Reforma Y Revolución

¿Por qué estamos tan emocionadas las radicales terroristas de extrema izquierda con el municipalismo refor floji? Pues por pura desesperación. Y porque en este escenario y en estos tiempos oscuros la perspectiva de una alcaldesa de izquierdas, feminista de la diferencia, de 71 años y que va en metro es una Revolución. Con mayúsculas. Por Filósofa Frívola


11 junio 2015

Cuesta de Moyano el 24 de mayo.

Cuesta de Moyano el 24 de mayo.

 

El martes 26 de mayo tuve una sesión de psicoterapia muy distinta a las que llevaba teniendo desde octubre del pasado año. Fue justo después de las elecciones. Ese fin de semana… qué locura. Probablemente jamás olvidaré la resaca de esa sidra peleona que nos pimplamos en Moyano. 

 

Llegué a la consulta feliz y medio levitando. Después de un rato comentando el vuelco y la que se nos venía encima, la doctora me preguntó: “Ahora, con perspectiva, ¿qué cree que fue lo que provocó su depresión?”.

 

Hala. ¡Qué manera de abrir el melón! ¿Y si toda esa falta de confianza en mí misma, esa sensación de ser inepta para la vida, esa desesperanza, ese pozo negro era tan profundo, no solo por unos neurotransmisores defectuosos, sino por unas circunstancias en las que, despojada de todo futuro y dignidad, había decidido tirar la toalla con la existencia? Lógicamente, a esto ya le había dado alguna vuelta. Todos conocemos las estadísticas de cómo ha aumentado el porcentaje deprimidos, por no hablar de los suicidios, causas de enfermedad y muerte propias del capitalismo. Probablemente he sido una de esas víctimas. Quizás una predisposición genética se juntó con malas compañías externas y boom, desastre. Y es que después de aquel domingo de elecciones, noté una especie de ligereza, un confort, y una tranquilidad en el alma que yo creo que nunca había sentido.

 

De repente quería vivir. No me apetecía meterme en tuiter a leer opiniones sobre el asunto, no tenía ganas de pensar en las problemáticas que surgirían una vez pusiéramos de nuevo los pies en la tierra. Fue como si mi espíritu guerrero se esfumara, sentí que no hacía falta más. Transcurrieron unos cuantos días de plácida luna de miel con la vida, con la ciudad, con ese olor a orines que no echaré de menos. Me despedí de las cucarachas, de las escaleras rotas del metro. Pensé en el fin de los desahucios, en colores, en sangre fluyendo por las venas de nuevo. Nunca me había dado semejante colocón, por lo menos con una droga tan blanda como el reformismo municipalista. Me he vuelto débil, o he aprendido a ceder, o he madurado, o yo qué sé, pero a mí nadie me quitaba la sonrisa de la boca. Ni siquiera hoy, cuando he leído sobre la posibilidad de un Tamayazo. Tengo plena confianza en que este diminuto granito de arena que mejorará la vida de millones de personas saldrá adelante, como si hubiese ido a una universidad privada para granitos de arena de la élite.

 

Unos cuantos días después, cuando se me pasó el pedo, pensé: “Eres una reformista de mierda y tu optimismo es peligroso”. Fue un bajón acordarme de que hay que mantener al enemigo a raya, que el peligro siempre acecha y que mientras festejamos, éste planea sus golpes de Estado y esas cosas de los demócratas de toda la vida. Amargor de nuevo. Tambien recordé que el municipalismo no es la revolución socialista definitiva (sí, se me había olvidado por completo, debió de ser por el calor y la embriaguez), y que tendremos que seguir luchando y criticando (joder, qué coñazo, con lo fácil que ha sido votar y ganar, ¿no lo podemos dejar así ya pa siempre?) a un Ayuntamiento elegido con ilusión y expectativas, pero al que en ningún momento debemos dar carta blanca (¡Con lo cómodo que sería!). Por desgracia (con lo feliz que es una al otro lado del arcoiris) nuestra participación no acaba ahí, en las urnas, sino que comienza. Es nuestro momento.

