Yo decido. El tren la libertad

La asociación CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) estrenaba en julio este documental sobre la defensa del derecho a decidir de las mujeres. Por María Aller


12 septiembre 2014

Podría parecer una producción menor, una recopilación de la mera protesta. Pero lleva detrás a más de ochenta cineastas involucradas. Como dice su presidenta Virginia Yagüe, “la capacidad que tiene una reacción desde la indignación es muy potente”. Algo normal cuando se trata de limitar los derechos de las mujeres y regresar a políticas de hace treinta años. Esa ira se ha traducido en una película rebosante de emoción y mensaje. Yagüe pone voz a tan nutrido equipo técnico.

 

 

El pasado mes de diciembre, aparece el anteproyecto de ley anunciado por el ministro Alberto Ruiz Gallardón. ¿Desde CIMA cuál es la primera reacción?

Es de sorpresa; es algo que tiene que ver con los objetivos fundamentales de la asociación, que propone una defensa no sólo a la igualdad y al referéndum de las profesionales del sector, sino a un derecho de libertad de las mujeres. Nos movilizamos con una implicación muy directa cuando todas nuestras socias acogen la iniciativa de las Comadres Asturianas y de las Mujeres por la Igualdad de Barredos, que empiezan a organizarse con la iniciativa “El tren de la libertad” y su consecutiva marcha preparada para el día uno de febrero. Al ser dos organizaciones pequeñas sin una trascendencia mayor, creo que nos sentimos vinculadas. La convocatoria fue llevada a cabo por dos socias: Pilar Aguilar y Chus Gutiérrez. Ellas mismas realizan una cadena de llamadas, tanto a socias y no socias, aunque es cierto que la gestión es mucho más fácil con una asociación detrás. Ese fue nuestro primer impulso, ¿Por qué nos adherimos? Respondía a principios básicos y entendíamos que las mujeres de cine teníamos que dar un paso adelante.

 

Con tantas manos involucradas, ¿cómo fue el proceso de producción?

Complicado. Nos repartimos en cada una de las distintas fases. Doscientas horas de grabación y más de ochenta profesionales vinculadas. Era difícil, pero con una buena gestión se solventaba. Ha habido dos personas principales, Esther García y Guadalupe Balaguer, que han hecho un trabajo espectacular de producción y organización sin el que no hubiera sido viable. Sí es cierto que CIMA añadía un punto de vista más de difusión y conexión con las distintas voluntarias, sobre todo las asociadas, con la donación (se abrió una cuenta para financiarlo), etc. El papel de la asociación fue más sustancial.

 

Y el resultado por tanto, muy positivo…

Muy gratificante, es una opinión muy compartida, porque, desde el primer momento vimos todo el potencial que poseía. Cuando ya la vimos montada, toda esa emoción  transmitida, hacía un reflejo de un descontento muy colectivo y muy compartido. Tuvimos la sensación de hacer algo que podía servir mucho: trascendía el mero entretenimiento, y era algo vital. La cinta se convertía así en una herramienta, que era nuestro objetivo. Las presentaciones también han sido gratificantes. La gente se emocionaba y salía con la intención de movilizarse.

 

Aitana Sánchez Gijón

 

La forma de Yo decido. El tren de la libertad se base en recopilar declaraciones, porque no se ve a la otra cara de la moneda.

Cuando el actual ministro lanzó la propuesta de reforma, la noticia estaba muy cubierta en medios, y lo que nos interesaba era ver la reacción de las mujeres convocadas para la manifestación del día uno de febrero. Y lo que quizás hacía falta era elaborar una línea de lo que significaba el retroceso de este intento: teníamos una legislación que evolucionó a una ley de plazos que funcionaba, y esto ahora se quiere desmontar, lo que supone un atentado contra la libertad de las mujeres. La voz debía ser la de ellas, y la estructura del guion, nos la daba el recorrido del tren: esa salida de las Comadres de Gijón, una pequeña iniciativa a la que se le iban sumando ciudades hasta que estallaba en Madrid en una manifestación, con batucada, sus protestas, sus miles de personas en la calle, etc. No, no veíamos necesario dar una cobertura a una información que ya entendíamos.

 

La película recoge la manifestación y el final es abierto, dejando claro que esta lucha va a seguir.

