Berrocal: Yo creo que “Enjambre” habla de cómo nos sentimos como creadoras. No hay un hilo conductor, son historias autoconclusivas en las que cada autora habla un poco sobre sus vivencias o el modo en que entiende el cómic. Mi historia es totalmente autobiográfica y en ella hablo un poco de las sensaciones que tengo cuando me enfrento a este mundo: sobre la “novela gráfica”, las charlas “sobre la mujer en el cómic”… Todas esas cosas que a veces me irritan o que le dan ese punto snob a este arte popular. Todo desde un prisma crítico pero con humor.

 

Ana Galvañ: Mi historia partió de una idea que ya tenía rondando por la cabeza, así que cuando Susanna me invitó a colaborar, se me ocurrió darle forma. No hubo directrices concretas, aparte de un límite de páginas, libertad total. Algo que yo agradezco mucho a la hora de colaborar en álbumes colectivos, ya que puedo dar salida a historias más personales.

 

Elisa McCausland: Hemos llegado tarde a un sistema, el de la producción de símbolos en el que, como afirmaba la crítica literaria Francesca Serra en su libro “Las buenas chicas no leen novelas”, precisamente por el hecho de haber llegado cuando ya estaba diseñado, tenemos las de perder si seguimos los cauces marcados. Es por eso que la autoría múltiple puede funcionar aquí como herramienta de denuncia, de resistencia y también como espacio de visibilización y encuentro de una serie de individualidades, de voces que, juntas, son más fuertes que por separado.

 

Ana Galvañ

 

¿Qué relación tenéis las autoras de este cómic con el feminismo? ¿Os reconocéis en este término?

María Castrejón: No puedo a hablar por el resto, pero mi relación con el feminismo es muy estrecha pues llevo trabajando muchos años sobre género en todo tipo de expresiones artísticas y textualidades. Tanto en mi trayectoria de autora como de investigadora, el tema del feminismo siempre ha estado ahí para bien y para mal. Para romperlo, reconstruirlo, repensarlo, resignificarlo… Es decir, desde los espacios de la resistencia, no desde los espacios que cierran los conceptos y los destruyen o descalifican. Me interesa el feminismo del margen, esa parte que siempre consigue escapar.

 

Miriam Muñoz: Yo por mi parte me considero feminista, me reconozco en ese término sin duda alguna. Y procuro denominarme así en público y darle visibilidad al término cada vez que puedo. En mi tiempo libre hago el fanzine/revista Una Buena Barba, que trata sobre el feminismo y lo queer en la cultura pop.

 

Carla Berrocal: Me considero feminista, sí. Lo que ocurre es que el término esta denostado, mal visto. En una reunión social dices que eres feminista y te imaginan con pelos en los sobacos, odiando a los hombres y un cinturón de genitales mutilados agarrados a la cintura. Realmente la gente ve mal el feminismo. Yo simplemente me considero una abanderada del sentido común. En cuanto a mi relación con el feminismo, creo que soy una principiante con inquietudes y me apetece plasmar algunas de ellas en mis cómics.

 

Ana Galvañ: Siempre he odiado la categorización por géneros porque hay una presión social para que todos encajemos en unos estereotipos que nos impiden ser libres y hacer lo que nos gusta. Me considero feminista porque lucho para romper esas barreras. Creo que es importante informarse y leer sobre el tema para que, de una vez por todas, tanto mujeres como hombres, abramos los ojos a la realidad. Vivimos en una sociedad patriarcal aunque no lo queramos ver, es algo que está ahí y es 100% real. Y siento que hay mucha presión para que esto no cambie. Una de las fórmulas es denostar el término “feminismo” tergiversando su significado y dando una imagen deformada de las feministas como locas, histéricas o anti-hombres y no como personas que quieren una sociedad igualitaria con los mismos derechos para todos. No entiendo el exagerado rechazo a algo tan inofensivo como eso.

