Virxilio Vieitez

Exposición en la Fundación Telefónica de la obra del fotógrafo gallego. Hasta el 19 de mayo. Por Diana Aller


22 febrero 2013

 

 

Hay empresas terriblemente antipáticas: petroleras, bancos… y Telefónica. Estafan a los pobres para pagar a sus millonarios consejeros delegados: gente sin talento ni imaginación que solo muestra interés por el vil metal. Para resarcirse, montan fundaciones y exposiciones. Menos mal.

 

Telefónica, además de una compañía antipática, es el típico sitio para quedar con un desconocido. Citas que se gestan por internet, maricas de Castellón, entrevistas informales de trabajo o futuras parejas del Meetic quedan en la puerta de Telefónica. Es un lugar muy socorrido, muy fácil, muy bien iluminado por leds y colorinchis, muy Popy Blasco, muy cómodo. Está a la salida del metro Gran Vía, en lo que a muchos nos parece la puerta y el centro del mundo. En aquel luciferino y simpático edificio (podría grabarse allí “Cazafantasmas II”) hay albergados entre otras cosas, una tienda, un salón de actos y una sala de exposiciones. Todo faraónico, todo postmoderno, nada espontáneo.

 

Afortunadamente para todos, las macroempresas antipáticas y salvajemente explotadoras lavan su imagen con hermosas puestas en escena que nos apremian para posicionar su marca de forma positiva en nuestras mentes. Desde el 7 de febrero las entrañas del edificio Telefónica albergan una muestra de 250 fotografías de Virxilio Vieitez, retratista gallego de doloroso realismo espaciotemporal, eso que hoy llamamos costumbrismo.

 

 

 

Vieitez era un fotógrafo al uso (murió en 2008). Con su estudio, sus encargos y su pequeño negocio. En paralelo, la fotografía era también su afición, así que de forma autónoma y autodidacta, se dedicaba a retratar a los parroquianos de la región. Sin formalismos, ni leyes mostraba con dulzura la crudeza del anonimato rural: un sepelio infantil, mujeres trabajando la tierra, ancianas a la puerta de su casa, o muchachas que con la mirada muestran sus deseos de emanciparse. Pupilas que miran a cámara y dan significado a la composición de alrededor, claroscuros y alguna pincelada de color que retratan solo la verdad. Una verdad más gallega que la muñeira.

 

La muestra, de 250 fotografías está auspiciada también por “Marco de Vigo”, y la selección (de un total de 50 mil negativos) ha corrido a cargo de Enrica Viganó. Además de las imágenes expuestas se muestra material original del estudio de Vieitez: vintages de la época, cámaras, películas, objetos personales del fotógrafo, sellos, etc. Y también se proyecta el documental Virxilio Vieitez. Más allá del oficio.

 

Solo unos años antes de morir, comenzó su reconocimiento. La obra de un humilde fotógrafo que cautiva con sus anónimas miradas, llegó al gran público. Y hasta el 19 de Mayo podemos disfrutar de ella de 10 de la mañana a 8 de la tarde cualquier día salvo los lunes. Si pasa por el centro del mundo, o si queda en ese clasiquísimo lugar para citarse, dese una vuelta por la exposición: es gratis, estimulante y muy de verdad. Telefónica le seguirá cayendo igual de mal, pero usted sacará algo de aquí.

 

25 mayo 2018 by IRENE CALVO, ÁNGELA LOSA

En Altura Projects


Cerca del metro Marqués de Vadillo se ubica el estudio de Iñaki Domingo, Álvaro y Alejandro Marote y Federico Guardabrazo. Un lugar de encuentro basado en el equilibrio y el respeto.


22 mayo 2018 by NEREA UBIETO

R de resistencia o la vergüenza de ser hombre


Ramón Mateos traduce con destreza datos estadísticos en expresiones artísticas que tocan las conciencias desde otra sensibilidad.


16 mayo 2018 by NICOLA MARIANI

10 preguntas a… Almudena Lobera


La artista investiga en sus obras sobre una serie de binomios que encuentran respuesta, a menudo, en la contemplación del espectador.



Comentarios:

Añadir comentario
Nuria says:

Diana: desde que empecé a imaginar esta exposición en su espacio, no he dejado de ver la verdad de todo, pese a esa verdad, que a veces duele, se ha logrado un oasis personal, humano, esa puerta del mundo real: las personas, a través de VV. Está llegando de un modo muy especial… humildemente pienso que se ha logrado: el encuentro entre las personas, entre la estaticidad temporal y la dinámica personal; la percepción de las obras les da sentido a todas y a cada una de ellas… Quizás un oásis logrado, necesario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *