The black mark: Satan is gay

El artista multidisciplinar y todoterreno Aitor Saraiba expone en Twin Gallery hasta el 11 de julio las fotografías de “The black mark”, una serie que narra su experiencia en una búsqueda de identidad como heavy y gay en festivales de este tipo de música. Hablamos con él sobre este trabajo que él mismo define como el más honesto de su carrera. Por Irene Calvo


26 junio 2015

"Sin título", fotografía analógica 35 mm b/n, 21x29 cm. Aitor Saraiba, 2014.

“Sin título”, fotografía analógica 35 mm b/n, 21×30 cm. Aitor Saraiba, 2014.

 

¿Cómo te definirías a ti mismo como artista?

Las personas que somos artistas -o generadores de cultura en cualquier caso-, creo que tenemos un compromiso con lo que presenciamos y lo que podemos transformar. Da igual que sea con mis dibujos, con cerámicas o con las fotos, intento transformar la sociedad en que vivo, de alguna forma.

 

Eres un artista totalmente multidisciplinar, ¿qué te aporta cada técnica en tu discurso?

Me interesan menos las técnicas que los proyectos, es decir, no uso una técnica por capricho, la que uso es porque es necesaria para un proyecto en concreto. Por ejemplo, The black mark no podía ser dibujada, tenía que ser fotografiada. Uso tantas herramientas porque cada una me aporta algo. Además, yo me considero un intruso: no soy fotógrafo, ni soy ceramista, ni director de teatro… Al ser un intruso que todo lo hace a su manera, usar diferentes técnicas para expresar lo que quiero decir, me enriquece mucho. Y también creo que son el hilo conductor que ayuda a entender el concepto.

 

The black mark en Twin Gallery. Fotografía de Daniel Vega Borrego.

The black mark en Twin Gallery. Fotografía de Daniel Vega Borrego.

 

Eres un intruso en muchas técnicas, pero ¿hay que alguna en la que te sientas más cómodo?

Si soy algo es dibujante y escritor, es como me siento. Ahora estoy en una etapa en la que voy dirigiendo mis dibujos hacia la pintura, creo que dibujar y pintar no están tan alejados. En mi relación con la pintura existe una investigación que no terminé y la he retomado donde la dejé, hace años. Escribir me encanta y, al fin y al cabo, en mi trabajo cuento historias, bien a través de letras, bien a través de imágenes, pero estoy dando una lectura. Para mí, las fotografías son un como un alfabeto con el que narro historias.

 

Toda tu producción tiene tintes autobiográficos, ¿es el arte algún tipo de terapia para ti?

El arte es un exorcismo y el arte que no haga este efecto, no lo considero arte. Tiene que ser un exorcismo para el creador y para el espectador. Curarse a través del arte es difícil, pero no imposible, y cuando tienes un compromiso firme con lo que estás haciendo, se logra. Yo defiendo un arte que sane al creador y al espectador. The black mark también es un ejercicio personal. Una terapia de buscarte en los otros, buscar tu identidad. Pienso que todo el mundo debería hacer un ejercicio como este y buscar a sus semejantes, si es que los tiene y si no, encontrarse con su unicidad.

 

"Sin título", fotografía analógica 35 mm b/n, 21x29 cm. Aitor Saraiba, 2014.

“Sin título”, fotografía analógica 35 mm b/n, 21×30 cm. Aitor Saraiba, 2014.

 

La música siempre ha sido muy importante en tu obra, en especial el heavy, y en The black mark parece que, por fin, aflora a la superficie algo que habías dejado notar sutilmente en otras series.

Yo antes de declararme homosexual, me declaré heavy. La música para mi es todo. Mi vida gira en torno a Hellfest: paso seis meses esperando que llegue y otros seis meses hablando del festival [risas]. Sí, creo que no hay nada más honesto y sincero que esta exposición. Me he mostrado tal y como soy. Mucha gente me decía que después de “El hijo del legionario” no podía haber nada más sincero, sin embargo, esta exposición es lo más yo que he hecho nunca. Por otra parte, se cumplen diez años desde que empecé en el circuito de las galerías de arte. Siento que se ha cerrado un ciclo y comienza otro; yo lo noto y seguramente el público lo está notando.