 

Elisa McCausland: No deja de ser interesante cómo una filosofía amenazada por la institucionalización y por una sociedad inherentemente patriarcal ha cobrado fuerza en nuestro país al calor de los últimos movimientos sociales. Ser consciente del sistema, de ti misma, te obliga a replanteártelo todo, constantemente. Es imposible no ser feminista en este contexto.

 

Paulapé

 

Como algunas habéis mencionado, “feminista” es un término con el que hasta no hace mucho tiempo a muchas mujeres les costaba identificarse, pero que últimamente se está generalizando bastante en algunos medios y también en las conversaciones del día a día, ¿a qué creéis que se debe?

María Castrejón: Es algo que no me extraña en absoluto. El feminismo ha pasado por muchos momentos y se ha intoxicado mucho, y es cierto que a veces encierra, cuando “el feminismo” o la búsqueda de un sistema igualitario es un tema que nos afecta a todxs. Si últimamente los medios lo están recuperando entiendo que tenga algo que ver con la regresión que la crisis ha supuesto para las mujeres, lo que se llama la “feminización de la pobreza”. Queda mucho que hacer desde este término o desde cualquier otro que nos haga comprender por qué las mujeres no tienen las mismas oportunidades que los hombres en muchos aspectos o por qué son siempre las mujeres las que llevan el Actimel bajo la lluvia al colegio de los niños para que no les bajen las defensas, cuando son otras defensas de las que tenemos que ocuparnos. El problema es que hay quien piensa que la desigualdad se ha superado. Ese es el peligro, pero también creo que todavía estamos en un proceso de resignificación de este término pues no se usa desde la misma perspectiva que lo hacía Victoria Kent (ya podemos votar, abrir una cuenta el banco o divorciarnos), pero las microdesdigualdades son, si cabe, más peligrosas porque no se ven.

 

Miriam Muñoz: Todavía es una palabra tabú, sobre todo saliendo de ciertos círculos. Pero hay que reivindicarla. Creo que la presencia feminista en internet es muy fuerte y eso ha ayudado a que se empiece a normalizar el término y el concepto.

 

Carla Berrocal: Creo que se está popularizando, cada vez la gente accede a más información gracias a internet y se cuestiona las cosas. Yo creo que los tiros pueden ir por ahí.

 

Ana Galvañ: Estamos viviendo una revolución feminista a todos los niveles porque hay más información y concienciación y porque estamos viviendo un retroceso social que aumenta la desigualdad y deteriora seriamente los derechos de las mujeres conseguidos tan lentamente y con tanto esfuerzo.

 

Elisa McCausland: Se debe a que, como toda amenaza para el sistema, el propio sistema trata de fagocitarlo y desactivarlo. Y me refiero a la lógica de consumo que convierte el feminismo en una etiqueta, en una marca. Pero confío en un despertar duradero, no creo que esto sea tan solo un virus pasajero. El feminismo tiene mucho que ver con ser consciente de las estructuras, y éstas no pueden estar más en crisis.

 

Centrándonos en el cómic, ¿cómo veis el panorama actualmente en cuanto a la presencia de autoras en este medio?

María Castrejón: Como en todos los medios externos, genealógicamente propios de los hombres, las mujeres están todavía buscando su espacio. Sólo espero que no se haga a codazos y desde el odio al otro, pues eso es lo que nos hace que nos coloquemos en el lugar de la víctima, de la que necesita ayuda. Todos los espacios están cambiando, también el cómic, y soy optimista porque creo que poco a poco, si hay talento, puede abrirse camino independientemente de quién esté detrás de él. Este nuevo sistema en crisis (repito, soy optimista) tiene de bueno que ha roto muchas estructuras y ha creado otras nuevas, muchas desde las que puede ejercerse la resistencia. Una es, por supuesto, el cómic, como queda claro en “Enjambre”. El cómic está saliendo de su espacio marginal, con el peligro que esto entraña, pero espero que no olvidemos su poder resistente.

