Promesa de continuidad (parte 1)

El escritor Alberto Olmos reúne en ‘Última temporada’ (Lengua de Trapo, 2013) una veintena de narradores nacidos en los ochenta. Montamos nuestro spin off capitalino.
Por Gorka Elorrieta


29 noviembre 2013

 

Siempre ocurre igual. Fuego camina conmigo. Estas compilaciones tienen, como mínimo, un par de apéndices congénitos. Por un lado, despiertan polémica porque nunca llueve a gusto de todos y se buscan/encuentran las ausencias. En este caso, los duelistas se citaron en la blogosfera, una discusión de andar por casa. Quien quiera enfangarse un poco, aquí una pista. Por otro lado, sólo el tiempo dirá lo efímero y certero de esta radiografía (personal) del territorio, de este “zarandeo de nombres al objeto de reavivar el anquilosado censo de creadores de nuestro país”. ¿Cuántos nombres seguirán ocupando un lugar en las estanterías de las librerías la próxima década? Sea como sea, bienvenidos todos (incluidos los que no están).
A continuación entrevistamos únicamente a los autores de este volumen que viven en Madrid. El azar rompe la paridad hombres-mujeres con la que Alberto Olmos había diseñado su selección. No se puede tener todo.

 

En el segundo capítulo de esta ‘Última temporada’ responderán Jimina Sabadú, Daniel Gascón, Guillermo Aguirre y María Folguera.
Vamos con el primero.

 

 

Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983)

 

 

Licenciada en Filología Hispánica, es traductora y fotógrafa. Ha publicado “Paris Tres (Carrachinas)” (Xordica, 2007), “Jovenes Y Guapos (Carrachinas)” (Xordica, 2013) y “Solo si te mueves (Carrachinas)” (Xordica, 2013). Colabora habitualmente con el Heraldo de Aragón y con la revista Letras Libres.

 

¿Fumadora? Hace un mes que no.

Primeras lecturas (infancia):La Historia Interminable ”, que me leía mi madre antes de dormir. “La Isla del Tesoro” y “Robinson Crusoe”. “Rebeldes” y “La ley de la calle”, de Susan E. Hinton.

 

Uno de los libros de este año (uno nacional y otro extranjero):Las ilusiones (Largo recorrido)”, de Jonás Trueba, es un libro que relaciono con una época madrileña muy concreta: el rodaje de “Los ilusos”. “Auto de fe”, George Tabori.

 

¿Alguna manía o autoimposición a la hora de escribir? No soy maniática, pero si escribo en ordenador siempre elijo Times New Roman, cuerpo 12, doble espacio y justifico el texto.

 

Un mecanismo/una estrategia contra los bloqueos creativos: seguir trabajando. Escribir es una tarea que nadie puede hacer por ti y los libros solo existen cuando están escritos. Puede parecer una perogrullada, pero conviene recordarlo.

 

Un deseo y una promesa: seguir queriendo para los demás lo que quiero para mí (y eso incluye que siga habiendo cines, librerías, etc.). No volver a fumar.

 

Te inspira… Cualquier cosa: una conversación con amigos, una película, un libro. Más que inspirarme, me obsesiono con algo y empiezo a tirar de ahí hasta que construyo una historia.

 

Si hubiera un nexo, un eslabón que una tu obra hasta la fecha, ¿cuál sería? En mi caso es bastante claro: el nexo soy yo o una deformación de mí misma. También me gusta pensar que hay sentido del humor en todo lo que hago.

 

En tu caso, escribir es sinónimo de…/supone… Escribir es algo que me hace muy feliz y al mismo tiempo es un trabajo. Por otro lado, corregir y leer lo que has escrito es terrible y absolutamente necesario. Es lo que más me gusta hacer, con lo que más disfruto y lo que más me divierte.

 

Un escritor (o una novela/relato/ensayo/poemario) que te haya marcado profundamente. ¿En qué sentido? Supongo que las lecturas nos marcan y luego puede que las olvidemos o a veces ni siquiera somos conscientes. Con las personas no pasa eso: Félix Romeo ha sido un escritor fundamental en mi vida. No solo como escritor, sobre todo como aliento, como impulsor de cosas y eliminador de complejos. Sin él, no sería la que soy. Y los escritores de mi familia supongo que son mi mayor influencia.

