País de Pandereta

Como cada navidad, esa conocida marca de fiambres vuelve a liarla, o a petarlo, si es que hacerse viral a costa de que se caguen en tus publicistas se puede considerar un éxito.
Por Filósofa Frívola


19 diciembre 2013

 

 

De la publicidad poco espero ya. Pero no hay que perder la costumbre, hay que estar alerta. Aunque creamos que lo tenemos siempre presente, conviene recordar con cierta periodicidad que la publicidad no es sino otra herramienta de la clase dominante, un reflejo de su hegemonía. Esta conocida marca de fiambres, cuyos anuncios tienen la virtud de unir al invertebrado Pueblo Español, aunque sea para el momento escarnio y odio fuerte contra su campaña, no sólo pretende convencernos de que compremos su pavo en finas lonchas. O igual sí, que al final lo que cuenta es la pela, pero ya que se pone, aprovecha y te mete la pildorita. Una vez más, la marca sirve de vehículo para recordarnos qué se espera de nosotros los españolitos esclavos: nos quieren acostumbrar a ser un país de siervos sonrientes que aguantan la que cae porque, al fin y al cabo, en esos otros países en los que dicen que hay mayor calidad de vida, no hay aceitunas ni buen rollo, ni salero, ni arte. Nos quieren conformistas, ¿qué más pides, si has tenido la suerte de nacer entre flores, fandanguillos y alegría? Nos meten en la cabeza la idea de que es mejor un chiste de Lepe a tiempo que ser el dueño de tu propio destino. Estos anuncios, amigas, no venden salchichón. Esta campaña te la está metiendo doblada a saco con la ideología.

 

Sin embargo, me parece peligroso y chungo caer en la provocación de este tipo de mensajes y acabar concluyendo que “País de pandereta”. En mi pasado de clase media elitista cegada por sus privilegios y su futuro tan brillante que tenía que usar gafas de sol, utilicé mucho esa expresión, que ahora, por el contrario, me da cosica, ya que refuerza e insiste en el tópico de que no tenemos solución, de que realmente somos asín, picaruelos y simpaticones, excelentes trabajadores del sector servicios, siempre dispuestos a trabajar de sol a sol si los domingos caen esas pachanguitas con los colegas como recompensa. Como el imaginario cultural impuesto por la clase dominante quiere que seamos para, de ese modo y prácticamente sin represión palpable, poder seguir a los mandos del aparato. No caigamos en la trampa de “Qué país”, aunque sea jodido, con lo a huevo que nos lo ponen. El problema no es el país, en otros países también dicen “qué país”, lo juro, lo he oído. El problema es el sistema que nos adoctrina para acabar creyendo que el solecito y el cachondeo nos vuelven gilipollas e incapaces de hacer grandes cosas de la humanidad.

 

Le tengo cariño a la tierra en que nací, no lo puedo evitar. Por algún tipo de sachermasochada me gusta este lugar inhóspito que es el Estado Español. Si sigo aquí, si no cojo la maleta y me voy, y mira que estoy tentada veces, es por algo. Debo de ser rara, pero me gustan sus gentes combativas, los que paran desahucios, los que liberan espacios, las que se manifiestan siempre que toca, las que no se conforman, las que denuncian la trampa. Los que siguen erre que erre a pesar de no ver luz al final del túnel. Me gustan los que denuncian la caridad y ejercen la solidaridad. Me gustan las vecinas que tejen redes. Me gusta que no nos rindamos. Tenemos que seguir luchando para no convertirnos en el lugar espeluznante y mítico del que habla esa conocida marca de fiambres.

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Comentarios:

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Juan says:

Seguro que tambien te gustarían un buen montón de publicitarixs que utilizan la publicidad contra el sistema.

paloma99kx says:

Si es que no aprendemos ni a palos.
Así cómo vamos a evolucionar, una vez tras otra volvemos al punto de partida, qué sinvivir.
Suscribo todo lo que dices.
Gracias,

Andrew malafuente says:

El último párrafo del artículo me resulta igual de demagogo que el mensaje del anuncio, enfocado hacia otro lado, pero igualito, igualito. Cierre edulcorado y bonito, pero igual de vacío. Me quedo con el salchichón.

Goldstein says:

¿Es cierto que si decís “España” mutáis en algo terrible, como un redactor de La Razón?

Antonio says:

Con tu permiso de copyright me voy a imprimir el último párrafo y hacerme un escapulario. No descarto que lleve tu imagen por el otro lado.
Lo repetiré como un mantra según suenen las 12 campanadas. Quizás así no me suenen tanto a campanas de entierro.

GuidoFederici says:

Dices que te gusta este “lugar” que es el Estado Español…qué te gustan los Nuevos Ministerios, el Registro Civil, el Tribunal Supremo? El Estado es otra cosa, bonita, y todo viene por el complejo de asociar España a lo nacional-católico, a toros y a Manolo Escobar. España también es la que perdió la guerra, la Institución Libre de Enseñanza, María Zambrano, Antonio Machado, Luis Cernuda y tantas otras…hala, un saludo!

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