(X), lo último de Tracey Rose

Tracey Rose presenta su primera exposición individual en España en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, dentro del programa Miradas de Mujeres de M.A.V. Una video instalación y un espacio creado por la artista que abordan cuestiones de sexualidad, religión o política. Por Lara Alcz. Miranda


12 febrero 2014

Tracey Rose es una artista surafricana, instalada en Johannesburgo, trabaja allí gran parte de su obra. Nacida en 1974, se dedica especialmente a la instalación, el vídeo arte y la performance. Durante 2001, desarrolló la obra que presentaría en la Bienal de Venecia ese mismo año, comisariada por Harald Szeemann. Inició su carrera a finales de los años noventa y lleva más de diez años dentro del mundo del arte. Además de participar en la Bienal de Venecia en 2001, también ha formado parte de exposiciones colectivas en el Centro Georges Pompidou de París, y en el Brooklyn Museum de NY.

 

En el espacio uno del Museo Reina Sofía se encuentra la videoinstalación. Una pieza de vídeo que presenta una performance realizada en Madrid y Berlín. Las calles son el escenario de la performance, donde múltiples personajes, todos anónimos y dispares, vagan por el espacio. La artista interviene dentro del espacio público con su cuerpo, desnudo, modificado por prótesis que representan la problemática de las teorías feministas entorno a la femineidad y los modelos de mujer que se plantean actualmente. Un diálogo sobre la interseccionalidad que es situado tanto en el centro de la ciudad como en las afueras y barrios más marginales.

 

Es recurrente dentro de las obras de Tracey Rose hablar sobre la identidad, sobre cómo la política influye a la hora de construir una identidad sexual propia, que sufren el influjo de las religiones, las costumbres y la cultura. Pero Rose hace de la misma manera especial hincapié en las cuestiones que afectan a la procedencia, la etnia y los roles de género.

 

Para completar y acompañar la grabación de la performance, pieza inédita que es puesta a disposición del público por primera vez en esta exposición, se proyectan también, diferentes obras audiovisuales de Rose que son aglomeradas bajo un único titulo: “Exterminate All the Brutes”. En una habitación blanca, estas obras están inspiradas bajo una estética lo-fi, de do it yourself, influenciadas por un espíritu dogma, que encuentra su referencia más inmediata en los videos de vloggers de YouTube. Así, varias personas se van dando cita en los vídeos en varias escenas que son nombradas como “Some got drunk, some got married, some ran away”, “Jesus: Crying”, “La nave madre: Exterminate All the Brutes”, “J. Belly: Carboneras”, “Why do you want to be immortal?”, y Duppy II. Este pasaje nos traslada al escenario de la performance general, un lugar generado por Tracey Rose a partir de las diferentes experiencias narradas en La nave Madre: Exterminate all the Brutes. Esta sala supone el testigo viviente de la performance, el documento por excelencia de todo el proceso creativo, a su vez se compone de varias piezas y objetos: desde pintadas en las paredes, botellas, pinturas, luces, sacos, papeles… Materiales empleados durante la grabación y desarrollo de la obra.

 

Como broche a esta parte de la exposición, la artista decide tomar una grabación sonora que hace las veces de conector con el resto de espacios y obra que presenta. Un mantra basado en una frase de Khrisnamurti, que repite sin censar, “no es signo de buena salud estar bien adaptado a una sociedad enferma”, que hace alusión directa a los individuos que habitan sus video-performance, inadaptados al mundo en el que les ha tocado vivir. Locos para unos, cuerdos para otros, una crítica al sistema expresada tanto por palabras como por acciones. El audio acompaña al público y le obliga a reflexionar sobre la afirmación pero también obliga a que cada uno se replantee la significación de las obras que ha visto o está viendo.

 

La segunda parte de la exposición de Rose consta de un espacio generado especialmente para el Reina Sofía, en concreto se trata de dos obras que se encuentra en el espacio Sala Bóvedas del museo. Aquí, se abandona el estilo de vídeo más ruidoso y caótico que se había apreciado en los proyectos anteriores para adentrar al espectador en un clima completamente distinto. Un lugar de quietud y minimalismo. Xanadú y La Luna Estrella Negra y Negro sol son las dos piezas que se inspiran en la espiritualidad y el misticismo, en la naturaleza y los recorridos vitales. En concreto, la primera de las piezas: Xanadú, se basa en las experiencias de la maternidad, dando lugar a una escultura que representa iconográficamente el vientre de la mujer, una especie de cúpula realizada en fibra de vidrio con bandas de colores que acoge a quien se sitúa debajo, un cobijo que llena de tranquilidad el espacio, y establece unos límites precisos, como si se tratase de un campo de protección especial. Acompañado por sonidos captados de entornos naturales, la maternidad conecta con su aspecto más básico y tribal donde la mujer es la fuente de vida y fuerza. Cabe destacar que el lugar donde se sitúa Xanadú cuenta con un aliciente que influye en la percepción de la pieza, un olor a incienso que inunda el entorno pero sin dar lugar a una sensación de agobio.

 


La Luna Estrella Negra y Negro Sol, se encuentra en una estancia totalmente a oscuras, donde lo único iluminado es la obra, que se enmarca en el suelo del espacio. Un gran mandala, de aspecto primitivo, lleno de color, que invita a establecer un diálogo abierto entre la obra y el visitante. Los materiales con los que se produjo la obra provienen de enclaves naturales específicos: conchas del Atlántico, arena del Océano Índico y arena del río Umgeni. Pero lo más curioso y teatral de toda la instalación es la bola de espejo que proyecta sobre uno de los muros un cuerpo luminoso, que sin duda, evoca esa estrella negra de la que habla el título.

 
(x) de Tracey Rose se perfila como una de las exposiciones más relevantes del año dentro del panorama expositivo y artístico del 2014 y, por supuesto, del Festival Miradas de Mujeres. Imprescindible.

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