 

Cuando enciendes la tele es para… ver “Saturday Night Live” o “Girls” en casa de mis padres, gracias a que mis hermanos lo graban. No tengo tele.

 

Inventa un nombre para estos “nuevos narradores españoles 1980-1989” (no tanto como vínculo literario –porque no existe una corriente- como cultural en un sentido más amplio). Te sientes la Generación… Creo que somos una generación que ha nacido en democracia y hemos podido ir de Erasmus, viajar y follar en otros idiomas. Somos unos privilegiados y quiero que esos privilegios (sanidad, educación) los sigamos manteniendo y se extiendan a todo el mundo.

 

¿Cuántos libros tienes ahora mismo sobre la mesilla (empezados o pendientes)? Más de cinco y menos de diez.

 

Una librería, un bar y una cafetería: La librería de la Filmoteca, que reabrió en junio; la champañería María Pandora, en las Vistillas, y una cafetería a la que iba a desayunar antes de mudarme: La Piola, en la calle León.

 

A la hora de escribir, ¿eres más nocturna o diurna? Diurno.

 

Aquello del “bookcrossing”… Juguemos. ¿Qué libro escogerías y dónde lo dejarías? El diccionario de María Moliner o el de la RAE y lo repartiría en agencias de publicidad y redacciones. Es una acción, nunca he hecho “bookcrossing”.

 


¿Cuándo te dijiste (si es que lo has hecho) a ti mismo… “soy escritora” o “soy autora”?
La primera vez que lo dije en voz alta fue en clase de italiano, cuando tuvimos que presentarnos y decir qué hacía cada uno. No sabía qué decir y la profesora me dijo: “Allora, sei scrittrice”.

 

En tu Madrid diario hay… Me acabo de mudar y mi calle está llena de sexshops y prostitutas, así que eso es una de las cosas que más veo. Hay paseos, veladas con amigos, cenas en restaurantes asequibles, cine, películas en casa de algún amigo, visitas a librerías…

 

Una joya de tu biblioteca personal: Una primera edición de “Bonjour tristesse”, de Françoise Sagan, regalo de Félix Romeo.

 

Lo más “jodido” de ser un autor joven: No sé si hay algo malo que dependa de ser escritor, creo que tiene más que ver con la edad. La juventud se cura con el tiempo.

 

Como ciudadana madrileño, te alarma sobre todo… El cinismo con el que dan explicaciones (aunque eso pasa en general, no solo en Madrid) y el empeño en despreciar los grandes logros como la sanidad pública y universal.

 

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Háblanos de ese puñado de sensaciones al ver publicado tu primer libro: La verdad es que lo viví todo en un proceso de medio inconsciencia. Cuando empezaba a ser consciente, me daba pudor y vergüenza haber tenido la osadía de escribir, algo que de vez en cuando me pasa, pero me tranquiliza saber lo insignificantes que somos.

 

¿Y en qué estás ahora? ¿Nos adelantas algo? Estoy escribiendo un libro un poco distinto a lo que he hecho hasta ahora: no está en primera persona y hay más fabulación e hipótesis. Es un libro fragmentario, escrito casi a impulsos. Tengo algo más de la mitad y no sé bien cuándo estará listo.

 

 

***
María Zaragoza (Campo de Criptana, 1982)

 

 

En 2000 publicó el libro de relatos “Ensayos sobre un personaje incompleto” (TAU). Ha publicado las novelas “Realidades de humo (La otra orilla)” (La otra orilla, 2007; de la que se rueda una versión cinematográfica en México), “Tiempos gemelos (La otra orilla)” (La otra orilla, 2008), “Dicen que estás muerta (Algaida Literaria – Eco) (Algaida, 2010, Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla) y “Los alemanes se vuelan la cabeza por amor ” (Algaida, 2012, premio Ateneo Ciudad de Valladolid) y la novela gráfica junto al dibujante Didac Pla “Cuna de cuervos” (Parramón 2009). Fue becaria de la tercera promoción de la Fundación Antonio Gala.

