Yo fui jurado de un concurso de maquetas

Seis criterios absolutamente subjetivos para tener algo que contestar cuando me pregunten porqué elegí a quien elegí. Por Elena Cabrera


21 julio 2015

Pan Total, ganadores del concurso de maquetas Autoplacer 2015.

Pan Total, ganadores del concurso de maquetas Autoplacer 2015.

 

Nunca me gustaron los concursos, pero desde que soy jurado, mucho menos. No es que desconfíe de los jurados, es que no me fío nada de ellos. ¿Qué criterios aplican?, ¿cuántas veces escuchan cada maqueta?, ¿conocen personalmente a los grupos que evalúan?, ¿cuántos discos han escuchado en su vida?

 

Nadie contesta a esas preguntas porque, en realidad, nadie se atreve a hacerlas. O al menos a mí, personalmente, nadie me las ha dirigido. Supongo que, en realidad, da igual, no importa tanto. Solo he visto en una ocasión enfadarse a un grupo que no ganó un concurso de maquetas. Fue Cabeza Borradora en la Sala Maravillas. Las copas volaban como flechas por encima de nuestras cabezas. En general, los grupos están más acostumbrados a perder que a ganar y por ello no le dan mayor importancia.

 

El último concurso de maquetas en el que he metido mano es el de Autoplacer. No era mi primera vez. También lo hice un año para el Injuve y otro para Proyecto Demo de Radio 3 y el FIB. Eso, sin contar todos los años que, como parte de mi trabajo, ayudé a hacer la preselección de grupos que entraban a Proyecto Demo. Eso sí que es un trabajo arduo.

 

Por suerte, Autoplacer realizó esa primera criba y me llegó una selección de 25 finalistas. Ninguno era malo. Eso ya es mucho. La organización proponía el siguiente sistema de clasificación: de esos 25, debería dejar fuera a 10. Los quince restantes tendría que ordenarlos, asignando 15 al grupo que considerase el mejor, mi ganador, y un punto al peor.

 

El jurado lo compusimos cuatro personas, por lo que el grupo que obtuviera 60 puntos también podría ser uno de los que situara en las primeras posiciones. Es decir, si por algún motivo no quisiera que un grupo ganase, debería relegarle al final de la tabla si es que tenía la sospecha de que mis compañeros de tribunal le querrían alzar como ganador. Este es un típico método mío que he usado siempre con las listas de los mejores discos del año. No siempre pongo arriba los que considere los mejores, sino aquellos que para mí son muy buenos y que los demás se que o no conocen o no lo aprecian porque se aleje de sus genealogías musicales. En resumen, que no sea su rollo. En fin, nada que los aficionados a Eurovisión no sepan.

 

En esta ocasión quise aprender de mis errores en los anteriores concursos y puse por escrito mis propias reglas de evaluación. Cogí una hoja de papel y me puse a pensar. Estos fueron los criterios y preguntas que me obligué a hacerme para, al menos, reflexionar antes de votar:

 

1. Escuchar la música antes de ver la foto.

2. ¿De qué hablan las letras?, ¿hablan sobre temas que me importan?

3. ¿Caen las letras en tópicos machistas?

4. ¿Cuántas mujeres hay en el grupo?

5. ¿Hay sintes o programaciones electrónicas y cómo las utilizan?

6. No favorecer al que mejor toca o canta sino al que tiene las mejores ideas, aunque suenen mal.

 

Antes de deciros quiénes formaron parte de mi apuesta ganadora, quiero explicar alguna otra convicción y algún otro temor. Quise creer, me dije a mí misma, que un jurado no es un robot y, por tanto, deberían valer también como criterios aquellos ligados a mi biografía, mis preferencias musicales y mi propio sello discográfico, Autoreverse. Por eso aparece el tema de los sintetizadores entre mis criterios. Sería lógico pensar que una fan del synthpop, el postpunk, la darkwave y la minimalwave aprecia más o menos un grupo según se aproximen a sus querencias personales. Y no me miréis raro porque esto también lo hacen los periodistas del As con sus picas y a nadie del Comunion les parece raro.

 

¿Y el temor? A pensar hoy una cosa y mañana otra. A ordenar mal los 12 grupos de los puestos inferiores. A darle cero puntos al grupo que va a romper la pana pasado mañana.

 

Después de tres noches de escuchar y escuchar y escuchar y escuchar, hice mi listado, en el cual ocuparon las cuatro primeras posiciones los siguientes grupos: Hielo en Varsovia, Pan Total, Las Víctimas Civiles y Muerte Mortal. De la suma total de votos con mis tres compañeros jueces, el grupo que ha ganado el concurso de maquetas Autoplacer 2015 ha sido Pan Total. Gracias a ello, formarán parte del VI Festival Autoplacer que tendrá lugar el 26 de septiembre en el CA2M de Móstoles. El trabajo como jurado en este concurso no fue remunerado.

 

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No me voy a dormir tranquila si no menciono también a Dalila, Lo Negro, Perpétuo Socorro, Nueva Internacional, Matarse en la Castellana, Piedad os lo ruego, Paravent, Salfumán, Unknown Vudú, Fase Beta e Igor, que me gustaron mucho. La gente hoy en día se pone unos nombres geniales.

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