Vidas de papel

Celia Sacido es una joven artista que ha hecho del papel su forma de vida. Ilustradora infantil y encuadernadora profesional, se sigue sorprendiendo cada vez que un libro la desafía. Por Sandra Bódalo


08 abril 2015

La artista Celia Salcido © Luis Spinola.

La artista Celia Sacido © Luis Spinola.

 

Papel, del latín papȳrus. Hoja delgada hecha con pasta de fibras vegetales obtenidas de trapos, madera, paja, etc., molidas, blanqueadas y desleídas en agua, que se hace secar y endurecer por procedimientos especiales.

 

Nos hemos atascado frente a una hoja en blanco, hemos pasado sus débiles hojas antes de acostarnos, hemos maldecido su contenido en forma de examen e, incluso, hemos colocado en la nevera las obras de arte de nuestros seres más queridos. Si lo pensamos bien, el papel ha jugado, directa o indirectamente, un importante “papel” en nuestras vidas. Así lo cree Celia Sacido, una joven artista nacida en Madrid, pero segoviana de adopción, que ha hecho del papel su forma de vida. Esta ilustradora infantil y encuadernadora profesional se sigue sorprendiendo cada vez que un libro la desafía. Como ella bien dice, un objeto tan coloquial y, a su vez, del que sabemos tan poco.

 

Celia nos invita a La noche de los libros el próximo 23 de abril y nos cuenta en primera persona su romance con la literatura. Aunque se define como “tímida y un poco desastre”, en realidad, es una artista con una mente eternamente curiosa, una narradora de historias que “recorta, pinta y colorea”.

 

El soldadito de plomo © Celia Salcido.

El soldadito de plomo © Celia Sacido.

 

Desde estudiar en la Facultad de Bellas Artes de Madrid animación y stop motion hasta convertirte en ilustradora infantil y encuadernadora. ¿A qué se debió el cambio?

Creo que ese cambio fue el resultado de ir evolucionando cual culo inquieto. Es verdad que Bellas Artes, el cine de animación, la ilustración o la encuadernación son materias diferentes a priori, pero para mí todas ellas están estrechamente relacionadas. Por eso creo que, más que un cambio, en mi caso era una evolución obligada. En Francia, descubrí la parte de escritura, entre guiones y ejercicios de adaptación de libros infantiles para cine o televisión, y me di cuenta que se hacía cada vez más interesante no sólo el dibujar, sino también contar esa historia. Y así es como llegué de la animación a los libros ilustrados. Al final buscas contar algo y en este caso tan sólo tenía que cambiar el soporte sobre el que hacerlo.

 

Actualmente te dedicas, entre muchas otras cosas, a la ilustración infantil. ¿En qué piensas cuando vas a ilustrar un libro para niños?

A veces tienes una idea de partida, un texto ya acabado a partir del cual empiezas a ilustrar y otras es una ilustración la que te da una idea para tirar del hilo y sacar de ahí una historia, para mí una de las partes más divertidas es esa. En cualquier caso, creo que lo bonito para el lector y lo interesante para el que está ilustrando es el juego que se crea entre imágenes y texto. En mi opinión, lo mejor que pueden aportar a un niño este tipo de libros es que los vean como un divertimento más que como un aprendizaje. Si se consigue será la mejor manera de que sigan cayendo más libros sus manos.

 

Abcdario de Buenas Noches © Celia Salcido.

Abcdario de Buenas Noches © Ximo Abadía.

 

Como en el caso de Abcdario de buenas noches, realizas libros que son un placer tanto para niños como para adultos. ¿Crees que hay un cambio de concepción de los libros ilustrados para niños?

El Abcdario de buenas noches fue una idea de Ximo Abadia, tenía ya cocinado todo un abecedario ilustrado y me propuso trabajar juntos y darle forma física. Es decir, yo tenía que construir el recipiente donde meter todas esas ilustraciones. Y aunque fuera un libro ideado para niños en un principio, a los que no eran tan niños también les gustó. Ahora se intenta tratar a los libros de manera diferente, tanto en la forma como en el contenido. Como público, somos cada vez más exigentes y por eso creo que cuando un libro nos entra por los ojos, realmente nos da igual que sea para pequeños o grandes. Y si padres e hijos tienen ese punto de encuentro, ¡oye!… Pues mejor que mejor.

 

Comenzaste a coquetear con la encuadernación como una afición hasta que se acabó convirtiendo en tu profesión actual. ¿Qué te atrajo de ella en un primer momento?

Lo primero fue darme cuenta de que, aunque siendo un objeto bastante común, no sabía nada sobre cómo se hacían los libros y me pico la curiosidad. Más que los libros antiguos o la restauración de estos, lo que llamó mi atención fue toda la parte del proceso y creación de un libro. Empecé a conocer y apreciar los diferentes tipos de libros, de costuras y de materiales que se pueden utilizar. Cotilleando un poco por aquí y un poco por allá, vas encontrando nuevos tipos de encuadernaciones y pequeños trucos que hacen que el abanico de posibilidades se vaya abriendo cada vez un poquito más.

 

Parece que el público es cada vez más sensible a la encuadernación y se valora más la estética y la labor artesanal. ¿Qué concepción crees que se tiene de la encuadernación en Madrid actualmente?

En Madrid y en lo que respecta a encuadernaciones creativas y libros de artista, sí es un campo que está evolucionando y empieza a moverse bastante más por la ciudad. Sin ir más lejos, en las últimas ediciones de ARCO (Feria Internacional de Arte Contemporáneo) han estado presentes este tipo de libros y encuadernaciones o, por ejemplo, el mes que viene se celebra en Madrid por cuarto año la feria Masquelibros (8, 9 y 10 de mayo en BPM Eugenio Trías) en el Retiro, que, para quien no la conozca, es cien por cien recomendable.