 

¿Fumadora? No

 

Primeras lecturas (infancia): Todo lo que cayese en mis manos. Cuando los de Barco de Vapor de 12 años me empezaron a aburrir, cogí a Michael Ende. Creo que “La Historia Interminable” y “Momo” fueron mis primeras lecturas elegidas.

 

Uno de los libros de este año (uno nacional y otro extranjero): “Todo irá bien” de Matías Candeira y “Las chicas de campo ” de Edna O´Brien.

 

¿Alguna manía o autoimposición a la hora de escribir? Casi ninguna. Casi puedo escribir en cualquier lugar.

 

Un mecanismo/una estrategia contra los bloqueos creativos: Si estoy escribiendo una novela y me meto en un sitio del que no sé salir, cierro el archivo y me pongo con un relato.

 

Un deseo y una promesa: Desearía que la calidad literaria fuera algo que se pudiera sobreentender si un libro está publicado. Prometo ser fiel a lo que hago.

 

Te inspira… La vida. Creo que necesito vivir cosas para poder escribir. Luego, cualquier detalle puede ser un buen inicio.

 

Si hubiera un nexo, un eslabón que una tu obra hasta la fecha, ¿cuál sería? La identidad. Todos mis personajes tienen problemas de identidad, buscan su identidad, reivindican su identidad.

 

En tu caso, escribir es sinónimo de…/supone… Es mi trabajo, lo único que sé hacer más o menos bien probablemente.

 

Un escritor (o una novela/relato/ensayo/poemario) que te haya marcado profundamente. ¿En qué sentido? Víctor Hugo, era un trabajador obsesivo, podía con todo. Me resulta un gran ejemplo a seguir. Creo que para conseguir cualquier cosa hace falta trabajar mucho y él lo hacía. Me inspira cuando creo que no puedo.

 

Cuando enciendes la tele es para… Evadirme. Aunque también a veces aprendo de ella. Ver series por lo general me ayuda a tener oído para el diálogo.

 

Inventa un nombre para este “nuevos narradores españoles 1980-1989” (no tanto como vínculo literario –porque no existe una corriente- como cultural en un sentido más amplío): Te sientes la Generación… Sin nada que perder.

 

¿Cuántos libros tienes ahora mismo sobre la mesilla (empezados o pendientes)? Tres de documentación para una novela que estoy escribiendo, un manuscrito de un amigo y uno que quiero releer. Demasiados siempre.

 

Una librería, un bar y una cafetería: Tipos Infames vale como todo, pero diré también la librería Arrebato y el Gris y el Respiro.

 

A la hora de escribir, ¿eres más nocturna o diurna? Mis mejores momentos son de doce de la mañana hasta que como, de seis a ocho de la tarde y a partir de las doce de la noche.

 

Aquello del “bookcrossing”… Juguemos. ¿Qué libro escogerías y dónde lo dejarías? ”El tambor de hojalata”, probablemente en el metro o en un autobús, para que tuviera más posibilidades de ser encontrado.

 

¿Cuándo te dijiste (si es que lo has hecho) a ti mismo… “soy escritora” o “soy autora”?

Creo que cuando gané el Ateneo joven de Sevilla. Antes había publicado un cómic, dos libros de relatos y una novela, pero creo que no me creí profesional hasta ese momento.

 

En tu Madrid diario hay… Sobre todo andar mucho. Me encanta caminar por Madrid con los auriculares puestos.

 

Una joya de tu biblioteca personal: Tengo un ejemplar numerado de “El amante” de Marguerite Duras que encontré en un chiringuito de París por ocho euros. Pertenece a la edición original francesa de la que se tiraron menos de cien.

 

Lo más “jodido” de ser un autor joven: En mi caso que tengo tanta obra a cuestas que ya no se me considera por lo general en el grupo de los jóvenes, pero tampoco todavía en el de la liga de los adultos. Estoy un poco en tierra de nadie.

