Comunicar cultura en la época de la inmediatez

Responsable de contenidos digitales en la Fundación Mapfre, Paula Susaeta concibe el mundo de la cultura y la comunicación desde una personal visión que combina el off y online,las redes sociales, escritura, vídeo, fotografía o música, entre otras. Por Nicola Mariani.


17 octubre 2018

Paula Susaeta es gestora cultural, artista, escritora y madre. Abogada, experta en propiedad intelectual, desde hace más de diez años trabaja en la Fundación Mapfre de Madrid, de la que es (desde 2016) Responsable de contenidos digitales. Su relación con la escritura es larga y profunda. Además de ser creadora y gestora de contenidos online, ha escrito mucho, como redactora, sobre música, mercado del arte, fotografía, arte contemporáneo etc. Entre otras cosas, es coautora de “El negocio de la música”, una obra en dos volúmenes dedicada al estudio del entorno profesional y legal del sector musical. También tiene una importante experiencia de escritura creativa. Entre otros proyectos, hace unos años formó parte del colectivo artístico “Paupac azul”, que unía poesía, videoarte y performance y del que era autora de los textos y performer. Acaba de escribir “Detalles sucios”, una obra todavía inédita que une poesía, música y collage y de la que tenemos el privilegio de publicar en primicia un pequeño extracto.

 

En la entrevista que se puede leer a continuación, hablamos con Paula de cómo ha cambiado (si es que ha cambiado), en el siglo XXI, la manera de comunicar las emociones y contar las historias respecto a la era pre-Internet. También abordamos la relación cada vez más estrecha que existe, hoy en día, entre el mundo online y el mundo offline en la comunicación de las instituciones culturales, y reflexionamos sobre si existe algún formato o modelo comunicativo que resulte ser más efectivo dentro del sector del arte. A este propósito, entre otras cosas, hablamos de comunidad, redes sociales, influencers, desvirtualización, “embajadores flotantes” y lo que en el marketing actual se define como el “sujeto omnicanal”.

 

Por último, Paula apunta una reflexión personal sobre la situación actual de la mujer dentro del sistema cultural español y sobre su manera de conciliar la maternidad con su rol profesional, especialmente en el ámbito de la creación artística: un tema que Paula no duda en definir como “difícil y hermoso” al mismo tiempo…

 

“Copper may be gold, and so stories are told… “Barcelona, julio 2018. Foto: Paula Susaeta.

 

Tanto en tu actividad profesional como en tu labor artística y literaria, sueles hacer hincapié en la importancia de vivir las experiencias y compartirlas con los demás a través de la narración. ¿Crees que en el siglo XXI ha cambiado la manera de comunicar las emociones y contar las historias tras el advenimiento de Internet y las tecnologías digitales?

 

La manera de comunicar y de contar historias siempre está cambiando, continuamente. Las historias se repiten en su esencia, las historias tienen que ver con las pasiones humanas, las emociones o la falta de emoción. No obstante, creo que la tecnología ha venido a crear nuevas formas de emoción, caracterizadas en muchos sentidos por la inmediatez, la velocidad y la exposición pública que hacemos de lo que sentimos, o de lo que queremos inventar que sentimos. La posibilidad de Cyrano de Bergerac a lo bestia. La realidad de acceder a pensamientos como éste “Fake it til you become it” y creer en ello.

 
Fake it til you become it

 

Porque creo que la diferencia está en acceder, compartir, obtener. La hiperconexión, un mundo de palabras, discursos y gestos, el desorden y la acumulación de voces, quizás un nuevo tipo de ruido vital, y definitivamente nuevos lenguajes que nos recuerdan los más antiguos (de los emoticonos a los jeroglíficos y las pinturas de las cavernas por ejemplo).

 

Cada época tiene sus formas de contar, lo que caracteriza ésta creo que es la multitud de formas de hacerlo. Narrar es crear una voz y ordenar el mundo, un fragmento de mundo si no todo. Esa voz cuenta e intenta entender el mundo, entenderse a sí. Eso ha pasado y va a pasar siempre.