 

Miriam Muñoz: Hay muchísimas autoras, pero la visibilidad no es la misma que la de los hombres, como en cualquier otro ámbito. Pocas nominaciones en los premios, poca repercusión en prensa… Es la misma historia de siempre.

 

Carla Berrocal: Bueno cada vez hay más autoras, el “boom” del manga en los años 90 hizo muchísimo por captar lectoras y autoras y cada vez hay mayor número de chicas aficionadas al cómic. En el manga es mayor la presencia de mujeres que en el cómic americano o el europeo, quizás se deba también a los personajes femeninos, a cómo son tratados en cada estilo. En el cómic manga hay muchas protagonistas féminas, fuertes, algunas poderosas, tienen bastantes cosas machistas aún, pero en general cuidan a la lectora mujer. En el cómic de superhéroes los personajes femeninos son más escasos y peor tratados. Lo que quiero decir es que el manga ayudó a ser inclusivo y ahora hay una gran generación de mujeres interesadas en las viñetas.

 

Ana Galvañ: En un medio tradicionalmente masculino, la notoriedad de las autoras es más difícil en cuanto a que los medios de comunicación, editoriales y festivales son dirigidos mayoritariamente por hombres y las historias dirigidas a un público principalmente masculino. Es complicado, porque es algo inconsciente y velado. No se trata de una forma de discriminación clara y directa, sino que se hace por inercia debido a nuestra herencia cultural machista. Un hombre escribiendo o dibujando cómics se percibe como algo normal, una mujer es una excepción, una rareza. Sería ideal una normalización en este sentido, que se viera el trabajo de la autora de cómic como algo normal, sin darle ningún valor añadido ni hablar de una sensibilidad especial. Nadie dice: “te hemos llamado para este proyecto por tu sensibilidad masculina”, “o por tu sensibilidad de negro”, “o por tu sensibilidad de gordo”. En fin…

 

Elisa McCausland: Hay más lectoras de cómic y más autoras de cómic. Es un tema generacional, también de modelos. De querer ver que esos modelos existen, que hay autoras con cosas que decir porque también se molestan en mirar desde otras perspectivas. Es por esto, al menos para mí, que lo interesante aquí no es tanto el género en sí como el grado de consciencia en relación con tus servidumbres, también las de género. Y, lo más importante, qué haces con ello a la hora de concretarlo en un cómic, por ejemplo.

 

Miriam Muñoz

 

¿Qué cambios diríais que ha habido en este ámbito desde que empezasteis hasta el día de hoy?

María Castrejón: Llevo poco en el mundo el cómic. Sólo puedo decir que me siento afortunada de formar parte de él y que en comparación con otros géneros con los que he trabajado este es, sin duda, el que mayor alcance y difusión tiene.

 

Miriam Muñoz: Yo personalmente como autora llevo poco tiempo, pero por ejemplo, la creación de la AAC ha sido un gran paso. Nos estamos juntando y nos estamos organizando, como abejas.

 

Carla Berrocal: ¡Uf! Yo creo que muchísimos… Cuando yo empecé a publicar, en el año 2004, éramos muy poquitas, ahora hay una generación brutal en cuanto a calidad y cantidad. Yo diría que ha habido una explosión cultural de autoras.

 

Ana Galvañ: Hay muchas más autoras, o al menos son más visibles ahora. También existe una conciencia de unirnos y apoyarnos entre nosotras, en contra de la idea de que las mujeres compiten y se pisan para brillar ellas solas en un mundo de hombres.

 

Hace unos meses surgió la Asociación de Autoras de Cómic, ¿formáis parte de ella? ¿Está funcionando bien la iniciativa?

Carla Berrocal: Soy una de las promotoras de la AAC y por supuesto que formo parte de ella. Estamos luchando para que funcione. Es un trabajo duro que exige mucha dedicación y esperamos que empiece a funcionar bien con el tiempo. De momento yo no me quejo: hemos dado el premio a Nuria Pompeia, organizado charlas, coordinado la plataforma Wombastic… Estamos muy muy contentas.

