Yo besé a Geri Halliwell

Se cumplen veinte años de “Wannabe” y también del concierto que las Spice Girls dieron en El Corte Inglés de la Castellana. Yo estuve allí y seguro que tú también (aunque lo niegues). Por David Linares


30 agosto 2016

SPICE1

 

El 20 de enero de 1997 yo tenía trece años y la cara llena de acné. En el bonobús me quedaban tres viajes y en mi bolsillo tintineaban algunas monedas que no llegaban ni a las mil pesetas. Aquel día sucedió algo muy importante para mí: asistí al primer concierto de mi vida, ese que siempre recuerdas y que marca tu personalidad para siempre. Y me cago en la leche, fue uno de las Spice Girls. Joder.

 

“Wannabe”, el éxito planetario de la banda británica, cumple veinte años. Y también cerca de ese aniversario está su primer concierto en nuestro país, cuando todavía eran casi unas desconocidas para nosotros e Isabel Gemio era incapaz de pronunciar sus nombres en “Sorpresa, sorpresa”. Hace dos décadas, el grupo británico actúo en la explanada de Azca en un evento organizado por El Corte Inglés. Y allí estuve yo, con mi bonobús de tres viajes y mi casete comprado en el Alcampo de La Vaguada.

 

Nos enteramos aquella misma tarde y organizamos la excursión con el máximo secretismo. Habíamos oído la noticia en la radio y todos nos apuntamos al plan sin dudarlo. Tenemos que ir a ver a las Spice (decir el “girls” de después era de ser poco fan y nosotros lo éramos mucho). Quedamos en no contárselo a nadie para que no se llenara de gente.

 

SPICE4

 

Salimos del Apolo a las cuatro de la tarde (nuestro colegio se llamaba Apolo XI porque se inauguró meses después de que el ser humano aterrizará en la Luna. Carlos Arias Navarro, franquista y alcalde de Madrid en ese momento, debió pensar que poner ese nombre a un colegio estrecharía su relación con Estados Unidos. O puede que sea una de esas ocurrencias de Franco que nos gusta que nos cuenten en “El Ministerio del Tiempo”, quién sabe). Lo primero que hicimos fue ir a casa para dejar las mochilas y coger un sándwich de Nocilla. Después, nos reunimos en Cardenal Herrera Oria en la parada del 64. Allí cogimos el autobús hasta la glorieta de Cuatro Caminos. Recuerdo los nervios del viaje y la incertidumbre de no saber lo que nos íbamos a encontrar al llegar. Era nuestro primer concierto y no sabíamos muy bien cómo actuar para que no se notara que éramos unos completos novatos.

 

La explanada de Azca estaba hasta arriba de adolescentes y eso que todavía faltaban unas horas para el inicio del concierto. No entendíamos por qué había tanta gente si nosotros no se lo habíamos contado a nadie. Recuerdo la multitud repartida por todas partes y subida a barandillas, bancos y tejados de quioscos. Rápidamente nos abrimos paso hasta la primera fila, por supuesto recibiendo algunos insultos y empujones. Pero mira, todo por ellas. Que éramos fans y todas las semanas comprábamos la Superpop y el Nuevo Vale para arrancar las fotos y colgarlas en las paredes de nuestros dormitorios. Mi madre estaba espeluznada.

 

A las 19:30, y con media hora de retraso, la muchedumbre comenzó a gritar y allí aparecieron ellas. Recuerdo la extraña sensación que me produjo verlas con tan poca ropa teniendo en cuenta el frío que hacía en Madrid en pleno invierno. Allí estaban la de la patada, la negra, la pija, la “baby” y la sexy (a la pobre Geri le llamábamos otra cosa por haber salido desnuda en unas fotos, pero me niego a reproducir la palabra porque soy feminista radical). Mel C iba con su clásico chándal, Mel B llevaba pantalones y top de leopardo, Geri calzaba unas botas altísimas, Emma llevaba un abrigo negro y Victoria también.

