Tasa turística: Madrid vs Europa

¿Para qué sirve una tasa turística? En las ciudades más importantes de Europa y del mundo ya existe, en algunos casos desde hace unas décadas. Por Dani García


16 julio 2015

“Aún se está analizando y hay que ver la operatividad de la misma. Aún no está decidido”. Estas han sido las palabras del concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, sobre implementar una tasa turística en la capital. Acto seguido, una de las agencias principales de España y casi todos los medios generalistas titulaban: “Madrid plantea imponer una tasa turística” o “El Ayuntamiento de Madrid avanza que la tasa turística podría ser incluida en el presupuesto de 2016”.

 

Dejando a un lado el enésimo ejercicio irresponsabilidad periodística de los medios al avivar antorchas sin combustible en lugar de informar, es siempre esclarecedor establecer una comparación con las otras grandes capitales europeas, tal como hemos hecho en otros capítulos de esta serie.

 

En España

No hay una legislación única para el estado español, son las autonomías las que buscan sus fórmulas, por lo que existe el riesgo de tener una dinámica de diecisiete variantes de impuestos. Teniendo las ciudades competencia en el área impositiva también, entonces las variantes se multiplican mucho más.

 

Cataluña implementó una tasa turística en 2012. En Barcelona, los viajeros pagan 2,25 euros en hoteles de cinco estrellas por noche, 1,10 euros en los de cuatro y 0,65 euros en el resto. Con este impuesto, el gobierno catalán recaudó el año pasado 41 millones de euros, la mitad en la Ciudad Condal.

 

El nuevo gobierno de Baleares ha prometido pronto una tasa turística (ya la hubo desde 2002 pero el gobierno posterior del PP la eliminó), al igual que el de Canarias.

 

Londres

La capital británica no tiene tasa turística, pero los concejos municipales de la ciudad, gobernada por el conservador Boris Johnson, están impulsando un lobby para tasar con una libra la noche (1,42 euros) la estancia en un hotel del centro. Y es que no le corresponde al gobierno local, sino al de Reino Unido, legislar en este aspecto. La recaudación iría destinada, según la propuesta, a limpiar y mantener mejor las áreas turísticas.

 

Berlín

Desde 2013 la capital alemana cobra un impuesto del 5% a los turistas en su alojamiento en hoteles, pensiones, casas de huéspedes y campings. Por entonces, el responsable de Economía del gobierno local dijo: “Queremos asegurarnos de que también los turistas contribuyen en parte a que Berlín siga siendo atractiva”. Un impuesto turístico que también está en otras ciudades alemanas como Colonia y Hamburgo, y que en el caso de la capital, no es aplicable para viajes de negocios.

 

París

La capital francesa grava, desde 1994, diferentes formas de alojamiento de pago: hoteles, apartahoteles, campings, pisos amueblados… El baremo varía de 0,20 a 1,20 euros por noche, estando los niños menores de 13 años exentos en el pago.

 

Roma

Se pagan 2 euros por noche solo por las diez primeras noches en la Ciudad Eterna. De hecho, hay tres tipos de fiscalidades que afectan al turismo en Roma, y presentan matices diferentes.

 

Otras

El Ayuntamiento de Bruselas exige el pago de tasas desde 3 euros (hotel de dos estrellas) a 9 euros (cuatro estrellas). Lisboa cobra desde este año un euro a cada visitante que llegue por aeropuerto y puerto; desde el año que viene también al visitante que duerma en la capital portuguesa, pero solo hasta 2019 como parte del Plan Estratégico de Turismo de Lisboa. Amsterdam, Venecia, Milán o Florencia también tienen una tasa turística y, cruzando el Atlántico, Nueva York y otras ciudades estadounidenses.

 

¿Para qué sirve una tasa turística?

Una tasa turística puede tener tres formatos: el IVA del país, una tasa al viajero aéreo o marítimo y gravar la noche de alojamiento. Aunque muchos critican que altera la competencia, especialmente las esferas conservadoras (las mismas que adjudican a dedo contratos a empresas que les garantizan el monopolio de un servicio, por ejemplo: Bicimad), no se ha documentado la pérdida de turistas asociada a estas tasas.

 

Hay que partir de que los ingresos turísticos de una ciudad no financian el gasto que realizan los turistas en su estancia: limpieza, alumbrado, seguridad, etc. Son los ciudadanos de la ciudad, a través de sus impuestos, los que pagan esas facturas del uso urbano. El argumento español en contra de esto dice que en el turismo hay que invertir porque el marketing y la imagen de la ciudad no tienen precio. Entonces, ¿van a estar los ciudadanos de una ciudad siempre pagando más costes que ingresos por el turismo?

 

Un impuesto reducido para sufragar el deterioro de la ciudad es una opción a implementar pero, en términos de marketing, una ecotasa es más “vendible” para el turista. El guiño medioambiental adhiere mucho más a los turistas que lo saludan con normalidad. Varias ciudades italianas lo sostienen y Maldivas, un país con 89 islas con complejos hoteleros, aplica 10 euros la noche de ecotasa.

 
Otro argumento en contra es que una tasa a los turistas baja el número de visitantes. Utilizando la sensatez, y repasando nuestras propias decisiones cuando planeamos viajes o vacaciones, ¿quién, para evitar una tasa turística, deja de ir a una ciudad o país que quiere visitar? ¿Se supone que vamos a ir de vacaciones y a gastar, no?

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