 

Un elemento típico de la época actual es sin duda la complementariedad entre lo off-line y lo on-line, lo material y lo virtual. ¿Cuán es importante, en tu opinión, el saber integrar estas dos dimensiones en la programación artística y en la estrategia de comunicación de una institución cultural?

 

Esencial. Lo digital y lo físico deben estar unidos, porque las personas no estamos fracturadas. Todo está comunicado, todo se mezcla, las fronteras artificiales no pueden domesticar la realidad, y la realidad es una y tridimensional. Son planos que deben complementarse y enriquecerse, y llevar a nuestra comunidad de un ámbito a otro de manera natural. En marketing ya hablan de un “sujeto omnicanal” que implica todas las diferentes “vidas” que ese sujeto puede tener. En el mundo de la cultura las galerías lo han entendido estupendamente, y creo que las instituciones también están en ello. Las personas siguen queriendo verse, mirarse, tocar. Me encanta encontrar en Instagram posts sobre personas que se desvirtualizan. Es lo mismo. Hay un nuevo plano de relación, tan intenso como el físico, que además se salta las fronteras del mundo tradicional. Y que además es muy poderoso. Unamos ambos, y tendremos un TODO.

 

Hoy en día cada vez más instituciones culturales apuestan por una relación personalizada con bloggers, prescriptores de opinión e “influencers” dentro de su estrategia de comunicación. ¿Qué opinas al respecto?

 

Clave. Para mí es una manifestación esencial de la integración del on-line y off-line en una institución cultural. Son personas que están a ambos lados del espectro y con un poder específico importante, son un medio de comunicación y recomendación autónomo, son embajadores flotantes. Pero son personas. No debemos olvidar que además estamos hablando de personas, ante todo y siempre y de esa manera no nos equivocaremos. Ni con ellos ni con la comunidad.

 

¿Según tu experiencia, hay algún formato o modelo especialmente efectivo para comunicar dentro del sector del arte?

 

Te devuelvo la pregunta. ¿Qué es lo que queremos contar en el sector del arte? Dependiendo de lo que queramos contar, y a quién se lo queramos contar habrá que usar un formato distinto. Una cosa que me encanta es que se trata de un sector en el que conviven las cartas clásicas, incluso a mano o con anotaciones a mano (y esto implica un significado), con lo más digital y efímero. Si hablamos de redes sociales y de comunidad, todos sabemos que lo más efectivo es el tiempo del vídeo, de la obra audiovisual (para comunicar). Los tiempos y los avances tecnológicos van modificando lo que queremos contar y cómo contarlo. La gran diferencia es que antes los grandes avances tecnológicos se sucedían cada 100 años, y ahora suceden cada 20, cada 10. Otra vez la velocidad, la inmediatez… esto viene a cambiar las cosas.

 

Hace unos años fuiste parte esencial del colectivo videoartístico Paupac azul, del que escribías y recitabas los textos. ¿Qué fue exactamente Paupac azul y cómo valoras aquella experiencia creativa?

 

Paupac azul fue un maravilloso incendio a cuatro manos. Coincidió además con redes como Twitter en ebullición. Era un colectivo artístico que buscaba un lenguaje para contar más que historias, cosas que nos parecían indispensables: la muerte, la confianza, el agotamiento, la crisis… Necesitábamos llevarnos la abstracción y la emoción a la palabra y la imagen, al ritmo… no escribiría como escribo ahora si no hubiera contado como contaba allí. Fue un viaje iniciático, hoy pienso que imprescindible: despojado, volátil, esencial.

 
Un salto de fe

 

Recientemente has estado trabajando en un proyecto creativo personal que combina poesía y collage. ¿Puedes contarnos algo de este nuevo proyecto?