 

Como ciudadana madrileña, te alarma sobre todo… Empecé alarmándome hace mucho cuando trataron de estropear la parte divertida del Madrid nocturno con gente bebiendo y charlando en la calle. Ahora eso es una anécdota. Lo peor es sin duda lo que le están haciendo a la educación y sanidad públicas.

 

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Háblanos de ese puñado de sensaciones al ver publicado tu primer libro: Creo que lo principal con el primero es la incredulidad, como si no pudiera estar pasando algo tan bonito.
¿Y en qué estás ahora? ¿Nos adelantas algo? Ahora mismo estoy en varias cosas, pero estoy terminando una distopía futurista sobre los peligros de primar lo estético y superficial por encima de cosas como la educación.

 

 

***

Roberto de Paz (Madrid, 1982)

 

 

Es trabajador social y licenciado en Sociología. Debutó con la novela “El hombre que gritó la tierra es plana” (451 editores, 2012).

 

¿Fumador? No

 

Primeras lecturas (infancia): Recuerdo con especial cariño “Aventuras de la mano negra ”, de Hans Jürgen, y “El pequeño vampiro”, de Angela Sommer. Unos años más tarde, Tolkien me volvió lector para siempre.

 

Uno de los libros de este año (uno nacional y otro extranjero):La hora violeta” (Sergio del Molino) y “El Tic tac de la bomba” (Nick Flynn).

 

¿Alguna manía o autoimposición a la hora de escribir? Tal vez corrijo demasiado.

 

Un mecanismo/una estrategia contra los bloqueos creativos: viajar en autobús, y organizar las ideas con Mindmeister.

 

Un deseo y una promesa. Deseo: que realmente la crisis se convierta en una oportunidad. Promesa: parecerme más a las personas que quiero.

 

Te inspira… Las canciones de McEnroe, por ejemplo.

 

Si hubiera un nexo, un eslabón que una tu obra hasta la fecha, ¿cuál sería? Personajes perdidos que buscan un cambio.

 

En tu caso, escribir es sinónimo de…/supone… rodar una película sin límite de presupuesto.

 

Un escritor (o una novela/relato/ensayo/poemario) que te haya marcado profundamente. ¿En qué sentido?La carretera”, de Cormac McCarthy. Años después el miedo sigue ahí.

 

Cuando enciendes la tele es para… evadirme. Hay muchos complejos a este respecto.

 

Inventa un nombre para este “nuevos narradores españoles 1980-1989” (no tanto como vínculo literario –porque no existe una corriente- como cultural en un sentido más amplio). Te sientes la Generación… No me siento parte de ninguna generación, ni en lo literario ni en otros aspectos. No obstante, el concepto de “precariado” se ajusta bastante a la situación de mucha gente cercana a mi edad.

 

¿Cuántos libros tienes ahora mismo sobre la mesilla (empezados o pendientes)? Tengo dos libros a la mitad: “Ciudad 27” (Jonathan Franzen) y “El camino de Ida ” (Ricardo Piglia). Pendientes tengo miles de títulos, pero supongo que algún día tendré que leer a David Foster Wallace.

 

Una librería, un bar y una cafetería. Librería: Sin Tarima (Calle Príncipe). Bar: Casa Amadeo “Los Caracoles” (Plaza Cascorro). Cafetería: “La Ciudad Invisible” (Costanilla de los Ángeles).

 

A la hora de escribir, ¿eres más nocturno o diurno? Nocturno, por desgracia.

 

Aquello del “bookcrossing”… Juguemos. ¿Qué libro escogerías y dónde lo dejarías? Dejaría “La civilización empática”, de Jeremy Rifkin, en el Congreso de los Diputados.

 

¿Cuándo te dijiste (si es que lo has hecho) a ti mismo… “soy escritor” o “soy autor”? Me siento aspirante-a, y creo que nunca, por bien que salgan las cosas, dejaré de sentirme así.

 

En tu Madrid diario hay… demasiada gente. Madrid en agosto es mucho mejor.