 

¿Nos podrías decir algunos de tus sitios favoritos para encontrar joyas literarias en la capital?

Si hablamos de encuadernación te diría La Eriza (C/Cólon, 15), junto a la plaza de San Ildefonso, es un pequeño taller de encuadernación con muchísimo encanto y con exposiciones itinerantes que suelen estar bastante bien. Y si hablamos de joyas literarias más visuales o ilustradas, uno de los lugares que más me gustan para perderme, muy cerquita además de la anterior, es Panta Rhei (C/Hernán Cortés, 7), una librería especializada en libros de diseño, ilustración, fotografía…

 

Como tú bien dices, te gusta jugar con el papel. ¿Qué es lo que más te gusta de crear libros objeto?

Lo cierto es que lo del papel, la verdad me encanta, es todo un mundo y aunque no lo parezca, tiene vida propia. No todos los papeles se doblan igual ni reaccionan de la misma manera cuando los mojas, los coses, les pones tinta… Es un poco como el diálogo de Buba sobre las gambas en la película de Forest Gump, hay mil maneras de prepararlas, lo que te digo, todo un mundo. Y sí, respondiendo a tu pregunta con este tipo de libros la verdad es que da igual lo que creas que sabes o la experiencia que puedas tener, porque siempre empiezas desde cero. Todos son diferentes, por lo que la libertad es absoluta. Para mí ahí está la gracia, el encontrarte ante algo que no tienes ni idea de cómo puedes resolver o hacer que funcione y te veas probando y jugando con mil cosas hasta que das con el resultado que estabas buscando.

 

¿Nos podrías hablar de tus últimos proyectos?

En estos últimos años, he estado compaginando proyectos de ilustración, encuadernación y libros objeto. Y desde mi experiencia, lo que tienen todos en común es que siempre intento experimentar con diferentes técnicas o aprender cosas nuevas con cada proyecto. Por ejemplo, para El tratado de la Bombilla utilicé collage y me pareció súper interesante poder jugar con imágenes ya existentes y combinarlas para realizar otra nueva y diferente. Otro ejemplo es El soldadito de plomo, un libro pop-up que fue toda una aventura. José Luis, el editor y dueño de la librería Tres rosas amarillas (C/ Espíritu Santo, 12) me propuso hacer esta colaboración. Él se encargaba del texto y yo de la imagen y la ingeniería del papel, cosa que ninguno de los dos sabíamos muy bien cómo funcionaba. Después de algún que otro libro desvencijado tras pasar por nuestro quirófano particular, conseguimos hacer que todo se levantase. ¡Ese momento de tener el libro ya terminado en las manos fue genial!

 

El circo de pulgas. © Celia Salcido.

El circo de pulgas © Celia Sacido.

 

 

¿Cuál es el proyecto u obra de la que te sientes más orgullosa?

Te diría que El circo de pulgas. Le tengo mucho cariño porque es de los primeros libros que hice y, a pesar de ser muy pequeño y bastante sencillo, sigue siendo de los que más gusta. Mide unos siete centímetros y al abrir una de sus páginas se levanta un pequeño teatrillo de papel con una cuerda que cruza el escenario por el que saltan las pulgas. Siempre me ha recordado a mi ciudad, Segovia. Allí hacen todos los años un festival de títeres y uno de los que siempre llega puntual a la cita es un anciano belga que trae un circo de pulgas que siempre me ha fascinado. Consiste en varios artilugios mecánicos, como unos mini trapecios o columpios que se mueven solos sin parar y… ¡te digo que yo de pequeña llegaba a ver todo un batallón de pulgas por ahí saltando!

 

Este mes algunos de tus libros se expondrán en La Bacía (espacio expositivo de La Sociedad Cervantina de Madrid) para La Noche de los Libros. ¿Qué es lo que nos vamos a encontrar?

Desde La Bacía (C/ Atocha 87) ―fue el lugar donde se publicó la primera parte de El Quijote en 1605― están preparando esta exposición para la noche del 23 de abril. La exposición gira en torno al tema de la autobiografía y se llamará “Yo soy Texto”. Allí nos vamos a encontrar una pequeña muestra de libros de artista: libros bordados, recortados, embotellados… También, se podrán ver piezas de Arteria Gráfica, Estudio Crudo, Concha Romeu o Niña Pájaro, entre otros. Y yo participaré con algunas piezas como “Libros de apoyo”, “Alegoría al insulto” o “La inspiración de Cervantes”.

 

La inspiración de Cervantes © Celia Salcido.

La inspiración de Cervantes © Celia Sacido.

 

¿Qué nos deparará Celia Sacido en el futuro?

Actualmente, estoy empezando a trabajar en algunos libros objeto que tenía pendientes desde hace un tiempo. Uno de ellos a partir de un libro de El Padrino y otro de un complemento energético. También tengo entre manos algunos proyectos de ilustración, entre ellos, un álbum ilustrado en colaboración con el escritor segoviano Ignacio Sanz. Es la primera vez que hacemos algo juntos y me hace mucha ilusión, así que espero que pronto pueda ver la luz. Pero lo que me gustaría en el futuro sería poder seguir experimentando con libros y hacer que continente y contenido sean interesantes para la persona que lo tiene entre las manos, que no se conformen sólo con leerlo, con “ver los dibujos” o con tocarlo, sino que sea una mezcla de esos elementos lo que le atrape.

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