 

The black mark es más que un diario fotográfico de viajes que muestra la cultura de festivales, ya que te adentras en grupos gays en ambientes de metal extremo.
Efectivamente, es interesante porque en el catálogo de PhotoEspaña 2015 ha habido algún tipo de errata y la palabra “gay” desaparece en el texto, de forma que el proyecto se transforma por completo. Si quitas el componente homosexual, The black mark cambia totalmente de sentido y se lee de otra forma.
La serie está teniendo mucha repercusión en los medios, por este componente justamente. Es una satisfacción personal porque he financiado cien por cien la serie, desde los billetes de avión, las entradas de conciertos, las preimpresiones… ¡Todo! Y ver cómo medios especializados en el heavy hablan sobre la serie y la homosexualidad en el heavy, me hace feliz.

 

"Sin título", fotografía analógica 35 mm b/n, 21x29 cm. Aitor Saraiba, 2014.

“Sin título”, fotografía analógica 35 mm b/n, 30×21 cm. Aitor Saraiba, 2014.

 

¿Es inusual que estos medios hablen de homosexualidad?

La música heavy, si se diferencia de otras, es precisamente porque pocas veces se habla de la identidad de los individuos. Es algo parecido a lo que pasa en el fútbol, ¿cuántos futbolistas gays habrá en el mundo del fútbol y no se habla de ello? Esta serie es una llamada a todos los homosexuales que no se sienten identificados con la imagen social que los medios de comunicación proyectan sobre la homosexualidad; parece que todos los gays deben ser occidentales, blancos, con un poder adquisitivo alto… Un concepto que generaliza y se aleja de la realidad. Esta serie es mi invitación al público para que cuenten su historia.

 

Además, la serie cuenta con una acción: Christophe Szpajdel diseñó un logo que convertiste en parche y que has ido repartiendo a gays que conocías en festivales. ¿Qué pretensión había detrás de esta idea?

Las imágenes de The black mark podrían ser el documento fotográfico de esta acción que ha durado tres años. Realmente lo considero casi una acción o una performance: que surgiera el diseño del parche, encontrar a gente que se lo pusiera… El objetivo de distribuir el parche era trabajar en la línea que he comentado antes de la búsqueda de identidad, de estar todos un poco menos solos, de encontrar tu sitio dentro de tu comunidad.

 

The black mark en Twin Gallery. Fotografía de Daniel Vega Borrego.

The black mark en Twin Gallery. Fotografía de Daniel Vega Borrego.

 

Has optado por fotografía analógica en lugar de digital, ¿por qué?

Siempre utilizo analógica. Puede que sea muy romántico, pero me fascina la idea de sólo poder hacer treinta y seis fotos, en lugar de trescientas con una cámara digital. Ayuda a seleccionar más las fotos que quieres hacer, escoger mejor. Es carísimo, eso sí.

 

La serie se completa con cerámicas y lienzos, ¿qué aportan?

Las cerámicas son los símbolos que están apareciendo todo el tiempo en las fotos: las cruces, los demonios, los puñales, los penes… No quería incluir dibujo y, paradójicamente, en la cerámica dibujé. Las cerámicas y los cuadros cierran la exposición y es lo que hace que todo conecte. Yo lo necesitaba para poder cerrar la serie, era imposible para mí no hacerlo así.

 

6. Sin título, fotografía analógica 35 mm bn, 30x21 cm. Aitor Saraiba, 2014

“Sin título”, fotografía analógica 35 mm bn, 30×21 cm. Aitor Saraiba, 2014.

 

The black mark ha sido una serie de tres años de trabajo, ¿seguirás trabajando en ella?

No. No me gusta abusar. No me gusta este tipo de artista que hace una obra con la que obtiene repercusión y se repite en su éxito. Son tres años de trabajo, quinientas fotografías de las cuales he seleccionado cincuenta para la exposición, cincuenta que contaran una historia. Ahora ya no quiero volver a trabajar en esto, porque ya lo he hecho y he terminado. Otra cosa es que siga hablando de música o de homosexualidad en otros proyectos.

 

¿Qué futuros proyectos tienes?

Estamos con la producción de una obra de teatro, que es una adaptación de mis tres primeras novelas gráficas, la obra se llama “La maquina del tiempo” y se estrena el 25 de julio, dentro de Ilustratour, en Matadero. En septiembre publicaré un nuevo libro, con Lindo&Espinosa. También espero que salga pronto la reedición de mi Coleccionario. Últimamente ando pintando y escribiendo una nueva novela, así que seguramente en 2016 habrá novedades.

 

7.  The black mark en Twin Gallery. Fotografía de Daniel Vega Borrego

The black mark en Twin Gallery. Fotografía de Daniel Vega Borrego.

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