 

He vuelto a la escritura y al collage, terrenos propios y únicos. Comencé escribiendo “Detalles sucios”, y luego me di cuenta de que veía imágenes junto a las palabras. Comencé a pensar en de qué materiales debían ser esas imágenes, y volví a encontrarme, como hace años, con fragmentos de letras, retazos de hilos, pegamento… estoy en ello. La escritura es fragmentada, prosa poética. Lleva un playlist [se puede escuchar en Spotify] porque la música lo es todo en esta historia, el eje de la misma. Estoy contenta, comenzando a moverlo a ver quien lo quiere sacar… “Detalles sucios” plasma una manera de contar historias que ahora me encaja a la perfección.

 
 

Breve selección de poemas extraídos de la obra inédita “Detalles sucios” de Paula Susaeta. Selección a cargo de Nicola Mariani, octubre de 2018.

 

8. 
Si el recato debiera imperar no debería escribir.
No escribo para salvarme.
No escribo para enseñar nada.
Escribo, creo, para relatar el espanto de los seres humanos y sus consecuencias cuando no hay fin porque no hay muertos. 
Todos seguimos vivos, y algunos, vivimos. 

 

Esto es lo que ha sucedido.
Las pasiones son domadas por la educación y el lenguaje hasta que no lo son y entonces llega el espanto.

 

El pudor no impera. En el riesgo crece la lumbre y florece la escarcha. 
Ahí, en el alambre en equilibrio, está el sosiego. 
Me cobijo, me expongo. 
Y cuento. 

 

9.
Ningún beso rompe una pareja salvo que sea un beso cargado de todo lo pendiente. Nada se desgaja de pronto.
De pronto existe en el relato, en las palabras.
De pronto no tiene antecedentes y nosotros somos todo antecedentes. 

 

Pienso en las palabras de las canciones que he tenido que abandonar.
Pienso en el ritmo -tan mío- y en cambio en la rima -tan vuestra- que tanto me costó y me exigisteis.
Pienso en vuestras voces exigiéndome esa rima. 

 

Ahora todo es simplemente un vaivén desacompasado. 

 

Mi abandono. 
Tu locura.
Y su silencio. 

 

97.
Posiblemente habrá mil historias como la nuestra, pero como la mayoría de las historias no han sido contadas y por lo tanto ni existen ni sobreviven y se deshacen en el campo de maíz de los días mientras el sol se ocupa de salir y esconderse.

 

Tengo un conocimiento profundo de por qué debía contar esta historia y está muy lejos de la justicia, el desahogo, un borbotón.

 

¿Cuántas veces en la vida intentamos contar la magia para compartirla?

 

Las flores de manzano son muy delicadas.
Desaparecen antes de que podamos percibir que han sido. 
Los semáforos y los pasos de peatones funcionan 24/7. 
Esto es simplemente así.

 

Manuscritos de “Detalles sucios”. Madrid 2018. Foto: Paula Susaeta.


 

¿Cuáles son tus principales referencias artísticas y literarias?

 

Pufff. Qué difícil. Continuamente estoy viendo cosas y encontrando cosas. Es maravilloso descubrir. Sobre todo siempre ando cruzando referencias. Todo es permeable, no creo en los compartimentos estancos. Mi trabajo me permite, además, conocer mucho. Lo último que he leído son obras de David Le Breton, Pablo Dors y Anthony Bourdain (varias de cada uno) mientras vuelvo y vuelvo a Emily Dickinson y Marguerite Duras. La última expo que vi fue la de Dora García y quiero ir a ver pronto la de Helena Almeida. Pero también te puedo decir que tengo playlists en Spotify de Forest Swords, Neubauten, Sohn, o Johán Johánnsson y que hay canciones de Alt J, Rhye, Dua Lipa o Rosalía que escucho en loop… Tengo poco tiempo, pero la música sobre todo es algo que me da muchísimo ahora.

 

“Paz”. Invierno 2018. Madrid. Foto: Paula Susaeta.


 

En tu opinión, ¿qué es y para qué sirve el arte (si es que sirve para algo)?