 

pa casa

 

Qué dulce momento nos ha tocado vivir. Qué alegría estar dejando una depresión atrás para poder Vivir esto y gozarlo con todos los sentidos. Como gozo con los quejidos y rabietas de los peperos destronados, música celestial. Pero, ojo, que esto solo debe ser un divertimento, el ocio de esta nueva “transición”. Ellos lloran, nosotras reímos y celebramos. Y ya. Luego de vuelta al trabajo. Ya que, mientras tanto, el poder real, el ecónomico, prepara en la sombra la respuesta. No teme a nada, pero cualquier cambio incomoda. Aunque las medidas y el impacto de esta mini-revolución municipalista será una gota en el vasto sistema de mierda en el que vivimos, el verdadero Poder procurará no permitir ni el más mínimo pasito adelante de la plebe. Y es que se empieza quitando el “Vodafone” de la estación de Sol y se acaba nacionalizando las compañías telefónicas. Y no puede ser. Hemos de temer a la reacción. Barberá defendiendo la fiesta del Corpus con cara muy larga, Floriano hablando de Pedro Sánchez como si del mismísimo Stalin se tratara… Teatrillo, nada más. Y el disgustillo de perder poder, que es algo que es verdad que siempre da mucha bajona. Pero son los jefazos de estos teatreros los que no lo van a soltar con facilidad. No les veremos haciendo declaraciones en TV o soltando barbaridades sobre la espada de Bolívar cabalgando por la piel de toro en las cómicas emisoras de radio de derechas.

 

Basta con hacer un poco de memoria para recordar qué ocurre cuando la izquierda (sí, las medidas propuestas por Ahora Madrid son de izquierda, aunque algunos las llamen del 15M o, peor, del “sentido común”) comienza a ganar algo de terreno: violencias variadas y un mal perder que a veces degenera un poquito en fascismo y tal. Un mal perder absolutamente lógico, por otra parte. A nadie le gusta que le quiten el caramelo.

 

Si me preguntáis a mí, siendo esto una columna de opinión o pretendiéndolo, yo no quiero que se les quite el caramelo. Quiero que les lleven al dentista a que les saquen algunos dientes picados y a comerse una buena reprimenda por no cepillárselos tres veces al día. Y luego a plantar caramelos a un arrozal. Pero sé que no va a ocurrir. Nuestra  nueva alcaldesa (por dios bendito de mi vida, que no pase nada raro y lo sea, que no puedo pagarme la terapia eternamente) se reúne con los bancos, no los socializa (por una cuestión de competencias solo, eh, yo tengo mucha fe en esta mujer). Manuela Carmena no es ni la Khaleesi ni Mao. Será (por favor, por favor, por favor) sólo una mera alcaldesa, de una ciudad feuchilla, tristona, que necesita un poco de vida después de lustros de desolación y gris.

 

Yo qué sé, por algo se empieza. No os pongáis cenizos. Hay cosas bien y hay cosas mal. Lo tengo presente. Pero ya nos iba haciendo falta darnos una alegría. Aunque sea a base de parchecitos, jolín, que algunas estábamos muy mustias y lejos de hacer que nos apalanquemos en la comodidad y la esperanza de que todo irá rodado, esta pequeña victoria nos ha proporcionado un brutal subidón para seguir luchando por conseguir el mundo que queremos, trocito a trocito. Siempre, claro está, mirando por el rabillo del ojo a una “oposición” que promete ser dura.

 

Disfrutemos del momento, pero alerta y en posición de combate, como una partida de cartas en una guardia en un parque de bomberos. Toma símil.

11 diciembre 2015 by SABINA URRACA

De Madriz al campo (II)


Las criaturas urbanas tenemos un grave problema con respecto a la vida en la campiña, y es que nuestras mentes son tarros rebosantes de clichés cinematográficos.


10 noviembre 2015 by SABINA URRACA

De Madriz al campo (I)


La huida de Madrid, para que sea efectiva, debe hacerse al campo. Esta es la única posibilidad de desanudar temporalmente el vínculo con la capital.


21 octubre 2015 by REDACCIÓN

El futuro ya está aquí


Hoy, 21 de octubre de 2015, Marty McFly habría llegado al futuro. ¿Cómo se celebrará en Madrid este día de homenaje a “Regreso al futuro”?



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *