Madriz / Ideas y Entrevistas 19 de July 2016 por Irene Calvo Tweet · Share

Arte millenial

El Hotel Índigo Madrid - Gran Vía expone hasta septiembre obras de artistas de la generación millennial, que componen un nuevo y refrescante panorama del arte.

La generación de los millennials –o generación Y–, ha sido injustamente acusada de frívola, egoísta o caprichosa. Lo cierto es que los jóvenes nacidos entre 1980 y 1999 han decidido romper esquemas y mostrarse como una de las generaciones más preparadas y seguras de la historia, conscientes del momento en el que viven, las crisis económicas o los cambios geopolíticos. Todo esto se refleja en el arte que esta generación está produciendo.

En el Hotel Índigo Madrid - Gran Vía se exhiben durante este verano obras de jóvenes ilustradores millennials en una apuesta por dar a conocer el arte más joven de nuestro país. Entre estos artistas encontramos un nutrido grupo de madrileños que, a través de sus obras, trazan el retrato de la generación Y de Madrid y el futuro del arte en nuestra ciudad.

Obra de Inés Maestre.

Los millennials traen nuevas formas de entender la cultura y el arte, así como de expresarse. Es la generación que nació con las nuevas tecnologías y eso se refleja en su producción y su manera de trabajar, como es el caso de la madrileña Inés Maestre, que suele utilizar en sus ilustraciones técnicas digitales para retratar jóvenes en situaciones cotidianas, incluso anodinas, aunque con un punto misterioso deliberadamente conseguido.

Obra de Víctor Medina.

Al contrario de lo que muchos piensan, los millennials son conscientes del bagaje cultural que pesa sobre sus espaldas. Esto lo interpretan de varias formas, una de ellas es tomar referencias artísticas históricas e incluirlas en sus piezas. Es el caso de Víctor Medina, ilustrador graduado en diseño gráfico por la Universidad Complutense, que confiesa estar obsesionado con la época victoriana y el art decó francés, así que las referencias en sus obras a estos movimientos son palpables.

Obra de Sol Felpeto.

Otra artista que también toma referencias históricas es Sol Felpeto, afincada en Madrid, ha desarrollado un estilo propio que denomina “Poop Arttoons”, en el que los animales son los protagonistas. Con este personal estilo, reinterpreta grandes obras maestras, como el Guernica de Picasso o el Jardín de las Delicias de El Bosco.

Obras de Jesús Moreno, YES.

Una de las características de los jóvenes artistas es la ausencia de límites expositivos o estilísticos. Ya no es necesario exponer en una galería, ni sólo hacerlo en espacios underground; la libre circulación de artistas por diferentes conceptos expositivos enriquece el ámbito artístico. Por ejemplo, Jesús Moreno, YES, fluctúa entre el arte urbano, la ilustración y el diseño gráfico. Figuras geométricas y colores planos son las señas de identidad de este artista que salta de un soporte a otro, con la naturalidad de quien está desarrollando su propio estilo en cada una de las disciplinas.

Obra de Javier Rubín.

Estamos, también, ante una generación que tiene el arte a su servicio y lo utiliza como una expresión de sus miedos, sus inquietudes y sus sueños. Javier Rubín es un artista plástico que trabaja fundamentalmente la ilustración y la fotografía. Sus piezas son reflejos de sus preocupaciones y sus cuestiones internas, acerca de su generación y los cambios que se han de afrontar. Todo ello con una delicada, pero sólida, ejecución.

Obra de Laura Floris.

Los millennials no vivieron la Movida de los 80, pero vivieron los 90 y toda la cultura visual que supuso esta década en aquellas televisiones, que apenas sintonizaban cinco canales. Laura Floris, italoespañola establecida en Madrid, recoge toda esta herencia visual que ha calado en nuestra sociedad, y en especial entre los jóvenes, que ven iconos warholianos en todas estas figuras televisivas.

Obra de Mario Caballero.

Pero no todo son nuevas técnicas, referencias artísticas o nuevos iconos. Los jóvenes artistas siguen trabajando con técnicas tradicionales y temáticas recurrentes dentro del mundo del arte, como es el caso de Mario Caballero, que con retratos y estudios de desnudos aporta una sensibilidad moderna a unas técnicas consagradas.