 

Una joya de tu biblioteca personal: cualquiera de los muchos títulos de Vonnegut que tengo.

 

Lo más “jodido” de ser un autor joven: La sensación de haber llegado tarde a la fiesta.

 

Como ciudadano madrileño, te alarma sobre todo: el desmantelamiento de lo público.

 

Tu cuenta en Twitter (o Facebook): @sofanauta

 

Nos recomiendas seguir a… @LiLvia. Buen tipo y gran lector.

 

Háblanos de ese puñado de sensaciones al ver publicado tu primer libro: Extrañeza absoluta. Fue como reencontrarte con un compañero del colegio, pero con mucho mejor aspecto.

 

¿Y en qué estás ahora? ¿Nos adelantas algo? Sigo escribiendo sin parar, y tengo varias cosas listas, entre ellas una novela pegada a los tiempos que corren. Se titula “Los Valientes” y busco editor.

 

***

Rebeca Le Rumeur (Santander, 1981)

 

 

Es licenciada en Filología Hispánica y Filología Francesa y ha realizado un máster de edición en el Grupo Santillana. En el 2006 ganó el Premio de Relato Breve José Hierro, el accésit en el certamen de jóvenes creadores de la modalidad de narrativa por la Comunidad de Madrid y el premio de relato breve no universitario de la Universidad Carlos III. Reunió varios de sus cuentos en “Lola Dinamita” (El desvelo, 2010).

 

¿Fumadora? Nostálgica del tabaco.

 

Primeras lecturas (infancia): En mis manos cayeron colecciones que, por razones estéticas, prefiero no recordar. Evidentemente  leí libros de Barco de vapor y series de investigadores y clubes de canguros pero me resulta insano mencionarlo aquí.

 

Uno de los libros de este año (uno nacional y otro extranjero): Por si se va la luz” de Lara Moreno y “Wakolda (Nefelibata)” de Lucía Puenzo.

 

¿Alguna manía o autoimposición a la hora de escribir? Tiempo.

 

Un mecanismo/una estrategia contra los bloqueos creativos: Buena pregunta.

 

Un deseo y una promesa: Siempre he sido parca en palabras. Esas cosas son sagradas.

 

Te inspira… La música. Abre puertas cerradas a cal y canto de mi interior. Pero me inspiran las palabras, soy sensible a una buena frase que me puede impactar como un cuchillo. Me inspira escuchar a personas inteligentes. Me fascinan los libros buenos, pero por desgracia encuentro muy pocos. También me emocionan las películas vistas desde un proyector. Hay muchas cosas que no me inspiran, por ejemplo ir a trabajar, y es entonces cuando más busco inspiración, porque  la ciudad se apaga y es como luchar por salir de una habitación acolchada donde tus parientes te han encerrado.

Si hubiera un nexo, un eslabón que una tu obra hasta la fecha, ¿cuál sería? Mi escritura fluye como un tronco perdido en el río.
En tu caso, escribir es sinónimo de…/supone… Ahora mismo, por cuestiones personales, es sinónimo de frustración. Pero en otras épocas fue un manantial de satisfacción donde me bañaba a todas horas. La vida da muchas vueltas.

 

Un escritor (o una novela/relato/ensayo/poemario) que te haya marcado profundamente. ¿En qué sentido? Hay muchísimos autores que me han marcado, pero tengo una gran facilidad para olvidar sus nombres.  Me marcó mucho “Crimen y castigo, de Dostoievsky, lo leí a los 17 años. Fue ese libro el que hizo que orientara mi vida hacia la literatura. Se produjo un extraño fenómeno mientras lo leía sobre la moqueta rosa de mi habitación con humedades. Pero ese efecto ha pasado, no sé si ahora me gustaría tanto.

 

Cuando enciendes la tele es para… Saber lo que se cuece por el mundo y dejar la mente en blanco. A veces me gusta.