Claro, la película nace con la intención instrumental de ser motivadora, de ser movilizadora y de seguir usándola como arma, con ese concepto de cine lucha. Sirve para tomar nota, y a partir de ahí establecer una dinámica de actuación. Desde la propia cinta en sí misma, o para establecer como se ha hecho desde el estreno, los coloquios, los debates, y con todos los medios posibles que van con ese planteamiento.

 

Vais a San Sebastián con ella, y en la sección Made in Spain, donde la acompañan Open Windows, Ocho apellidos vascos, las películas punteras de la temporada.

Desde luego, primero por la repercusión mediática que tiene el propio festival, algo necesario con la función que tiene la propia película, sobre todo porque la reforma no se ha aprobado en los tiempos establecidos para ello –hasta finales de verano-, lo que coincide justo con las fechas de festival, y esperamos por tanto que esto no se produzca. Y luego por otro, es una obra muy particular dentro de un muestreo de películas con un concepto más de taquilla. Esta película no tenía un afán comercial. Teníamos un afán de difusión desde el nacimiento. Se estrenó simultáneamente en  toda España, y después su planteamiento fue que se difundiera libremente, y que cuanta mayor expansión se lograra, mucho mejor. Por eso está a disposición gratuita en redes.

 

En principio la nueva ley se iba a aprobar en julio. Sin embargo, El gobierno se ha visto arrollado por una serie de circunstancias que han hecho relegar ciertas propuestas, como es ésta. ¿Cuál es tu opinión personal de todo esto?

Lo hablamos entre las compañeras y surgía el debate. La opinión general era muy optimista y muchas manteníamos que esto que hemos hecho iba a servir para algo y era un grano más en contra de esa reforma. ¿La mía personal? Que este cambio no tenía sentido. Sólo se podía justificar como un guiño sectorial, que incluso trasciende al propio Partido Popular. Es una mirada a una parte, que quieren lanzarles esa concesión. Creo que se han situado en un escenario complicado y muy difícil de defender con la situación que tenemos. El guiño hubiese sido posible en otra coyuntura, y quizás me atrevería a decir que está mal planteado. El devenir de circunstancias les ha hecho imposible que se procese esta ley. Nos consta que hay muchas mujeres vinculadas al PP o de una onda conservadora que están en desacuerdo también. El planteamiento atenta con la libertad de las mujeres, y lanza una indicación muy perniciosa, que es que la mujer debe ser tutelada. Y hemos alcanzado una madurez social para revelarnos contra esa idea; no necesitamos ser vigiladas ni esa cobertura legal, decidimos nosotras.

 

chus gutierrez

 

¿Hay otras actividades similares al documental dentro de CIMA?

Hemos generado mucho movimiento en Internet. Las redes feministas van bien y son muy activas. Igual que la movilización de las mujeres de la cultura. Han sido un apoyo y una retroalimentación, más allá de acciones que siempre estábamos realizando con asociaciones puntuales. Estábamos implicadas y con un frente común ya establecido. Vamos a seguir haciendo todas las acciones necesarias, dentro de nuestras posibilidades como asociación que somos, pero la implicación es total. Ha generado un vínculo. Es la película colectiva con más número de integrantes, y que haya funcionado. La capacidad que tiene una reacción desde la indignación es muy potente.

 

¿Ha habido hombres cineastas involucrados?

Los hombres de la cultura firmaron un manifiesto en su día, en contra de la reforma y cuando hemos movido la difusión, desde luego contamos con ellos. CIMA es una asociación de mujeres cineastas, pero tiene asociados. Hay pocos, porque piensan que no se pueden asociar, pero desde luego no es exclusiva de mujeres. Lo que tiene son unos objetivos muy claros que persiguen la igualdad de las mujeres en el sector, y en este sentido hay muchos que se pueden sentir vinculados, y que colaboran con nosotras. De hecho tuvimos mucho cuidado en el documental y hay momentos en los que salen expresamente los hombres apoyando la movilización. Salen colectivos profesionales como jueces médicos, servicios médicos u sociales, salen hombres salen mujeres, madres o mujeres jóvenes. Era una representación muy variada y era la fuerza de la manifestación, nosotras no inventamos nada.

 

cartel

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