 

No creo que deba servir para nada ni debe hacerse con ese fin, pero el bueno es un revulsivo, un remanso de paz, un viaje, una ventana inmensa a lo desconocido y a lo conocido de otra forma.

 

¿Cómo consideras, en general, la situación de la mujer dentro del sistema cultural español actual?

 

¿Progresando? No sé bien qué decirte. Mejora, pero no lo que debiera. Como el mundo de la literatura. Ahora hay un movimiento de visibilización interesante. No obstante, las Guerrilla Girls lo contaron bien y sigue vigente su reclamo. Las mujeres tenemos la historia pendiente en un mundo dibujado por el patriarcado, y ese patriarcado sigue imperando. En España mujeres como Juana de Aizpuru y su hija Concha, Soledad Lorenzo, Helga de Alvear o Carmen  Giménez han dejado una impronta imborrable (gracias a Dios) pero seguimos viendo que las mujeres ocupan los mandos intermedios y quienes dirigen son, en su mayoría, hombres. Me interesa la labor de comisarias pensadoras como Semíramis González. Está haciendo muchísimo por todas nosotras. Escritoras como Remedios Zafra, gestoras casi anónimas, madres también, como Araceli Corbo, Olivia Piquero o Elena de la Fuente. Influencers como El dado del arte , My Art Diary, Pimienta Sánchez o Veo Arte. A todas las sigo desde hace tiempo y de modos muy distintos creo en el papel que han asumido en  este mundo. 

 

Las mujeres somos un poder extraordinario que hasta ahora ha sido utilizado como arma por ellos. Creo que hay mucho por hacer. Los últimos cinco años han sido decisivos. Las RRSS imprescindibles. Movimientos como #Metoo y #cuentalo han puesto de manifiesto que el relato colectivo es masculino, y la voz femenina ha encontrado un espacio en las RRSS para contrarrestar el relato dominante. Ten en cuenta que nosotras hemos sido utilizadas como arma de destrucción en conflictos bélicos y de colonización también (¿que son si no las limpiezas étnicas y las violaciones en masa?) Y lo seguimos siendo. Para acabar o contrarrestar eso el primer paso es la visibilización, el reconocimiento de nuestra presencia y nuestro papel en lugares muy potentes. Debe ocurrir en todos los niveles, debe ser pop o no será. No me vale que se quede en la alta cultura, en algún despacho como un estudio de género o de actualidad. Entre los despachos y la calle en manifestación hay una franja de realidad donde sucede todo, día a día. Y es ahí donde debemos actuar. Para calar y transformar hay que trascender y para eso es esencial estar actuando en diferentes planos. Educar. Mira mujeres como Alexandra Ocasio-Cortez. Esto hace quince años hubiera sido imposible.

 

“Max y yo”, septiembre 2018. Foto: Paula Susaeta.


 

Pasando a un plano más personal, eres madre. ¿Cómo se compagina la maternidad con la necesidad de encontrar espacios propios de realización personal y profesional? ¿Es difícil conciliarlo todo en el día a día?

 

Todo este tema es difícil y hermoso. Puro poder. Es imprescindible una red afectiva. Una red afectiva y una economía saneada o estable, porque las mujeres compramos tiempo, más aún sin pareja. Conciliar es complicado y es más complicado aún en la cabeza. Hace poco Luna Miguel comentaba que podía haber ido a un evento a leer sus poemas porque habían habilitado un espacio guardería, y pudo dejar a su hijo Ulyses. Digo que es complicado en la cabeza porque hay que dormir, y muchas veces decidimos sacrificar dormir. Soy de la generación a las que nos contaron que si queríamos podíamos tenerlo todo. Compramos el sueño. Las que vienen detrás han visto los costes, creo, y evaluado. Costes que nosotras dimos por hecho que asumíamos. La realidad es que no eres la misma, y que somos cambio así que bienvenido el cambio. De mí te puedo decir que soy una madre perpleja y maravillada ante Max. Y que hay mil cosas de este vínculo que no sé contar (quizás por eso estoy intentando comenzar a escribir sobre ello).

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