 

Inventa un nombre para este “nuevos narradores españoles 1980-1989” (no tanto como vínculo literario –porque no existe una corriente- como cultural en un sentido más amplio): Te sientes la Generación…. Es muy pretencioso escribir algo así. Eso es algo que nace de una forma espontánea y estúpida, como los nombres que pone la policía a las operaciones de investigación. Yo creo que “Los ochenteros” está bien, lo dice todo, fue una época cargada de música, hombreras y heroína. Sin embargo, salvando algunas excepciones, los niños que nacimos en esa época somos burguesitos con sabor agridulce.

 

¿Cuántos libros tienes ahora mismo sobre la mesilla (empezados o pendientes)? Uno en alemán de Alice Munro, que creo jamás podré leer. Y un par, recién empezados.

 

Una librería, un bar y una cafetería: Tipos infames, La fábrica de las maravillas y un café que se llama Oíta.

 

A la hora de escribir, ¿eres más nocturno o diurno? Soy diurna. Pero tengo fases, en un momento de exaltación creativa el tiempo me es indiferente.

 

Aquello del “bookcrossing”… Juguemos. ¿Qué libro escogerías y dónde lo dejarías? Vaya… conmigo el juego se acaba. No me gustan esas cosas, a mí me parece un romanticismo intelectual que no me atrae. (Perdonadme). Yo soy más de bibliotecas. Me gusta leer libros en la cama o sentada en el escritorio. También me gusta leer libros que han leído (físicamente) familiares, amigos o conocidos, me gusta ver sus marcas y sus manchas.

 

¿Cuándo te dijiste (si es que lo has hecho) a ti mismo… “soy escritor” o “soy autor”? A veces  lo suelto así, para ver qué  pasa. El mundo sigue girando.

 

En tu Madrid diario hay… Mucha melancolía y un camino al trabajo. He pasado noches grandiosas en Madrid.
Una joya de tu biblioteca personal: Un libro de José Hierro. Pero si hubiera un incendio no entraría a buscarlo.

 

Lo más “jodido” de ser un autor joven: A mí se me hace difícil entrar en esa masa intelectual que maneja el mundo editorial. No tengo Facebook,  ni nada de redes, pero en general creo que lo más duro es la ausencia de futuro que se asoma por todas partes. Ahora somos muchos y todos tenemos formación, cualidades y esas cosas. Para mí es difícil creer en mí misma y confiar en lo que hago.

 

Como ciudadana madrileña, te alarma sobre todo… La pérdida de la cultura en un sentido amplio de la expresión. Somos historia y una ciudad es consecuencia de un trabajo colectivo prolongado. En mi opinión, tendemos a autodestruirnos. Aunque quizás eso también es construirse.

 

Tu cuenta en Twitter (o Facebook): No tengo, una vez me abrí una cuenta para poder contactar con una amiga que llevaba diez años sin ver. Pero no tengo, conozco mis límites, tanta información me resulta psicológicamente abrumadora y mientras pueda seguiré fuera. Una vez me dijeron que  no estar en la red es como estar muerto, es verdad, pero no en mi caso.

 

Nos recomiendas seguir a… A nadie, os recomiendo que cojáis un libro y os vayáis con la abuela al parque, lejos del ordenador y del móvil.

 

Háblanos de ese puñado de sensaciones al ver publicado tu primer libro: Sin palabras. Lo más bello del mundo.

 

¿Y en qué estás ahora? ¿Nos adelantas algo? Llevo cuatro o cinco años (quizá seis) escribiendo una novela. En este tiempo he escrito dos que reposan como cadáveres embalsamados en la frialdad de mi cajón. Ahora estoy con un proyecto que de momento es solo una idea. Pero tengo esperanzas en él. Tal vez crezca como un cocodrilo, siempre hay sorpresas, quién sabe, hace unos años encontraron un bebé cocodrilo en las alcantarillas de París.

 

19 septiembre 2018 by JAVIER YOHN PLANELLS

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Macarena Berjano, fundadora del blog Cuna Literaria, acerca la literatura rusa al centro de Madrid a través de clubes de lectura, reuniones y jaranas poéticas.


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04 abril 2018 by JAVIER YOHN PLANELLS

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