Qué asco da mi abrigo

El otoño ha llegado con una semana de retraso, pero ha llegado. Régis Crépet vaticinó el peor invierno en 200 años y, tras analizar estos tres meses pasados, quizás se refiriera a que la gente iba a estar más jorobada que en cursos anteriores. De heladas y fin del mundo por el momento nada. Por Jimina Sabadú

 


01 octubre 2013

Mirad cómo ríe Gogol pensando en el otoño que nos espera

 

Es más, incluso hemos pasado el mismo martirio que todos los meses de julio con la ventana abierta maldiciendo a los chavales que celebran la fiesta del rayusco debajo de la ventana o al camión de la basura cuyo Twitter expresa de manera onomatopéyica el malestar de los ciudadanos ante este servicio básico pero ruidoso. Ahora que ya tenemos una temperatura apta para salir abrigados de casa para ir a trabajar, nos vemos de frente con ese viejo problema: el abrigo, el sudor, la hora punta, el metro, y los olores de las personas. Los abrigos de plumas se pueden doblar pero estorban. Los de cuero estrujan el cuerpo entero. Los de vinilo no valen para nada (esto es así). Los de paño de las cadena de ropa pesan tanto como frío dan. ¿Qué puedes esperar por un abrigo que te cuesta lo mismo que la segunda temporada de “Juego de Tronos” en DVD? Sin querer caer en lo absolutamente banal me atrevo a decir que los abrigos en el metro son una de las causas por las que el otoño resulta tan triste. El llegar a clase o al trabajo con las gafas empañadas, con la espalda sudada y los pies machacados y tras un montón de horas volver a casa con una cantidad de bolsas preocupantes (la compra, el Tupper vacío, los calcetines que te has cambiado, la pashmina que alguien dejó en la oficina y otros enseres que aparecen en tu mano) te hacen mirar las revistas de moda que compraste en septiembre y pensar, ¿Por qué esta vez tampoco lo he conseguido? ¿Por qué mi vida sigue siendo un desastre y por qué sigo llevando estas medias con tomates en los dedos de los pies? Hay algo muy raro en el otoño. Quizás sea que como las olas del mar barre todos esos sueños irreales que nos planteamos en junio. No hemos sido capaces de: hacer el Camino de Santiago, correr 10 kilómetros al día, adelgazar 5 kilos comiendo pescado y verduras, comer más fruta, visitar un país exótico, retomar el alemán olvidado, ver a los amigos, leernos “La Montaña Mágica”, exfoliarnos a conciencia, ponernos morenos, saltar por un acantilado en pelotas. No hemos sido capaces de nada en general. Sí, hemos ido a la playa. Hemos hecho una excursión que no fue como esperábamos. Pero ya está. Los abrigos han vuelto. Y nos recuerdan quiénes somos de verdad. Ya se podrían haber callado.

 

11 diciembre 2015 by SABINA URRACA

De Madriz al campo (II)


Las criaturas urbanas tenemos un grave problema con respecto a la vida en la campiña, y es que nuestras mentes son tarros rebosantes de clichés cinematográficos.


10 noviembre 2015 by SABINA URRACA

De Madriz al campo (I)


La huida de Madrid, para que sea efectiva, debe hacerse al campo. Esta es la única posibilidad de desanudar temporalmente el vínculo con la capital.


21 octubre 2015 by REDACCIÓN

El futuro ya está aquí


Hoy, 21 de octubre de 2015, Marty McFly habría llegado al futuro. ¿Cómo se celebrará en Madrid este día de homenaje a “Regreso al futuro”?



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NAcho says:

???

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