 

Ana Galvañ: Sí. Están en marcha varios proyectos que van a dar sus frutos en breve. Para empezar, desde la Asociación se está reivindicando el trabajo de autoras injustamente olvidadas, con cómics de una calidad incuestionable, por encima de cualquier asociación de género.

 

Elisa McCausland: Sí, soy promotora de la AAC junto a Carla Berrocal, Marika Vila y Ana Miralles. Nos constituiremos formalmente como asociación este próximo mayo, en el Salón de Cómic de Barcelona. Centramos nuestra actividad en la recuperación de autoras olvidadas, así como en la visibilización del trabajo de autoras de cómic contemporáneas.

 

Además de la presencia de autoras en el cómic, otro punto bastante polémico es la representación que se hace de las mujeres en muchos de ellos, ¿cómo veis este asunto en la actualidad? ¿Siguen existiendo los tópicos de siempre o hay cambios significativos?

María Castrejón: Creo que está cambiando. Me fascina la narración cotidiana de Delisle y sus problemas con la conciliación entre trabajo y cuidado de lxs niñxs. También creo que Aude Picault muestra una evolución desde los tópicos femeninos de sus primeras obras hasta otras posteriores, Travesía o Charanga, en las que busca su libertad individual. Hay novelas gráficas ENORMES escritas por mujeres, como Fun Home o Persépolis. Y ya desde Ghost world, de Daniel Clowes, vemos que las mujeres en el cómic son personajes outsiders y, por lo tanto, espacios de resistencia al mainstream. El cómic siempre ha sido uno de los grandes espacios de resistencia.

 

Carla Berrocal: Sigue habiendo muchos tópicos, todavía queda mucho trabajo. Aunque es lógico, teniendo en cuenta que la presencia femenina dentro del cómic esta aún muy lejos de ser equitativa. Además, la cultura es también un reflejo de la sociedad y la sociedad aún sigue teniendo comportamientos muy machistas. Muchas autoras están saliendo a la palestra y criticando un poco estas representaciones artificiales (o como leí el otro día “hombres con tetas”) de las mujeres, pero el camino el largo y vamos despacio.

 

Ana Galvañ: Las dos cosas. Siguen existiendo los tópicos de siempre y también hay cambios significativos. Ahora hay más mujeres protagonistas y heroínas, pero de forma paralela se siguen contando historias con los estereotipos de siempre, en las que los personajes masculinos son fuertes y valientes y las mujeres son débiles y/o están hipersexualizadas.

 

Elisa McCausland: El tema de la representación es complejo, pues se trata tanto de un síntoma como de una herramienta, por lo que responder a ello no es precisamente sencillo. Esta cuestión no se reduce a la representación de las mujeres, sino más bien a la representación de las relaciones de poder. Aquí es donde la estrategias se sofistican para que aparentemente pueda pasar por políticamente correcta una representación que, en esencia, no ha cambiado. De ahí mi obsesión con entender la esencia, el mito, y darle la vuelta. Sólo cuando somos conscientes de a qué intereses responden las estructuras, podremos aspirar a cambiarlas.

 

Por último, ¿nos podéis contar algo sobre la presentación que tendrá lugar en Madrid el próximo día 3?

María Castrejón: Pues creo, y espero, que sea ante todo un espacio para el debate y para presentar las distintas historias y autoras. Será un espacio de resistencia y de pluralidad.

 

Miriam Muñoz: Estaremos las abejas residentes en Madrid y también vendrá Susanna desde Barcelona. Será en el Café Molar a las 19:30h y, además, al día siguiente estaremos firmando en la librería Generación X a las 19h.

 

Carla Berrocal: Sí, claro, te puedo contar que iré a la peluquería y no sé si me pondré pajarita.

 

Ana Galvañ: Puede ser interesante el testimonio de autoras que, desde una posición común pero con experiencias distintas, ofrecerán una visión particular del medio.

 

Elisa McCausland: Seremos un Enjambre armado, preparado para la batalla dialéctica.

 

 

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