 

Ese día llevé la cámara fotográfica de mi padre. Un pesado armatoste que sólo usábamos cuando nos íbamos de vacaciones a la playa de San Juan. En el aquel concierto, el primero de mi vida, gasté un carrete de treinta y seis fotos repitiendo la misma imagen una y otra vez. El mismo encuadre y el mismo flashazo. Ojalá hubiera existido el iPhone o Instagram. Casi cuarenta instantáneas desperdiciadas porque allí no se veía nada. Aún así, las guardé durante muchos años en su sobre de Kodak.

 

Cantaron “Wannabe”, “Spice up your life”, “Say you’ll be there” y también “Mama”. Nosotros repetíamos las canciones fonéticamente porque no teníamos ni idea de inglés. Tampoco sabíamos lo que estábamos diciendo, aunque en algunos programas de televisión habían dicho que eran letras pornográficas. “Telme guachu guon guachu rili rili guon”. Lo pasé bien en el concierto y lo disfruté, eran las primeras estrellas que veía en persona y me fascinó cómo eran capaces de hipnotizar a las masas con esas voces enlatadas y esas coreografías simplonas (que yo me sabía y tú también).

 

El concierto fue un desastre de organización y nos separamos porque la multitud nos arrastró. Tampoco me preocupó mucho porque yo tenía mi bonobús en el bolsillo y sabía perfectamente cómo volver a casa. Sólo tenía que regresar a la glorieta de Cuatro Caminos para coger el 64 en sentido inverso. Me costó salir de Azca, era una zona que no conocía y había gente caminando en todas direcciones. Y entonces sucedió lo que nunca hubiera imaginado. De una de las puertas de El Corte Inglés (ahora sería incapaz de decir en cuál fue) salieron las Spice Girls arropadas por muchos guardaespaldas y gente gritando. Al verlo, yo me lancé hacia ellas con mi casete en la mano. No sé muy bien con qué intención, la verdad. Pero lo hice. Conseguí ponerme al lado de la puerta del furgón que las esperaba y al entrar Geri me dio un beso en la mejilla y yo le di otro a ella. Fue rápido y absurdo, pero así fue como sucedió. Isabel y Sandra, las amigas con las que iba, aparecieron en ese momento y les conté emocionado lo que acababa de suceder. Aquella tarde todos tuvimos una historia que contar.

 

SPICE2

 

Los que vivimos nuestra infancia y adolescencia durante los noventa le debemos mucho a las Spice Girls. Gracias a ellas aprendimos lo que era un playback, nos interesamos en aprender inglés, fuimos capaces de identificar la bandera del Reino Unido, conocimos a Isabel Gemio, aprendimos donde estaba Huesca porque la madre de Geri había nacido allí y descubrimos que el plástico también podía usarse para hacer ropa.

 

Y dicho esto, luego fui a conciertos de verdad y me hice fan de Pink Floyd, The Beatles, The Rolling Stones y U2. Aunque tengo que confesar, y negaré haber escrito esto, que alguna vez he activado la sesión privada de Spotify y he escuchado el mágico “Wannabe” (y tú también).

13 octubre 2017 by REDACCIÓN

Movistar Likes, experiencias exclusivas para personas únicas


Descubre todo lo que tiene preparado para ti Movistar Likes.


13 septiembre 2017 by redacción

El diseño más contemporáneo en MINIHub


Jorge Penadés habla en MiniHub sobre el diseño más contemporáneo.


09 junio 2017 by GERARD VOLTÀ, YOS PIÑA NARVÁEZ (ERCHXS)

Re-volver: anarchivo-radical, delirios LSD y La Lupe


Dos personas dialogan en una sola voz expresando pensamientos, vivencias, opresiones y activismos en torno a lo queer y al VIH.



Comentarios:

Añadir comentario
moda flamenca sevilla says:

Madre mía…20 años ya??????

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *